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Geraldine Ferraro.(Foto: Reuters) |
Geraldine Ferraro, candidata a la vicepresidencia en 1984, dijo que el éxito
del senador se debe a que es negro.
Por Antonio Caño -
El País, España
Geraldine Ferraro, una de las más prestigiosas políticas estadounidenses y la
única demócrata que ha sido candidata a la vicepresidencia de EEUU, en 1984, ha
abandonado hoy el cargo honorífico que ocupaba en la campaña de Hillary Clinton,
después de decir hace días que Obama ha llegado tan lejos sólo por ser negro y
acusar a los medios de comunicación de ayudarle por machistas. "Si Obama fuera
un hombre blanco, no estaría en esta posición" de liderazgo, dijo a un periódico
de California. "Y si fuera una mujer, no estaría en esta posición. Sucede que
tiene mucha suerte de ser quien es. Y el país está cautivado por el concepto",
añadió.
Algunos de los medios criticados por Ferraro le recordaron ayer que ella fue
elegida como compañera de candidatura de Mondale por el único mérito de ser
mujer. Después perdió sucesivamente dos intentos de llegar al Senado.
Ferraro se ha negado a rectificar y ha insistido los últimos días en que no
lamentaba de ninguna manera lo dicho. También ha dicho que sus comentarios
habían sido sacados de contexto e interpretados como racistas por el entorno de
Obama, a quien ha acusado de estar dividiendo al Partido Demócrata. Pero hoy, en
una carta enviada a Hillary Clinton, Ferraro ha anunciado por sorpresa que
abandonaba el puesto honorífico que ocupaba en el comité de finanzas de la
campaña de la ex primera dama, donde trabajaba en la recaudación de fondos. Un
portavoz de Clinton ha aclarado que la salida se había producido por iniciativa
de Ferraro.
Hillary Clinton, con todo, se ha apresurado a desmarcarse de los comentarios
de su compañera de partido. En declaraciones a la cadena CNN, la aspirante
demócrata ha dicho que "las declaraciones de Ferraro son el tipo de actitudes
que tenemos que desterrar de la política", y ha opinado que alguien que piensa
así no debería estar involucrada en la campaña demócrata.
Obama, por su parte, ha contestado a estas acusaciones negando que ser negro
sea una gran ventaja, más bien al contrario.
Campaña sucia
Esta última polémica habla por sí sola de la difícil situación a la que esta
reñidísima campaña está llevando al Partido Demócrata. Esa enorme oportunidad
histórica que representaba la competencia entre la primera mujer y el primer
afroamericano con opciones de llegar a la Casa Blanca, lejos de ser un hito y un
estímulo, se está convirtiendo en un tremendo obstáculo para la unidad.
Feministas y afroamericanos se sacan los ojos ante los comentaristas
conservadores de la Fox, que difícilmente contienen la sonrisa.
Las cifras hablan por sí solas. Obama consiguió el 90% del voto negro en
Misisipi; Clinton, el 70% del voto blanco. Obama apenas pasó del 30% del voto de
las mujeres en Ohio, y eso teniendo en cuenta que ganó entre las menores de 25
años. Se ha abierto un abismo descomunal que la acritud del debate actual sólo
puede agrandar y que va a ser muy difícil cerrar para las elecciones de
noviembre.
Y esto todavía no ha acabado. Queda Pensilvania (22 de abril), que
seguramente tampoco resolverá nada, y una dura negociación sobre qué hacer con
Florida y Michigan, cuyas elecciones fueron anuladas por haber violado las
reglas del partido.
Clinton, que ganó ambas, ha dejado claro que va a exigir que los delegados de
esos dos Estados (185, Florida; 128, Michigan) sean aceptados en la convención
demócrata de Denver, en agosto. El presidente del partido, Howard Dean, se niega
a dar validez a esas elecciones y ha advertido que eso sería cambiar a mitad de
la carrera las reglas que en su día fueron aceptadas por todos. Obama, que
retiró su nombre de las papeletas de Michigan y no hizo campaña en Florida, está
dispuesto a buscar una fórmula que dé representación a esos dos Estados, pero no
a costa de aceptar unas elecciones en las que no participó.
Las soluciones que se discuten actualmente son las siguientes: dividir el
número de delegados al 50% entre Obama y Clinton (no lo acepta Clinton), repetir
las elecciones (nadie está dispuesto a pagarlas) o repetir elecciones sólo por
correo (no quieren Florida y Michigan).
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