Aprovechando que este domingo de Pascua tanto
Barack Obama como Hillary Clinton se han tomado unas mini vacaciones en
su maratoniana carrera hacia la Casa Blanca, las tertulias políticas del domingo
de las cadenas norteamericanas se han dedicado a analizar el estado y
perspectivas de la contienda demócrata. En concreto, la principal pregunta que
intentaban responder era: ¿Tiene Hillary Clinton alguna opción de ganar?
El debate se ha generado después de que dos de los analistas del influyente
periódico 'The Político' publicaran un artículo hace un par de
días en el que aseguraban que es imposible que la ex primera dama se
haga con la nominación demócrata. Según Jim Vandehei y Mike Allen, la
mayoría de periodistas están manteniendo vivo el mito de que Hillary puede
recuperar la ventaja que le saca Obama por interés propio, ya que la ilusión de
una contienda igualada, y su prolongación durante dos meses, ayuda a vender más
periódicos.
Incluso varios de los estrategas electorales de Hillary
habrían reconocido 'off the record' que la ex primera dama "no tiene más
de un 10% de posibilidades de ser elegida". Las matemáticas son
tozudas. Obama aventaja a Hillary en unos 160 delegados directamente escogidos
en las urnas, y tan sólo quedan 566 delegados a repartir en las diez primarias
que faltan. Por lo tanto, para alcanzar a Obama, Clinton debería
ganarlas todas por una distancia sustancial, como mínimo de veinte
puntos, algo que roza el imposible, pues hasta ahora sólo ha ganado de forma
abrumadora en Arkansas, el estado donde Bill fue gobernador.
Las escasas posibilidades de victoria que le quedaban a Clinton se esfumaron
esta semana, cuando la repetición las votaciones en Florida y Michigan
-dos estados donde ganó Hillary, pero cuuyos delegados no cuentan pues las
votaciones habían sido invalidadas de antemano por incumplir las normas internas
del partido- se vio abortada por falta de consenso entre los aspirantes, y los
obstáculos financieros y legales que afrontaba.
Sin embargo, puesto que también parece imposible que Obama obtenga el
número de delegados suficiente para asegurarse la nominación, -son
2.025 y lleva 1.406-, a Hillary aún le quedaría en teoría una opción: que la
gran mayoría de los 796 'superdelegados', cargos electos del partido con
libertad de voto en la convención, le dieran sus votos. Para Vandehei y Allen,
los que creen que los notables demócratas pueden subvertir la
voluntad popular "viven en otro planeta".
Chuck Todd, reputado analista de la cadena MSNBC, no está
del todo de acuerdo con esta visión. Todd cree que la nominación de
Hillary "aún es posible". Su teoría es que los 700.000 votos de
distancia entre Obama y Hillary en voto popular no es insalvable si la senadora
de Nueva York gana la mayoría de estados que quedan por votar. Entonces, Hillary
se podría presentar ante los superdelegados como la verdadera ganadora de las
primarias, que se vería perjudicada por un sistema electoral injusto. Su
argumento se basaría además en el hecho de que ella es más elegible que
Obama, pues ha ganado en los estados grandes que pueden acabar
decidiendo la elección en noviembre, como Ohio, y probablemente Pennsylvania.
Sin embargo, para que esto suceda, Obama debería también hundirse en
las encuestas, pues tras el 'supermartes' del 5 de febrero, el senador
afroamericano supera a Hillary en casi todos los sondeos, si bien por un margen
estrecho.
El escándalo de las declaraciones incendiarias del pastor de Obama
abrieron una puerta a la nominación para Hillary, pues dañaron seriamente la
imagen de su contrincante. No obstante, quizás en un momento que será visto como
clave una vez terminada la campaña, Obama fue capaz de sobreponerse a las
adversidades, e hizo un discurso sobre la cuestión racial alabado de
forma unánime por la prensa progresista. Según una encuesta de los
últimos días, una amplia mayoría de los norteamericanos, un 70%, está también de
acuerdo con la posición que expuso Obama, y cree que justificó de forma
convincente su relación con el pastor.