Después de haber sido derrotada en once estados consecutivamente, Hillary
Clinton logró recuperar su ímpetu en el llamado minisupermartes y ahora está a
la cabeza de un sondeo de opinión publicado ayer. ¿Qué pasó? ¿Cómo lo logró? ¿O
acaso la magia originada por su rival Barack Obama ha comenzado a disiparse? ¿Es
ella la que está ganando o es él quien está perdiendo?
Según una encuesta realizada por Gallup entre el 14 y el 18 de marzo, Hillary
tiene hoy 49% de intención de voto, mientras que Obama sólo tiene el 42%. Más
aún, en una encuesta del Instituto Franklin, Hillary le lleva a Obama 16 puntos
de ventaja en Pennsylvania, el estado donde serán las próximas primarias del
Partido Demócrata, el 22 de abril.
Obama tiene en este momento 150 delegados más que Hillary para la convención
partidaria que deberá decidir en Denver, a finales de agosto, quién de los dos
es el candidato. Pero si Hillary se impone en Pennsylvania y en por lo menos
otros cuatro estados (Oregon, Indiana, Puerto Rico y West Virginia) de los 10 en
que todavía no han tenido elecciones, la situación de Obama se complicaría
seriamente.
Los asesores de Clinton consideran que Obama perdió puntos cuando trascendieron
las declaraciones incendiarias que hizo su Pastor Jeremiah Wright. En uno de sus
sermones, Wright dijo que EE.UU. tenía bien merecido el atentado del 11 de
setiembre de 2001, porque fue el "terrorismo de estado" de Washington lo que lo
provocó. Mencionó las bombas en Hiroshima y en Nagasaki, entre otros ejemplos.
Obama repudió sus palabras pero en un discurso sobre el racismo en EE.UU.
explicó que no podía repudiar a Wright como persona, porque si lo hacía también
tendría que repudiar a su abuela, que en una ocasión dijo que los negros le
daban miedo.
Lo cierto es que Hillary comenzó a repuntar cuando lanzó en Texas el corto sobre
el teléfono rojo de la Casa Blanca. "Si sus hijos están durmiendo y suena el
teléfono rojo, ¿quién está en mejores condiciones de responderlo?". El éxito de
ese corto se debe al miedo creado por los atentados del 11 de setiembre, que ha
sido explotado frecuentemente por el gobierno de Bush en más de una ocasión.
Ahora Hillary ha comenzado a hacer lo mismo.
No es seguro que Hillary pueda llegar a la Convención Demócrata con la mayoría
del voto popular que es lo que va, sin duda, a inclinar la balanza de los
súperdelegados hacia un lado u otro.
De hecho, Hillary aún no pudo convencer al Partido Demócrata a que autoricen
nuevas elecciones en Michigan y en Florida, dos estados que fueron sancionados
porque decidieron adelantar las fechas de sus respectivas elecciones sin su
autorización. En ambos estados ganó Hillary, pero los delegados no forman parte
de la Convención Demócrata.
Por ahora, el único ganador de la interna demócrata es el candidato republicano
John McCain. Un sondeo de opinión indicó anteayer que McCain tiene una intención
de voto de 49 % mientras que Obama sólo 42%. Ante Hillary, las cifras daban
ganador a McCain por 51% a 41%.