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NORTEAMERICA  

 

Tras la “resurrección” política de la senadora demócrata sus rivales profundizan los análisis

¿Por qué los republicanos le temen a los Clinton?

 
 

(IAR Noticias) 08-Marzo-08

Imagen del aviso televisivo que invita a votar por Clinton

Según un reconocido experto del partido de John McCain, contrariamente a lo que otros de sus correligionarios piensan, Hillary Clinton presenta el mayor desafío para el oficialismo estadounidense.

Por Dan Schnur (*) - Der Spiegel, The New York Times Syndicate

No es la primera regla de la política republicana, pero debiera serlo: nunca, nunca, jamás subestimar a nadie cuyo apellido sea Clinton. Ni a Bill, ni a Hillary.

Ni a Chelsea, ni siquiera a George. Son muy buenos en lo que hacen y cuando están a punto de ser declarados muertos dan lo mejor de sí.

Hemos dado por terminados a los Clinton antes: durante la primaria de New Hampshire en 1992, tras la muerte de la reforma de la salud y la toma del Congreso por los republicanos, y en el proceso parlamentario de destitución unos pocos años después.

En cada una de esas ocasiones, nos convencimos de que ese sería el fin de la trayectoria política de esta singular familia.

Y, cada vez, nos equivocamos. Cuando Hillary Clinton decidió competir por la Presidencia, me prometí que no volvería a equivocarme.

Como simpatizante igualmente leal del Partido Republicano y del equipo de fútbol Green Bay Packers, había llegado a considerar a los Clinton de la misma manera en que siempre he pensado de los Dallas Cowboys. No me gustan. Quiero que pierdan y a veces me descubro deseando que les pasen cosas malas.

Pero son muy buenos en lo que hacen. Y si alguien puede noquearlos en los playoffs (sean los New York Giants o un senador por Illinois) me siento feliz de no tener que enfrentarlos en la final.

Y Hillary le dio la razón a mis temores: le cerró la boca de todos esta semana con sus triunfos en Ohio, Texas y Rhode Island.

Por esta capacidad de permanente "resurrección" política, a través de las primarias demócratas he estado apostando por Barack Obama. El lado noble de mi persona lo admira, más allá incluso de las líneas partidarias, debido al tremendo interés y entusiasmo que ha generado entre los jóvenes estadounidenses.

Pero mi lado más grande y menos decente cree que Hillary Clinton sería una adversaria mucho más formidable para el candidato republicano en la elección general.

Apuestas

Una guerra impopular, una creciente probabilidad de una recesión y una comezón del octavo año que ha devuelto la Casa Blanca al mismo partido en tres elecciones consecutivas (1980-1984-1988) sólo una vez desde la Segunda Guerra Mundial, ponen cuesta arriba la lucha del senador McCain contra cualquier candidato demócrata.

La mayoría de mis correligionarios republicanos, consumidos por 16 años de odio a Hillary y atónitos ante los talentos políticos del senador Obama, todavía esperan que la senadora Clinton tenga su retorno y obtenga la nominación de su partido. Ellos piensan que sólo ella puede unificar a los republicanos y movilizar a nuestros votantes a las urnas en noviembre. Pero me he quemado tantas veces antes con los Clinton, que estoy anhelando que el nuevo muchacho de Illinois la deje fuera pronto.

Lado flaco de Obama

Hay en esto algo más que superstición: hay también un asunto de posicionamiento ideológico. Muchos de mis correligionarios republicanos no lo creen, pero Hillary Clinton ha, de hecho, forjado una carrera relativamente centrista como senadora.

Por el contrario, el registro de votaciones de Obama le ha significado ser designado por el respetado y no partidista Nacional Journal como el más liberal miembro del Senado. Esto no es simplemente un epíteto: representa una serie de opciones políticas y votos legislativos que colocan al senador Obama a la izquierda de Ted Kennedy, John Kerry y Barbara Boxer.

Hasta el más inspirador e inclusivo lenguaje del mundo enfrentará una dura prueba ante acusaciones en ese frente. Sin conocer aun los aspectos específicos de su trayectoria en el cargo, los votantes de la elección general comienzan a mostrar una conciencia instintiva de las potenciales debilidades del senador Obama.

Una reciente encuesta Los Angeles Times/Bloomberg News mostró a la senadora Clinton derrotando a John McCain en la pregunta sobre qué candidato manejaría mejor los temas relativos a la economía y la inmigración, mientras que el senador Obama era superado por el senador McCain en ambas preguntas.

Cambio vs. experiencia

Aunque las diferencias no fueron muy notables, Hillary Clinton también anduvo mejor que Barack Obama en los asuntos relativos a la atención de salud y el terrorismo (el senador Obama marcó tres puntos más que la senadora Clinton en relación a John McCain respecto de Irak, el único tema en que la supera). Lo que nos lleva de vuelta al tema del cambio versus la experiencia.

Si bien el senador McCain es un insurgente y un inconformista, tiene 71 años y ha estado en el Congreso durante casi un cuarto de siglo. No es una sorpresa que ambos demócratas derrotaran al senador McCain en la pregunta sobre qué candidato haría los necesarios cambios en Washington, Obama más decisivamente que Clinton.

Pero el debate sobre el cambio (y quizá sobre la edad) queda ensombrecido por el abrumador margen (53% contra 22%) con que los votantes dicen que el senador McCain tiene la "experiencia adecuada" en relación a Obama, una ventaja casi tres veces mayor que la que registra sobre Hillary Clinton.

El electorado estadounidense ha dejado en claro que quiere cambios, pero, en medio de una difícil guerra y de una amenazante recesión, quiere también seguridades.

Mucho más que contra la senadora Clinton, una campaña de McCain contra el senador Obama podría beneficiarse de la percepción entre los votantes de que el aspirante republicano está mejor preparado para la Presidencia.

                            ******

(*) Especialista estadounidense en medios y ex consultor republicano que asesoró al senador John McCain

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