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Hillary Clinton y Barack Obama, en segundo plano |
Con ambos candidatos
sumidos en lo que parece ser un empate, cobra fuerza la especulación
sobre una posible fórmula presidencial que los incluya a los dos.
Los resultados del “súper martes” han hecho aún más atractiva esa
idea. ¿Es realista o sólo un sueño de opio?
Por
Marc Pitzke -
Der Spiegel /
The New York Times Syndicate
Los neoyorquinos son personas inventivas, con olfato para las nuevas
tendencias. Tome, por ejemplo, al West Village, un bastión de la cultura
intelectual, donde la gente colgaba en sus ventanas letreros anti Bush
en un momento en que el resto del país todavía celebraba su marcha hacia
una guerra. Durante los últimos días, en la puerta de una casa en la
West 12th Street, se ha venido exhibiendo un profético letrero de
campaña. En él hay sólo dos nombres: "Clinton-Obama". Clinton-Obama: un
dúo en lugar del duelo que hemos visto hasta ahora en esta elección. La
realista y el idealista, la pragmática y el utopista, juntos en la Casa
Blanca. ¿Un sueño, una pesadilla, un deseo o una fantasía? ¿O podría ser
la fórmula demócrata para una victoria? Lo único cierto en este momento
es que el "súper martes", que se suponía terminaría con un candidato
para la nominación demócrata, no arrojó conclusión alguna. La única cosa
clara es que las bases del Partido Demócrata no pueden decidir cuál les
gusta más. 49% está con Clinton y otro tanto con Obama. Los blancos,
latinos y la clase trabajadora respaldan a Clinton. Los afroamericanos,
los jóvenes y los trabajadores más acomodados siguen a Obama.
Juntos podrían ser imbatibles. Podrían crear un frente que ni
siquiera John McCain tendría posibilidad de vencer, incluso en
combinación con Mike Huckabee. En todo caso, estos son tiempos
históricos. El próximo candidato demócrata será un hombre negro o una
mujer. Y esos dos factores solos ya son una sensación. ¿Por qué entonces
no intentar una fórmula que los incluya a ambos? ¿O sería demasiado para
los estadounidenses tener a representantes de dos "minorías" dirigiendo
al país?
Por supuesto, la idea no tiene nada de novedosa. Ha sido tratada en
los medios. A veces la idea es ridiculizada; otras, quienes la mencionan
lo hacen inflamados de esperanzas. El conductor de televisión David
Letterman fue el primero en plantearla, ante una audiencia de millones
de personas, cuando tuvo en su programa a Obama, en abril pasado. Obama
en ese tiempo no había ascendido todavía a su actual estatus. "Esa sería
una fórmula poderosa", dijo Letterman. La tranquila respuesta de Obama:
"No se hace campaña para ser el número dos". Fin de la discusión. Por
cierto, eso fue antes de Iowa, Carolina del Sur y el "súper martes". Al
comienzo, Clinton y Obama intercambiaron golpes terribles, pero cuando
advirtieron una palpable resistencia de la base del partido, ambos se
sacaron los guantes de box. En el debate del 31 de enero, Obama movió la
silla para ella e incluso susurró, quizás conspirativamente, en su oído,
haciendo que ambos rieran.
Una fórmula de fantasía
¿Ha sido todo esto un show? Después de todo, es en Hollywood donde
las escenas entre ellos dos se hicieron menos tensas: con ocasión del
debate de CNN en el teatro Kodak, en el escenario del Oscar, donde
muchas parejas enfadadas han terminado sus disputas privadas entre
susurros. Wolf Blitzer, de CNN, piensa que hay posibilidad para una
fórmula dual. En aquel debate demócrata preguntó a los candidatos:
"¿Considerarían una fórmula Obama-Clinton o Clinton-Obama más
adelante?". Eso dependería, dijo Obama, de quién encabezara la fórmula.
Clinton no respondió. Por supuesto, sólo podría haber una secuencia:
Clinton-Obama. Clinton, de 60 años de edad, nunca se permitiría ser
subordinada de Obama. Por lo que la pregunta restante es si Obama
estaría dispuesto a subordinarse. "Si Obama gana casi tantos estados
como ella, habrá una tremenda presión para que los dos combinen sus
considerables recursos y fuerzas", señala el estratega demócrata Tad
Devine.
No sería la primera vez que enemigos políticos han enterrado el hacha
para lograr una meta común. Basta con mirar a John F. Kennedy y Lyndon
B. Jonson (1960) o a John Kerry y John Edwards (2004). La idea de
combinar el pragmatismo de Hillary con el carisma de Obama, el éxito de
ella en las ciudades con el de él en las áreas rurales, entusiasma a los
demócratas y pone nerviosos a los republicanos. De pronto se ven
enfrentados a una versión demócrata de la coalición de Reagan. "Ese
sería precisamente el tipo de fórmula que los haría transpirar", dice un
asesor conservador. "No es una fórmula soñada", retruca la estratega
demócrata Donna Brazile, ex jefa de campaña de Al Gore, "¡Es de
fantasía!". Pero se haría a contrapelo de todos los criterios aceptados
respecto a cómo se conforman estas fórmulas.
Se supone que los candidatos a la vicepresidencia ofrezcan equilibrio
político y demográfico: liberal-conservador, hacedor-pensador,
viejo-joven. Especialmente en la primera categoría, la combinación
Clinton-Obama estaría un poco al límite. En segundo lugar, deberían
lograr un equilibrio geográfico. En esto podría argumentarse que Clinton
representa al noreste, pero de hecho ella es del medio oeste y vivió
largo tiempo en el sur. Obama viene del medio oeste, pero, como
afroamericano, tiene una mayor resonancia emocional en el sur. En tercer
término, las fortalezas y debilidades de los dos candidatos deberían
complementarse. La gran debilidad de Hillary Clinton es su tendencia a
polarizar: genera odio en muchas personas. Obama podría contrarrestar
eso. ¿Es, entonces, todo esto sólo un sueño? Si alguna vez ha habido
tiempo para un pensamiento nuevo, ese tiempo es ahora.
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Buscando un camarada
A medida que se van definiendo las candidaturas
presidenciales, ya comenzaron las especulaciones respecto de quiénes
serán los compañeros de fórmula de cada uno de los nominados.En
el caso de John McCain, necesita alguien que le sume apoyos en la
derecha conservadora, por lo que suenan los nombres del pastor
evangélico y ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee –aún en carrera
pero con quien mantiene una relación cordial– o del actual
gobernador de Minnesota, Tim Pawlenty.
En el caso de Hillary, se ha hablado del ex gobernador de Indiana
Evan Bayh, y del ex general Wesley Clark. Pero el favorito parece
ser el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, muy cercano a
ella y a su marido.
Y para Obama se menciona al senador Tom Daschle (Dakota del Sur),
que ha sido uno de sus principales apoyos, al gobernador de Virgina,
Tim Kaine, y a la gobernadora de Kansas, Kathleen Sebelius, sin
olvidar a John Edwards.
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