"No tuve una relación sexual con esa mujer." Es difícil olvidar cuando, en
pleno Sexgate, el ex presidente Bill Clinton miró a las cámaras y, levantando su
dedo derecho, negó rotundamente que hubiera tenido sexo con Mónica Lewinsky, una
becaria de la Casa Blanca. El candidato a presidente republicano favorito, John
McCain, se vio obligado ayer a hacer algo semejante. Después de que The New
York Times publicó en su primera plana una historia sugiriendo que el actual
senador por Arizona mantuvo una relación inapropiada con una lobbista llamada
Vicki Iseman, de 40 años. McCain, de 71 años, convocó a una conferencia de
prensa para negarla enérgicamente.
La diferencia entre ambos casos es que mientras Clinton nunca se presentó como
el campeón de la rectitud y la honestidad, ésas son las banderas más importantes
de McCain. Desde que la influencia religiosa fue creciendo en la escena política
de EE.UU., los escándalos sexuales son ya casi una rutina en Washington, pero en
plena campaña electoral no hay duda de que la nota publicada en The New York
Times es un problema para McCain. Si bien algunos conservadores salieron
ayer a apoyarlo diciendo que el diario es el órgano de la izquierda demócrata,
también es cierto que la noticia podría espantar aún más el voto de algunos
miembros de la derecha religiosa, que siempre le han tenido mucha desconfianza y
siempre han sospechado sobre su conducta ética.
El Times cuenta que en el año 2000, convencidos de que la relación entre
Vicky Iseman y McCain había entrado en un estadío romántico, asesores de
entonces de su campaña electoral decidieron intervenir para frenarla. En aquel
momento, el rival de McCain en las internas del partido era George W. Bush.
Según el diario, John Weaver, uno de los asesores, no sólo advirtió a McCain
sobre el peligro que estaba corriendo sino que también tuvo una larga
conversación con Iseman en un café de la estación de tren de Washington, en la
que le pidió que se alejara de McCain.
Miembro de la firma Alcalde&Fay, Iseman representaba en aquel momento a varias
empresas de telecomunicaciones cuya relación con el Comité de Comercio del
Senado era clave. McCain era uno de los integrantes de ese comité y sus clientes
habían contribuido con miles de dólares a su campaña electoral.
Tanto McCain como Iseman insisten en que eran sólo amigos. Pero en 1999
Iseman comenzó a ir casi todos los días a la oficina de McCain en el Senado y
sus asesores comenzaron a sospechar. Ese febrero ambos asistieron a una comida
para recaudar fondos en Miami en la que estaban presentes varios de los clientes
de Iseman. Ambos se volvieron a Washington en el jet privado de uno de ellos,
Lowell W. Paxson, el dueño de Ion Media Networks. Según el Times,
confrontado por sus asesores, McCain reconoció que su comportamiento no había
sido adecuado. Sin embargo, en la conferencia de prensa que dio ayer, McCain
negó todo. "Estoy muy decepcionado con el artículo de The New York Times.
No es verdad", dijo. Junto a él, Cindy, su esposa, coincidió: "No es verdad."