Por Oscar Raúl Cardoso - Clarín
¿Qué dice esto del
presunto "éxito" de la operación de refuerzo que el año pasado puso en marcha el
presidente George W. Bush elevando en 30.000 combatientes (a un total cercano a
los 160.000) las tropas destinadas a Irak? Que bien puede probarse otra de las
sombras chinescas que el republicano ha utilizado para disfrazar la realidad más
oscura del conflicto con fantasía.
Un dato poderoso es que 2007 fue el año con más muertos que en ningún otro de la
guerra -incluido el 2003 de la invasión-, esto es mientras el "refuerzo" estaba
en pleno desarrollo. En abril, mayo y junio de 2007 fueron muertos 331 soldados
de la ocupación, haciendo de ese trimestre el más mortífero desde que las
hostilidades se iniciaron. Pero quizá no haya voz más autorizada para abrir un
juicio sobre aquella realidad que la de uno de esos combatientes que la vivieron
en el teatro de operaciones. "La situación aquí en Irak es que nunca estamos
seguros", escribió en un blog el sargento Juan Campos. "No importa -agregó-
las contramedidas que tomemos para prevenir cualquier ataque. Parece como si se
filtraran por las rendijas. Cada día perdemos un soldado o resulta herido por
ataques enemigos." El sargento Campos, cuyo testimonio fue recogido por The
New York Times, halló la muerte el 14 de mayo de 2007 cuando un IED -siglas
en inglés que nombran a los artefactos explosivos improvisados- estalló bajo su
vehículo.
Con razón alguien puede pensar por qué hay que poner énfasis en 4.000 vidas
estadounidenses cuando en estos mismos años las muertes de iraquíes no
combatientes suman decenas de miles. Pero esto no modifica la realidad; no será
por gente de piel oscura envuelta en túnicas que la opinión pública del país
ocupante se hartará de la muerte en el Golfo Pérsico; esto sólo lo logrará -si
lo logra- la visión de sus propios hombres y mujeres como víctimas.
Esta marca ha traído de regreso las comparaciones entre Irak y Vietnam, siempre
demasiado automáticas -cuando no superficiales- porque suelen pasar por alto la
diferencia abismal entre la situación geopolítica de entonces y la presente. Hay
un ángulo que permite una pregunta. ¿Por qué Washington se empeña en generar
condiciones propicias para el paralelo entre aquella derrota de las armas
estadounidenses en el sudeste asiático y esta en Irak?
En las últimas semanas ha habido versiones sobre la recreación en Irak del
antiguo Programa Fénix de Vietnam, la mayor operación de inteligencia entre 1967
y 1972, que incluyó el secuestro, tortura y asesinato de civiles presumidos
fieles al Vietcong. La iniciativa fue sugerida en 2004 por un ex teniente
coronel australiano, David Killcullen, asesor del comandante de EE.UU., David
Petraeus. ¿Cuántas veces se puede tropezar con una misma piedra?
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