Mi viaje con Robert Kennedy en 1968 me abrió los ojos. Ante audiencias
pobres, Kennedy se presentaba como un salvador. Las palabras "cambio" y
"esperanza" se utilizaban descaradamente y sin descanso. Para audiencias de
blancos temerosos, utilizaba códigos racistas, como "ley y orden". Ante
aquellos que estaban contra la invasión de Vietnam criticaba el "poner a los
chicos americanos en la línea de fuego", pero nunca decía cuando los sacaría
de allí. Ese año (después de que Kennedy fuera asesinado) Richard Nixon
utilizó una versión del mismo discurso manipulable para ganar la presidencia.
Más tarde, Jimmy Carter, Ronald Reagan, Bill Clinton y los dos Bushes también
lo utilizaron con éxito. Carter prometió una política exterior basada en los
"derechos humanos", y practicó exactamente lo contrario. La "agenda de
libertad" de Reagan fue un baño de sangre en América Central. Clinton
"garantizó solemnemente" la seguridad social universal y desmanteló la última
red de seguridad de la Depresión.
Nada ha cambiado. Barack Obama es un brillante Tío Tom que bombardearía
Pakistán. Hillary Clinton, otra bombardera, es antifeminista. La única
distinción de John McCain es que ha bombardeado un país personalmente. Todos
ellos creen que EE. UU. no está sujeto a las normas del comportamiento humano,
porque es un "modelo de caridad cristiana", sin tener en cuenta que la mayor
parte de la humanidad lo ve como una bestia monumental que, desde 1945, ha
derrocado 50 gobiernos, muchos de ellos democráticos, y ha bombardeado 30
naciones, destruyendo millones de vidas.
Si te preguntas por qué este holocausto no es un "tema" de la campaña
actual, puedes preguntar a la BBC, que es responsable de informar sobre la
campaña a la mayor parte del mundo, o, mejor todavía, preguntar a Justin Webb,
el editor de la BBC para América del Norte. En una serie de Radio 4, el año
pasado, Webb mostró la clase de adulación que evoca al contemporizador de los
años 30 Geoffrey Dawson, entonces editor del London Times. Para Webb,
Condolenzza Rice no puede ser demasiado mentirosa. Según Rice, los EE. UU.
están "apoyando las aspiraciones democráticas de todas las personas", los
crímenes cometidos en nombre de este patriotismo, tales como su apoyo a la
guerra y a la injusticia en Oriente Medio durante los últimos 25 años y en
América Latina, son irrelevantes. Al contrario, aquellos que se resisten a ese
asalto épico a la democracia son culpables de "antiamericanismo", dice Webb,
aparentemente ignorante de los orígenes totalitarios de esta clase de abuso.
Los periodistas del Berlín Nazi condenaban las críticas al Reich como "anti
alemanas".
Además, su sensiblería sobre los "ideales" y "valores elementales" que
constituyen el santificado "conjunto de ideas sobre la conducta humana" de
América nos niega un verdadero sentido de la destrucción de la democracia
americana: el desmantelamiento de la Carta de Derechos, hábeas y la separación
de poderes. Aquí tenemos a Webb siguiendo el rastro de la campaña: "[Esto] no
trata de política de masas. Es una celebración de una relación personal entre
un individuo americano y su comandante en jefe putativo". Webb dice que esto
es "vertiginoso". Y Webb sobre Bush: "que no se nos olvide que mientras los
candidatos ganan, pierden, ganan de nuevo... hay un mundo que dirigir y el
Presidente Bush todavía lo está dirigiendo." El énfasis en el texto de la BBC
tiene un enlace a la página web de la Casa Blanca.
Nada de este babeo es periodismo. Es anti periodismo, digno de un cortesano
menor de un gran poder. Webb no es la excepción. Su jefe Helen Boaden,
directora de BBC News, envió esta contestación a un televidente que protestó
por el dominio de la propaganda como base de las noticias: "Es simplemente un
hecho que Bush ha intentado exportar la democracia [a Irak] y que esto ha
traído problemas".
Y ¿cuál es su fuente para este "hecho"? Citas de Bush y Blair diciendo que
es un hecho.
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(*) Traducido por Eva Calleja y revisado por Miguel Montes Bajo