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Hillary Clinton y Barack Obama, en segundo plano |
Tras las primarias del río Potomac, ganadas por Barack Obama entre los
demócratas y John McCain por los republicanos, los aspirantes presidenciales
estadounidenses parten a la conquista de un electorado golpeado por la crisis
económica en Texas (sur) y Wisconsin (norte).
Obama tiene la aureola de siete victorias seguidas y lidera el número de
delegados del Partido Demócrata que designarán oficialmente al candidato a las
presidenciales de noviembre (1.260 contra 1.221 de Hillary Clinton, según el
sitio RealClear Politics, del los 2.025 necesarios).
Pero conforme al consejo de David Plouffe, su director de campaña, de no
bajar la guardia, el joven senador negro de Illinois intentó de inmediato
capitalizar sus triunfos electorales entre los hogares modestos, una base
esencial a las opciones electorales de Hillary Clinton.
"Hoy expongo un programa completo para reconquistar nuestro sueño y restaurar
nuestra prosperidad", tiene previsto decir en una fábrica de General Motors del
estado de Wisconsin, tras el anuncio de pérdidas colosales del líder mundial de
la industria del automóvil.
Este acento en la temática económica busca hacer tambalear lo que hasta ahora
ha sido una fortaleza de la ex primera dama.
Obama ha anunciado un programa de grandes trabajos financiados por un fondo
de 60.000 millones de dólares en diez años, con dinero liberado por el fin de la
guerra en Irak, lo cual debería generar "cerca de dos millones de empleos".
También ha prometido una "ley de empleadores patriotas" para luchar contra
las deslocalizaciones, y precisado que su plan energético permitiría invertir
150.000 millones de dólares en diez años para crear un "sector de energía
verde".
Hillary Clinton, a quien no se espera en Wisconsin hasta el fin de semana,
prefirió concentrarse en Texas, donde un sondeo de hace diez días le daba una
ventaja de diez puntos para las primarias del 4 de marzo.
"Fui puesta a prueba y estoy lista", afirmó.
Si la ex primera dama quiere luchar por la Presidencia en noviembre, serán
indispensables victorias decisivas en Texas, que tiene un fuerte electorado
hispano que le puede ser favorable, y en Ohio, golpeado de lleno por la crisis
económica.
Pero según David Plouffe, "la única manera (para ella) de cubrir la distancia
en términos de delegados sería conseguir victorias arrasadoras en la mayoría de
las próximas elecciones. Nosotros no vemos cómo podría suceder".
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Jhon McCain, el casi seguro rival de
los demócratas en las elecciones presidenciales de noviembre |
Del lado republicano, John McCain, que confirmó su condición de favorito con
sus tres victorias en la región de Washington, se concentrará asimismo en las
próximas etapas de la carrera de aquí al fin de semana: Wisconsin, Vermont y
Rhode Island.
Aunque parece matemáticamente imposible que el ex pastor bautista Mike
Huckabee le robe la victoria, a pesar de sus buenos resultados entre el
electorado más religioso, McCain todavía no alcanza el piso de 1.191 delegados
que le daría la investidura del Partido Republicano. Hasta ahora reúne 797.
McCain, saludado el domingo como un "verdadero conservador" por el presidente
George W. Bush, recibió este miércoles el respaldo del líder republicano en la
Cámara de Representantes, John Boehner, confirmando su condición de candidato
casi oficial.
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