arios aviones de guerra israelíes atacaron
el lunes la Franja de Gaza,
controlada por Hamás, por tercer día consecutivo y se preparaban para una
posible invasión, después de matar a 310 palestinos durante las incursiones
aéreas del fin de semana.
Israel, que aumentó sus ataques aéreos después de anochecer ayer, acabando
con la vida de siete nuevos civiles, aseguró que su campaña del sábado era en
respuesta a los ataques casi diarios de cohetes y morteros desde territorio
palestino a su país, hechos que se intensificaron después de que la semana
pasada concluyese el alto el fuego de seis meses que habían pactado ambas
partes.
Además, hoy se produjo el primer ataque a un edificio oficial en la
ofensiva de Israel, que bombardeó por la mañana el Ministerio de Interior de la
Franja de Gaza, controlado por Hamás.
Mark Regev, portavoz del primer ministro israelí, Ehud Olmert, explicó que
la acción militar continuaría hasta que la población del sur de Israel "no viva
más en el terror y el temor de los constantes ataques con proyectiles". Esta
operación militar podría "tomar varios días", según el portavoz del Ejército
israelí Avi Benayahu.
Israel desplegó varios tanques en la frontera con la Franja de Gaza,
listos para ingresar al enclave litoral, en el que viven un millón y medio de
palestinos. Además, la administración de Olmert aprobó la convocatoria de 6.500
soldados de reserva, según avanzó un representante del Gobierno.
Por su lado, Hamás se mantiene desafiante y el portavoz del grupo Fawzi
Barhum instó a los palestinos a usar "todos los medios disponibles, incluidas
las operaciones de martirio", una referencia a los ataques suicidas en Israel.
Los precios del crudo subieron hoy cerca de dos dólares, hasta casi los 40
dólares por barril, mientras los analistas afirman que el conflicto entre Israel
y Hamás recordó a los operadores el riesgo geopolítico que enfrenta el
suministro de crudo en Oriente Próximo.
En cuanto a las reacciones de la comunidad internacional, el Consejo de
Seguridad de la ONU pidió el fin de la violencia, aunque el todavía presidente
de Estados Unidos, George W. Bush, responsabiliza a Hamás, en cuyas manos dice
está renovar la tregua.
La ofensiva israelí ha enfurecido a los árabes de Oriente Próximo, donde
manifestantes quemaron banderas israelíes y estadounidenses para presionar por
una respuesta más dura de sus líderes a los ataques en Gaza.
Israel, cuyos políticos se encontraban bajo presión para actuar por los
ataques con cohetes y morteros antes de la elección del 10 de febrero, ignoró la
presión internacional para detener la ofensiva, según un funcionario israelí que
rehusó ser identificado.
Además, Hamás denuncia que un ataque aéreo israelí ha destruido un
laboratorio de la Universidad Islámica en Gaza, un destacado símbolo cultural.
El Ejército israelí justificó la agresión afirmando que el laboratorio habría
sido usado por Hamas para desarrollar armas y explosivos.
Manteniendo la presión sobre Hamas en una de las jornadas más sangrientas
para los palestinos en 60 años de conflicto, aviones israelíes destruyeron el
principal complejo de seguridad en Gaza, causando la muerte al menos a cuatro
agentes de seguridad.
Israel asegura que durante los primeros dos días de su ofensiva los
milicianos palestinos lanzaron cerca de 150 cohetes y morteros contra el Estado
judío y que un hombre israelí murió el sábado.
La situación, insostenible para muchos, ha provocado que decenas de
ciudadanos de Gaza cruzaran hacia Egipto a través de agujeros que hicieron en el
muro fronterizo con bulldozers y explosivos. En la frontera, un guardia egipcio
y un joven palestino murieron en un enfrentamiento, mientras la policía egipcia
intentaba cerrar el paso, según confirmaron médicos y fuentes de seguridad
egipcias.
La violencia también se extendió a la Cisjordania ocupada, donde soldados
israelíes dispararon contra manifestantes palestinos armados únicamente con
piedras. Según varios médicos, dos palestinos murieron en el ataque.
El neurocirujano jefe del hospital de Shifa, en Gaza, Osama Said Aklouk,
denunció hoy que al menos cinco niñas murieron esta noche como consecuencia del
bombardeo de dos edificios de viviendas por parte de Israel y aseguró que el
quince por ciento de las víctimas de los ataques israelíes contra la Franja de
Gaza son mujeres y niños.
"Los heridos y los muertos no paran de llegar y el quince por ciento de
ellos son mujeres y niños", declaró el médico palestino a Radio Nacional.
"La última noche la hemos pasado muy mal, han bombardeado edificios del
gobierno de Hamás, han bombardeado la universidad de Gaza, han bombardeado el
puerto marítimo, han bombardeado algunas oficinas, algunas mezquitas y sobre
todo están bombardeando casas civiles", prosiguió. "Han bombardeado dos casas y
hemos sacado de debajo de los escombros a tres niñas en Jabalia y a otras dos o
tres niñas en Rafá", aseguró.
Said denunció también que Israel ha impedido el paso de suministros
médicos desde Egipto. "Por desgracia empezaron los judíos a bombardear la
frontera entre Egipto y Gaza y se pararon todos los suministros egipcios",
declaró. "Teníamos previsto mandar a algunos enfermos, habíamos empezado a
mandar quince ambulancias con enfermos para pasarlos a Egipto, pero debido a los
bombardeos israelíes en la frontera tuvimos que retornar a los hospitales",
añadió.
Según Osama Said, los médicos están "desbordados". "No tenemos luz,
estamos con generadores eléctricos de gasolina, pero la gasolina no llga desde
Israel, hay escasez de agua, de otros medios sanitarios", manifestó. "Llevamos
un año y medio de embargo total, estamos con reservas cero", agregó.
La Cruz Roja Internacional ya ha anunciado que los hospitales de la Franja
de Gaza han sido sobrepasados y son incapaces de lidiar con las víctimas.
La ministra de Relaciones Exteriores de Israel, Tzipi Livni, que espera
convertirse en primera ministra después de la elección de febrero, pareció
descartar una invasión de gran escala para restaurar el control israelí del
territorio, que alguna vez estuvo cubierto de asentamientos judíos.
"Nuestra meta no es reocupar la Franja de Gaza", afirmó en la cadena
estadounidense NBC. Cuando Fox News le preguntó si Israel buscaba derrocar a los
líderes de Hamás, Livni respondió que "por ahora no".
Funcionarios médicos palestinos dijeron que entre los muertos del domingo
había cinco hermanas pequeñas del norte de Gaza y tres infantes en una casa
cercana a la residencia abandonada de un miliciano de alto rango de Hamás en
Rafá.
Hamás asegura que 180 de sus miembros han muerto y que el resto de los más
de 300 muertos son civiles, entre ellos 16 mujeres y varios niños. A este
respecto, Livni explicó que Israel está atacando a los milicianos, pero
"desafortunadamente, en una guerra, como en cualquier guerra, a veces también
los civiles pagan el precio".