Todos los indicadores apuntan a que la principal economía del mundo
ingresó formalmente en la recesión, por varias razones. Entre ellas: la
fuerte caída del índice de servicios, la reducción en las ventas de
automóviles en enero pasado, la contracción del crédito, el incremento en el
número de embargos sobre propiedades y casas, el desplome de la actividad y
los precios en el sector de la construcción, las pérdidas en el sistema
bancario y financiero, el bajón en el índice de confianza de los consumidores
y la multiplicación del desempleo.
Por Daniel Muchnik - Clarín
Las perspectivas laborales en Estados Unidos son las más frágiles y oscuras de
los últimos veinte años y hay temores de "estanflación". En otras palabras al
bajo crecimiento económico paralelo a una elevada inflación. Esta
amenaza impacta en la cotización del dólar, que se viene desinflando frente al
euro.
Los consumidores ingresaron en una etapa de congelamiento de los bolsillos, no
gastan, se ha acrecentado la desconfianza en el futuro. También
descendieron los precios de la vivienda. Según la agencia de noticias Reuters,
la caída de los valores en ese sector ha sido de casi un 18 por ciento en
Miami, en el último trimestre del año pasado (con respecto a igual período de
2006). Y de más del 15 por ciento en Las Vegas y Arizona.
Vale la pena recordar que en la contracción inmobiliaria ("pesada", para los
que recuerdan) de 1990 la baja de los valores apenas bordeó el 3 por ciento.
Todo esto sucede luego que la Reserva Federal bajó varias veces la tasa de
interés, como forma de alimentación de los niveles de demanda, para estimular
el consumo y aliviar a los deudores hipotecarios. Ocurre, pese a todo, que
esta recesión, tan especial, se combina al mismo tiempo con un fuerte
incremento de los precios del petróleo, la energía y los alimentos.
Desde setiembre pasado la Reserva Federal achicó la tasa de referencia en 2,25
puntos hasta dejarla en 3 por ciento cuando algún tiempo antes la tasa
promedio de una hipoteca a treinta años estaba superando el 6 por ciento.
Los especialistas reiteran que el consumo seguirá en picada en tanto y en
cuando sigan mermando los precios inmobiliarios, y con ello se afirme el
"efecto pobreza".
Así la realidad, muchos especialistas consideran que la Reserva Federal no
podría seguir bajando la tasa de interés y eso complicaría el panorama del
mercado inmobiliario y de crédito.
Los críticos de la actual gestión en la Reserva (Ben Bernanke) y de la
anterior (Alan Greenspan) acusan a los directivos a silenciarse ante la
desmesurada burbuja inmobiliaria y luego de demorar la aplicación de
soluciones.
Estas dificultades en la primera economía del mundo ya se extendieron a Europa
por la revalorización del euro, que ha encarecido la producción en el viejo
continente y ha estimulado las importaciones. Al mismo tiempo, los bancos
europeos también participaron de la burbuja inmobiliaria y ahora están
contabilizando enormes pérdidas, a la vez que se detectan "fraudes" y
manipulaciones contables en sus balances en muchas entidades bancarias. El
terremoto está repercutiendo en el Reino Unido, en Francia y en España.
De esta manera, la globalización, la desregulación económica, el estímulo a
los instrumentos financieros sofisticados -que fueron presentados como un
salto de calidad en la economía global- han concluido en su reverso.
Buena parte del planeta hace y hará frente a dificultades crecientes,
varios millones podrían perder sus viviendas, mientras se suceden las ayudas
estatales a instituciones que mantenían un histórico ya añejo rechazo al
intervencionismo y a la regulación estatal.
Como consecuencia de todo este panorama sombrío, las naciones emergentes
podrían sufrir coletazos y hasta perder varios puntos en sus crecimientos
económicos durante 2008.
Finalmente, los grandes mercados de consumo están en los países que hoy
atraviesan problemas y podrían comprar menos del resto del mundo. ¿Se
mantienen las esperanzas en que China sea la reserva para que la economía del
mundo no se deteriore? ¿Que pasará en China, cuyo modelo está basado en una
catarata de inversiones extranjeras encaminadas a crear una nación
exportadora, de mano de obra barata y no un mero mercado de consumo?
Es evidente que el orden económico internacional necesita ser reformulado.
El dilema adicional es que las instituciones mundiales, creadas para
fiscalizar la economía sin fronteras se sumaron al coro desregulador y
ponderaron las llamadas "ingenierías financieras", que hoy están colapsando
en distintas geografías.
El debate está abierto. Pareciera que nadie quiere lanzar la primera piedra
porque están en juego intereses muy profundos que no quieren resignar
posiciones. Pero, en definitiva, las leyes de la economía y de la historia
profunda son más fuertes que las instituciones que han quedado al margen, que
"ya fueron".
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