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Barack Obama y Hillary Rodham Clinton en el
debate de New Hampshire, el 5 de enero |
Expertos en política exterior, medios
de comunicación y derechos humanos lamentan la trivialidad que
perciben en los debates televisivos de la campaña electoral en
Estados Unidos, atribuida, en buena medida, a la actuación de los
periodistas que los moderan.
Por William Fisher - IPS
Según estos críticos, en esos programas se ignoran
muchos de los problemas más acuciantes que afronta este país, en
especial los relativos a los derechos humanos, cíviles y políticos.
De ese modo, en esas polémicas no se consideran cuestiones cruciales
como los límites a la autoridad presidencial, la separación de
poderes, el papel de la justicia y las escuchas telefónicas
clandestinas ordenadas por el gobierno.
También están ausentes del debate el secuestro de supuestos
terroristas y su entrega a países donde se practica la tortura, la
situación de los detenidos en la base naval estadounidense en
Guantánamo, Cuba, y las prisiones secretas de la CIA en terceras
naciones.
Los debates fallan porque "todo el proceso de discusión se concentra
en la personalidad de los candidatos", explicó a IPS el periodista
Danny Schechter, de Mediachannel.org, sitio electrónico de una
organización no gubernamental especializada en análisis de medios.
Schechter denominó ese fenómeno "eleccionimiento" (en inglés, 'electotainment'),
palabra que combina "elecciones" y "entretenimiento", y advirtió
que, en ese marco, "se avivan los conflictos sin buscar soluciones".
"Hay calor, no luz", resumió.
Hasta ahora, se televisaron 20 debates entre aspirantes a la
presidencia, en su mayor parte patrocinados por canales televisivos
de noticias como CNN, Fox News y MSNBC, y moderados por conductores
de informativos de televisión asistidos por unos pocos periodistas
de medios escritos.
Cuando concluya el proceso de elecciones primarias --el gobernante
Partido Republicano ya consagró a John McCain como candidato,
mientras el opositor Demócrata aún no terminó de decidirse entre
Hillary Rodham Clinton y Barack Obama--, habrá varios debates
televisados entre los presidenciables y vicepresidenciables.
La agenda de los realizados hasta ahora incluyó cuestiones de fuste,
como la atención de la salud, el comercio mundial, la economía, la
educación y el terrorismo. Pero los derechos humanos, civiles y
políticos han brillado por su ausencia.
"Los partidos parecen haberse puesto de acuerdo en no tratar estos
asuntos", dijo a IPS el abogado, profesor de la Universidad de
Columbia y presidente del no gubernamental Centro para los Derechos
Constitucionales, Michael Ratner, defensor de varios prisioneros en
Guantánamo.
"Los demócratas creen, equivocadamente, que defender los derechos
humanos debilita su imagen de firmeza contra el terrorismo. Los
republicanos probablemente no quieran ser responsabilizados de actos
inconstitucionales o inhumanos, o al menos no en un debate público.
Y es posible que los moderadores entiendan eso", agregó.
Para colmo, gran cantidad de preguntas trivializaron las polémicas,
entre las que el periodista Jamison Foser recordó las siguientes: si
debería reformarse la Constitución para que el gobernador de
California, Arnold Schwarzenegger, pueda ser candidato a la
presidencia a pesar de haber nacido en Austria, cómo se vestirán los
candidatos en Halloween y si en verdad el legislador demócrata
Dennis Kucinich había avistado un objeto volador no identificado.
Mary Shaw, de la filial estadounidense de la organización de
derechos humanos Amnistía Internacional, dijo a IPS: "Es muy
importante que los candidatos compartan honestamente sus opiniones e
intenciones sobre estas cuestiones. Nos arrastraron a ciegas hacia
una guerra en Iraq. No podemos darnos el lujo de ser arrastrados a
ciegas hacia otras atrocidades, cometidas en nuestro nombre y con el
dinero de nuestros impuestos."
Los temas marginados de la agenda son "cruciales para la
supervivencia de la democracia estadounidense", advirtió Patricia H.
Kushlis, diplomática retirada con 25 años de experiencia que hoy
codirige el conocido blog WhirledView (http:/whirledview.typepad.com).
"Si a los candidatos presidenciales se les permite esquivar estos
asuntos, la mayor parte de la culpa, desde mi punto de vista, recae
sobre los representantes de los medios y organizaciones que dirigen
y televisan los debates", dijo Kushlis a IPS.
Los cuestionamientos de la experta se refieren "a los formatos
elegidos, las preguntas formuladas y el modo y el orden en que éstas
se suceden".
La otra codirectora de WhirledView, Patricia Sharpe, experta en
política exterior y seguridad nacional, coincidió con este punto de
vista.
"Puedo entender que los candidatos no desaten discusiones sobre
asuntos complejos y controvertidos. Lo que es difícil de entender es
por qué los moderadores no los crean" con sus preguntas, dijo Sharpe
a IPS.
El abogado Brian J. Foley, profesor de la Facultad de Derecho de la
Uiversidad Drexel, piensa lo contrario. "Acuso a los moderadores,
pero más aun a los propios candidatos. ¿Por qué compiten por la
presidencia si no es para corregir estos errores tan graves, las
fechorías y el 'modus operandi' de un presidente abusivo?",
inquirió.
"En una democracia real, los temas importantes deberían ser
centrales en los debates, pues saber cómo se ubica un candidato en
torno de ellos es crucial y básico para elegir el voto", dijo IPS
Edward S. Herman, profesor emérito de la Universidad de Pennsylvania.
Para Herman, en la actual campaña debería discutirse acciones del
gobierno de George W. Bush, "una administración que arrasó
brutalmente con principios constitucionales del sistema de pesos y
contrapesos (entre poderes) y con el estado de derecho en sí mismo".
Entre las acciones que demuestran esa forma de gobernar, el experto
mencionó "la firma de declaraciones presidenciales que
implícitamente ignoran la voluntad del Poder Legislativo" y la
reivindicación del derecho "a torturar y a mantener detenido a
cualquiera que se considere 'combatiente enemigo'".
"Si esas cosas no pueden debatirse, estamos en problemas. Y lo
estamos", concluyó Herman.
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