n día advirtió que la economía podía patinar si el gobierno rescataba a la
gente que perdía sus hogares porque habían apostado -por imprudencia o
ignorancia- a hipotecas riesgosas sumidas ahora en una profunda crisis
hipotecaria.
Por otra, avaló la medida de la Reserva Federal (banco central) de suministrar
30.000 millones de dólares para rescatar uno de los mayores bancos de
inversiones de Wall Street, debido a que Bear Stearns había arriesgado demasiado
en ese mismo sector.
Mientras tanto, en una época económica de turbulencia -pérdida de empleos,
precios de la gasolina por las nubes, valor de las propiedades por el piso,
el dólar en caída libre, conmoción en la confianza de los consumidores, una
depresión y posiblemente recesión económica-, Bush ha proyectado un aire de
optimismo y aun jovialidad.
"Estados Unidos está al comando de la situación", declaró el lunes.
Todo esto hace que mucha gente manifieste serias dudas.
¿Se trata de una desconexión con
la realidad? ¿Se da cuenta el presidente de qué modo puede sentirse el hombre de
la calle? ¿Hay pautas diferentes para la gran comunidad financiera y para el
pobre diablo que enfrenta la pérdida de su casa?
Este tipo de interrogante dominó el lunes la sesión informativa de la
vocera de la Casa Blanca, Dana Perino.
Ella insiste en que Bush está al tanto de la situación.
Perino enumeró las medidas que el gobierno ha tomado para dar alivio a los
propietarios en dificultades, como los acuerdos negociados con la industria
hipotecaria para una congelación de tasas de cinco años y una pausa de 30 días
en las ejecuciones hipotecarias.
Dijo que "la ayuda está en
camino" en forma de cheques de reembolso en mayo que son parte de un paquete
de estímulo de 168.000 millones de dólares.
También insistió en que la decisión del banco central, respaldada por Bush, de
apoyar la adquisición de Bear Stearns, es una cuestión totalmente distinta.
Bush ha rechazado los rescates
porque dice que alentarían a más gente a tomar decisiones cuestionables. Pero
Perino dijo que el mercado financiero podría seguir el desastre de Bear Stearns
causando un efecto dominó y exigiendo una acción preventiva audaz.
"Una perturbación profunda del mercado tendría consecuencias muy perjudiciales y
sería muy dolorosa para todos, desde el propietario de negocios pequeños hasta
el dueño de casa", dijo Perino.