Sin fondos, desalentado, figuraba en las encuestas muy por detrás de otras
figuras republicanas como el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, y del
actor Fred Thompson. Ambos ya han abandonado la carrera.
Todo cambió a comienzos de enero, cuando McCain superó a sus rivales en las
elecciones internas del nororiental estado de New Hampshire. Este martes salió
victorioso de la maratón de pujas partidarias en 22 estados, que lo dejaron como
el más probable candidato republicano.
Este jueves, otro de sus rivales, el ex gobernador del también nororiental
estado de Massachusetts Mitt Romney, abandonó la carrera. "En este tiempo de
guerra no puedo permitir que mi campaña ayude a rendirse ante el terrorismo",
dijo para justificar su deserción.
Así las cosas, parece que McCain es el candidato de los republicanos para
aspirar a convertirse en el próximo "presidente guerrero".
McCain aspira a seguir los pasos del fallecido actor Ronald Reagan, presidente
entre 1981 y 1989, quien también se había divorciado de su primera esposa y
llegó a la presidencia a los 69 años. McCain tiene 72.
En su campaña propone, básicamente, seguir la línea del presidente George W.
Bush en material de política exterior.
Tal como lo reconoció Romney en su discurso al abandonar la carrera, McCain
tiene una visión neoconservadora y se presenta a sí mismo como el candidato
militarista capaz de resguardar la seguridad nacional contra los "extremistas
radicales islámicos".
El senador pasó 23 años de su vida en la armada, cinco de ellos como prisionero
de guerra en Vietnam, donde sufrió intensas torturas. En una ocasión se negó a
ser liberado a raíz de un acuerdo propiciado por sus vínculos familiares, para
presionar por la liberación de todos sus compañeros de prisión.
A pesar de sus críticas a la conducción de la guerra en Iraq y a la calidad de
la información de inteligencia que llevó a Estados Unidos a invadir ese país,
McCain se mantuvo en una posición de "mano dura" desde el inicio de la guerra en
marzo de 2003.
También apoyó sin reservas la estrategia de Bush de elevar la presencia militar
estadounidense en Iraq. Su candidatura cosechó los frutos del éxito relativo de
esa estrategia.
Cuando le preguntaron sobre la posibilidad de una ocupación militar de Iraq
durante 50 años, respondió: "Que sean 100, está bien para mí."
En cuanto a Irán, "cree que el conflicto y la guerra son inevitables", señaló
Steve Clemons, del centro de estudios Fundación Nueva América, con sede en
Washington. "Ha sido increíblemente temerario en lo que se refiere a la guerra y
el despliegue del poderío militar de Estados Unidos."
Cuando, en el marco de la "guerra contra el terrorismo", se hicieron públicos
casos de tortura a prisioneros, McCain criticó a Bush. Pero cuando la Corte
Suprema rechazó las detenciones secretas, métodos de interrogación y juicios
castrenses a sospechosos de terrorismo defendidos por el presidente, se doblegó
ante la presión de la derecha y llegó a apoyar la suspensión del hábeas corpus.
La irrupción de McCain como el seguro candidato republicano creó algunos
problemas internos, en especial resistencias de ultraconservadores y la derecha
religiosa por su oposición a reformar la Constitución para prohibir los
matrimonios de homosexuales o su actitud abierta frente a la investigación de
tratamientos médicos con células madre.
McCain se refirió hace ocho años a los líderes de la derecha cristiana como
"agentes de la intolerancia", pero cedió frente a ellos en 2006, como paso
previo al lanzamiento de su candidatura, para aliviar tensiones con el poderoso
bloque de votantes republicanos evangelistas.
Las cuestiones más preocupantes para el ala más extremista de los republicanos,
que más que para ganar una elección ayudan a perderla, también inquietan a los
opositores progresistas demócratas, que lo ven como la mayor amenaza en los
comicios de noviembre.
En la elección presidencial, McCain puede ser una opción atractiva para votantes
independientes, que superan en número a los que se identifican con un partido, e
incluso para los "moderados" o sin fuertes convicciones tanto en filas
demócratas como republicanas.
Las encuestas revelado que los votantes no están extremadamente preocupados por
la guerra de Iraq, tema en el cual McCain despliega su perfil neoconservador,
sino por la amenaza de recesión económica y el acceso a la cobertura de salud.
Parece que, una vez más, la elección se dirimirá en torno de asuntos domésticos,
no de política exterior.
En su larga carrera como senador, McCain rompió filas con su partido en
votaciones sobre diversos temas
Entre ellos, la reforma de la ley sobre financiamiento de las campañas
electorales --que patrocinó sin éxito junto con la senadora demócrata Russell
Feingold--, la investigación con células madre, la ampliación del acceso a
Internet a través de banda ancha y una posición amigable hacia los inmigrantes
de origen latinoamericano.
Muchos creen que su batalla junto a la senadora Feingold para reformar el
sistema de financiamiento de las campañas fue una suerte de disculpa por su
supuesta participación en la quiebra de compañías de ahorro y préstamo a fines
de los años 80 y principios de los 90, la cual dejó pérdidas por medio billón de
dólares que el Estado debió cubrir.
Mientras esas empresas colapsaban por sus temerarias inversiones, similares a
las que desataron este año la explosión de la burbuja inmobiliaria y de las
hipotecas de alto riesgo, McCain y otros cuatro senadores fueron investigados
por el comité de ética de la cámara alta por interferir en el trabajo de los
organismos reguladores de las compañías que fueron a la quiebra.
Se supo que McCain y sus cuatro pares recibieron 1,3 millones de dólares de
Charles Keating Jr., presidente de una de las empresas involucradas. El comité
de ética determinó que su conducta fue "cuestionable".