El ejército israelí, acusado de pasividad frente a los actos de violencia de
colonos y ultranacionalistas que se oponen a una orden judicial de evacuar una
vivienda en la ciudad palestina de Hebrón, decretó que ese sector es "zona
militar cerrada.
Por Michael Blum -
AFP
Veinte palestinos y 18 israelíes resultaron heridos
desde el lunes en enfrentamientos a pedradas en Hebrón, escenario de fuertes
tensiones desde la ocupación de la ciudad por Israel
en 1967.
"El sector de la casa fue decretado 'zona militar cerrada' y se prohibió a
los israelíes que entren en los barrios palestinos" de la ciudad, declaró a AFP
un portavoz militar.
En la práctica, el ejército permitía el acceso a la casa incluso a los
militantes ultranacionalistas, comprobó un corresponsal de AFP en el lugar.
Los ultranacionalistas, en su mayoría jóvenes, se oponen a una orden de
expulsión emitida por el Tribunal Supremo israelí de una casa de Hebrón cuya
propiedad es objeto de litigio.
En la madrugada del martes, grupos de jóvenes colonos, respaldados por
simpatizantes ultranacionalistas procedentes de Israel, lanzaron piedras
impunemente durante horas contra casas palestinas y contra vehículos de la
policía y los guardias de fronteras.
Presuntos colonos extremistas rompieron también lápidas de un cementerio
musulmán de Hebrón.
Los manifestantes israelíes se habían concentrado a raíz de rumores según los
cuales la polícia y el ejército se disponían a evacuar el edificio, conforme a
la decisión dictada en noviembre por el Tribunal Supremo.
En una serie de entrevistas a los medios de comunicación palestinos, el jefe
de la administración militar en Cisjordania, el general de brigada Yoav Mordehaï,
denunció firmemente los "actos criminales" de los colonos, prometiendo a la
población palestina garantizar su protección.
Un reponsable militar, citado por el diario israelí Yedioth Aharonoth, acusó
a la extrema derecha israelí de "querer provocar una guerra de religiones" entre
judíos y musulmanes.
Incluso responsables de los colonos expresaron su preocupación por la
"pérdida de control" de los jóvenes extremistas.
"A partir del momento en que el Tribunal Supremo se pronuncia por la
evacuación de la casa, será desalojada", advirtió el primer ministro israelí
interino, Ehud Olmert, que hablaba en el 'kibutz' (granja comunitaria) de Sdeh
Boker, en el desierto del Neguev (sur).
"Lo que ocurre hoy en Hebrón hace un gran daño al Estado. El que lanza una
piedra a un soldado ataca al Estado, y eso no puede tolerarse", declaró el
presidente israelí, Shimon Peres, también en Sdeh Boker.
En la ciudad cisjordana de Ramala, el presidente de la Autoridad
Palestina, Mahmud Abas, atribuyó "al Gobierno israelí la responsabilidad de
las agresiones cometidas por las bandas de colonos".
Como refuerzo se enviaron al sector unidades de la guardia fronteriza, más
adaptadas a las tareas de mantenimiento del orden, que tomaron el control de la
zona, según otra fuente militar.
La propiedad del edificio, de cuatro plantas, es objeto de un litigio entre
un empresario judío estadounidense, Morris Abraham, que dispone de un acta de
compra, y un palestino que refuta la venta.
Hebrón alberga la Tumba de los Patriarcas, lugar santo para musulmanes y
judíos donde según la Biblia están enterrados Abraham, Isaac y Jacob.