Se trata de un dilema delicadísimo.
Teniendo en cuenta que el nivel de popularidad de Bush es de apenas 30%, a
McCain no le conviene tenerlo cerca. Los demócratas se harían un verdadero
picnic si Bush aparece junto a McCain en sus actos electorales. Sin embargo,
Bush sigue gozando del apoyo de los evangelistas, un sector del partido que odia
a McCain pero que será clave para ganar las elecciones. Bush tiene también una
gran capacidad para recaudar fondos. Entonces ¿cómo integrarlo a la campaña
sin que los daños sean más grandes que los beneficios?
El ex presidente George H. Bush apoyó ayer la candidatura de McCain diciendo
que es el candidato que está en mejores condiciones de liderar el país en estos
momentos difíciles. Su hijo y actual presidente no fue tan lejos, pero le brindó
un gran apoyo cuando envió una clara señal a los evangelistas diciendo que "McCain
es un verdadero conservador".
La relación personal entre McCain y Bush, sin embargo, ha sido siempre muy
turbulenta desde que ambos compitieron por la candidatura a las presidencia en
2000. Bush y su maquiavélico asesor Karl Rove hicieron circular entonces rumores
que indicaban que McCain había tenido un hijo ilegítimo. McCain estaba
tan enojado que cuando decidió abandonar la carrera, muchos analistas pensaban
que abandonaría también el Partido Republicano y se sumaría a la campaña
demócrata. No fue así. Pero durante la presidencia de Bush, McCain fue uno de
sus principales opositores.
En 2001 y en 2003 se opuso a su recorte de impuestos. Votó a favor de una ley
que preveía limitar el financiamiento de los partidos. Fue uno de los grandes
críticos de la estrategia militar implementada por Bush en Irak, a la que
calificó de "débil", y no dudó en pronunciarse en contra de las torturas
aplicadas por la CIA durante los interrogatorios a sospechados de terrorismo.
Todo esto le ha permitido a McCain conquistar el voto decisivo de los
independientes. Sin embargo, también necesita a la derecha religiosa, un sector
que sigue creyendo en Bush, pero que desconfía mucho de él. ¿Cómo hacer,
entonces, para que la ayuda de Bush con la derecha conservadora no espante el
voto de los independientes?
"Lo que el presidente puede hacer es ayudar al nominado con la recaudación de
fondos, quizás en la unificación del partido y quizás en hacer que la gente
salga a votar", dijo Charles Back, asesor de McCain. "De todas maneras, no hay
que olvidar que ningún presidente, no importa cuán popular sea o cuán eficaz
sea, puede hacer el trabajo del candidato", dijo.
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