l jefe en el exilio de Hamas, Khaled Mechaal, ha hecho un
llamamiento a todos los palestinos para que declaren la tercera Intifada
contra Israel. La primera tuvo lugar en 1987 y la segunda en el año 2000.
La Liga Árabe ha convocado una reunión de emergencia para este domingo, a
petición de Jordania, entre otros miembros, para estudiar una acción
conjunta destinada a poner fin a una agresión israelí que parece no
haber hecho más que comenzar.
"Estamos asistiendo a un espectáculo cuidadosamente planeado. Debemos
esperar que haya muchas más bajas. Tenemos que hacer frente a una catástrofe
humanitaria mayor", ha avisado el secretario general de la Liga Árabe, Amr
Mussa.
Incluso los dos únicos países que han firmado acuerdos de paz en Israel,
Egipto y Jordania, ambos activos en las negociaciones para poner fin
al conflicto israelo-palestino, han acusado al Ejecutivo de Tel Aviv de
cometer una matanza.
Desde El Cairo, un responsable egipcio denunció a Al Yazira la "masacre
sin precedentes" acometida en la franja mediterránea poco antes de que
el presidente, Hosni Mubarak, anunciara que protagonizará un nuevo impulso
para "renovar la tregua y lograr una reconciliación interpalestina que ponga
fin al sufrimiento de la población". El Gobierno egipcio ha anunciado la
apertura del cruce de Rafah, que comunica Gaza con Egipto, para ayudar a
evacuar a los heridos.
Los Hermanos Musulmanes egipcios, la principal oposición al
régimen de Mubarak, no sólo han acusado de la masacre a Israel sino también
a regímenes como el cairota. Su máximo responsable, Mohamed Mehdi Akef, ha
calificado los ataques de "crimen sin comparación alguna en la Historia" y
ha lamentado en declaraciones a France Presse que "el mundo entero mire sin
hacer nada".
Akef, que ha calificado a todos los dirigentes árabes, a la ONU y a la
Unión Europea de "aliados de los sionistas" por su política de
castigo hacia la franja de Gaza, ha criticado especialmente al Ejecutivo de
su país, que recibió a la ministra de Exteriores israelí Tzipi Livni el
pasado jueves en una visita donde ésta advirtió que sería lanzada una
ofensiva militar contra Gaza.
Por su parte, el rey Abdulá bin Abdelaziz de Arabia Saudí ha
prometido al presidente palestino, Mahmud Abás, que se pondrá en contacto
urgentemente con el presidente de EEUU, George W. Bush, y otros líderes
internacionales para que presionen a Israel para que detenga su ataque sobre
Gaza.
El rey expresó a Abás su condena por el ataque israelí e invitó a los
palestinos a que dejen sus diferencias a un lado por el interés de su
pueblo.
En Jordania, el rey Abdula II ha contactado con Mubarak y con el
presidente palestino, Abu Mazen, para "lanzar una iniciativa árabe e
internacional que ponga fin a la agresión israelí". En un comunicado, el
monarca ha destacado que los ataques "tenían como objetivo civiles
inocentes, incluidos mujeres y niños”, y ha insistido en que "la violencia
sólo logrará complicar la crisis y no traerá seguridad a Israel".
Su ministro de Comunicación, Naser Judah, ha anunciado que el reino
hachemí "ejercerá todos los esfuerzos posibles con los poderes más
influyentes de la región para poner fin a las operaciones militares
israelíes", mientras que el titular jordano de Exteriores ha trasladado una
protesta de su Gobierno a los cinco países miembros del Consejo de Seguridad
de la ONU.
Cientos de personas han salido a las calles ondeando banderas de Hamas
para congregarse ante la sede de Naciones Unidas en Amán, donde han
coreado consignas en contra de Israel y de la ocupación en general. Jordania
alberga a 1.7 millones de refugiados según la UNRWA (la organización de
Naciones Unidas dedicada a su asistencia), por lo que cada acontecimiento en
los territorios ocupados tiene una enorme repercusión social.
Desde el Líbano, el primer ministro Fouad Siniora ha calificado
los ataques de "trágicos y criminales" y ha exigido una reunión de
emergencia de la Liga Árabe que unifique la respuesta de los países del
entorno.
En los campos de refugiados palestinos que alberga el país de los
Cedros ya se han vivido manifestaciones de protesta, aunque la más
importante ha sido la convocada por Hizbula en los suburbios del sur de
Beirut, zona que controla.
Miles de libaneses chiíes han respondido al llamamiento del
Partido de Dios saliendo a las calles para condenar la masacre ondeando
banderas palestinas. El movimiento chií Amal, aliado de Hizbula y liderado
por el portavoz del Parlamento libanés, Nabih Berri, ha exigido una acción
internacional que ponga fin a los crímenes israelíes en Gaza, e incluso el
líder del grupo suní Mustaqbal, Saad Hariri, próximo a Estados Unidos, ha
tachado la acción de "masacre contra la nación árabe".
En el Líbano, existe un alto riesgo de que los acontecimientos en los
territorios palestinos tengan repercusión, dada la presencia de 400.000
refugiados (un 10% de la población libanesa) y el apoyo de Hizbula a Hamas.
Precisamente el jueves fueron localizados y desactivos ocho misiles
Katiusha instalados sobre lanzaderas caseras que apuntaban a Israel, en un
episodio que muchos analistas han asociado con la amenaza israelí sobre Gaza
y que ha sido interpretado como una posible respuesta de los grupos
palestinos afincados en el Líbano a un ataque como el vivido hoy. Los
responsables de las divisiones libanesas de Fatah y Hamas han desmentido
ninguna implicación en el intento de agresión.
En Libia, miembro temporal del Consejo de Seguridad de Naciones
Unidas, el presidente Muammar Gadafi ha entablado conversaciones con los
dirigentes árabes para "tomar una posición seria y firme tras la carnicería
que ha tenido lugar en Gaza". A petición de la Liga Arabe, su Ejecutivo está
tratando de convocar una reunión especial del Consejo de Seguridad para
obtener una condena internacional a la masacre.
En cuanto a Siria, el campo de refugiados palestinos de Yarmuk,
uno de los más importantes del país, también ha sido escenario de protestas.
El presidente sirio, Bashar Asad, ha contactado con numerosos líderes
locales como el emir de Qatar, el rais libio y los presidentes de Sudán,
Yemen y Argelia para debatir posibles respuestas y se ha sumado a la
petición de una reunión urgente de la Liga Árabe.
Otros países como Emiratos Arabes Unidos se han sumado a la
condena de un ataque del que apenas hay precedentes. Por poner un ejemplo,
la operación 'Lluvias de la Ira' de junio de 2006, con la que Israel
respondió a la captura del soldado Guilad Shalit a manos de militantes
palestinos, se cobró las vidas de 165 personas en el transcurso de todo un
mes.