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George W. Bush y Mahmud Ahmadineyad
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"Por más que Estados
Unidos quiera evitar una guerra con Irán", esa será la alternativa
"menos repulsiva" si Teherán continúa interviniendo en Afganistán,
Irak y el resto de Medio Oriente, señaló el neoconservador American
Enterprise Institute (AEI), con sede en Washington.
Por Khody Akhavi-
IPS
El estudio se propone mostrar el alcance de la
influencia iraní, pero se abstiene de sacar conclusiones sobre sus
intenciones o "gran estrategia".
El análisis no aborda el programa nuclear de Irán y no ofrece
recomendaciones sobre cómo contener al régimen en Teherán. Sus
autores son Danielle Pletka, Fred Kagan y su esposa Kimberly,
directora del Instituto para el Estudio de la Guerra del AEI.
"Nos propusimos establecer qué está haciendo Irán, no para
determinar si tiene motivaciones específicas o cuál es su
estrategia, sino para mostrar simplemente su grado de influencia",
declaró a los periodistas Pletka, vicepresidenta para estudios de
política exterior y defensa del AEI.
El informe, titulado "Influencia Iraní en Medio Oriente, Irak y
Afganistán" describe el debate sobre los objetivos y naturaleza del
poder en Teherán. Señala que sacar conclusiones firmes sobre un
gobierno que no es transparente y presenta profundas divisiones
internas es una tarea "casi sin esperanzas".
El trabajo se basa en fuentes de acceso público, medios de prensa
locales e internacionales, documentos de organizaciones no
gubernamentales y entrevistas realizadas por Fred y Kimberly Kagan,
quienes viajaron a Afganistán e Iraq, respectivamente.
El AEI ha sido el refugio de una larga lista de neoconservadores,
varios de ellos ex funcionarios del gobierno del presidente
estadounidense George W. Bush, como John Bolton, Paul Wolfowitz y
Richard Perle. Tras haber ayudado a generar apoyo del público para
la invasión de Irak en 2003, los analistas y columnistas del AEI han
centrado ahora su atención en Irán.
Han sido durante mucho tiempo promotores de políticas agresivas y,
hasta hace poco, activistas de una guerra contra Irán. El
neoconservador Michael Ledeen dijo en una conferencia, meses atrás,
que "los líderes iraníes permanentemente le dicen a su pueblo que
deben prepararse para regir el mundo".
"Todos se han convencido de que podemos llegar a un arreglo con
Irán. Hemos estado negociando por 27 años, como si no hubieran
existido negociaciones. No hay escape. La única pregunta es cuál es
la mejor forma para derrotarlos", agregó.
En noviembre de 2006, otro miembro del AEI, Joshua Muravchick,
escribió una columna de opinión para el diario Los Angeles Times,
uno de los más prestigiosos de Estados Unidos. Comenzaba con tres
palabras: "Debemos bombardear Irán".
En la conferencia de prensa convocada por el AEI para presentar este
estudio se eludieron las definiciones sobre este tema.
"Lo que puedo decir, simplemente, es que sin importar su opinión
sobre si, o cuándo, se debe bombardear Irán, esta no es una
estrategia y debemos pensar con un horizonte más amplio", dijo Fred
Kagan, integrante de una influyente familia de neoconservadores,
entre ellos su padre y su hermano.
El AEI ganó la atención de la Casa Blanca y el Departamento
(ministerio) de Defensa durante algún tiempo, pero desde que las
agencias de inteligencia de Estados Unidos señalaron en una
evaluación de la situación que Irán había abandonado su programa de
armas nucleares en 2003 los impulsos bélicos contra Teherán han
perdido fuerza.
Aunque Bush puede compartir los puntos de vista de los
neoconservadores de la AEI, su influencia se está erosionando. El
secretario (ministro) de Defensa, Robert Gates, contradijo a su jefe
en una entrevista radial. En lugar de afirmar que Irán es una
"amenaza", como dice Bush, dijo que Teherán plantea un "importante
desafío".
"Cuando pienso en una amenaza, me refiero a una amenaza militar
directa. Aunque todavía está por verse si Irán ha limitado su apoyo
a los grupos que se oponen a nosotros en Irak, no considero que los
iraníes sean una amenaza militar directa en el corto plazo", afirmó
Gates.
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