La
nueva adquisición, confirmada hace unas horas, garantiza a Israel su ya más que
evidente superioridad en los cielos de Oriente Próximo. Se trata de la venta de
25 cazas de combate F-35 anunciada por el Pentágono, una transacción valorada en
15.200 millones de dólares.
La operación incluye
la posibilidad de otros 50 aviones en los próximos años. Israel es el primer
país que recibe estos aparatos, como confirman portavoces de la empresa de
origen, Lockheed Martin.
Se trata de una evidente mejora de los cazas F-16 que ya utiliza la Fuerza Aérea
israelí. Gracias a una determinada y avanzada tecnología, los F-35 pueden viajar
a diferentes tipos de alturas sin que sea detectado por el radar enemigo. Un ser
invisible en los cielos.
Es más preciso que
los F-16 o F-15 en los duelos aéreos y en los bombardeos contra posiciones en
tierra. La llegada final de estos cazas depende ahora de la autorización del
Congreso. Como en la mayoría de transacciones militares, Israel aplicará su
propia tecnología en el F-35.
"Es vital para los intereses de la seguridad nacional de EEUU en la zona y tiene
como objetivo ayudar a Israel a mantener una alta capacidad de defensa aérea y
de actuar contra objetivos terrestres", justifican en Washington, donde se
reunieron en junio el presidente norteamericano, George W.Bush y el primer
ministro israelí, Ehud Olmert que pactaron éste y otros acuerdos en materia
militar.
Bush y su Administración, encabezada por el secretario de Defensa, Robert Gates,
dejaron claro a Olmert su oposición a un ataque de Israel contra las
instalaciones nucleares iraníes.
Objetivo: Mantener la superioridad israelí
EEUU materializa
estos días varias promesas. Desde hace meses, ministros y altos oficiales de
ambos países mantienen reuniones para concretar las diferentes transacciones con
el objetivo de mantener la superioridad militar israelí en la región.
A principios de mes, el Pentágono aprobó transacciones militares con Israel en
tres etapas y con un valor de 330 millones de dólares. Hace unas semanas, el
Pentágono vendió 1000 bombas inteligentes (GBU-39) capaces de perforar búnkeres.
Este fin de semana se dio a conocer el despliegue en la base aérea de Nevatim,
al sur de Israel, de un radar estadounidense capaz de identificar con mayor
precisión y sobre todo más tiempo un eventual ataque de misiles iraníes de tipo
Shihab 3.
"Con estas medidas, EEUU desea reforzar a Israel pero también envía un mensaje a
Irán: Las posibilidades de un ataque militar crecen mientras continuáis cada día
con el enriquecimiento de uranio y no tomáis en serio las negociaciones con
Javier Solana. La opción militar sigue allí", cuenta a el mundo.es Meir
Javedanfar, un experto iraní que tras abandonar su Teherán natal y estudiar en
Gran Bretaña, dirige ahora un centro de análisis en Tel Aviv.
La pregunta es si estas noticias se enmarcan en la tradicional y estrecha
alianza política, económica y militar entre EEUU e Israel desde que fue creado
en el 48 o son medidas específicamente tomadas y anunciadas de cara a un posible
enfrentamiento bélico con Irán.
Los peldaños a subir antes de la ofensiva
Por un lado, los
cazas F-35- y el radar estadounidense en Israel son escalones necesarios antes
de ordenar una ofensiva contra Irán, que ya ha advertido que responderá
"destrozando" Tel Aviv. "La retaguardia es fundamental. Con el nuevo radar que
localiza un misil lanzado a 2000 km, se reducen los daños ante una represalia
iraní", escribe el periodista israelí Ron Ben Ishai. El F-35 es ideal en un
posible ataque contra objetivos iraníes porque puede burlar los sistemas
antiaéreos.
Por otro lado, el veto norteamericano sigue en pie y el Gobierno israelí no
suele violar consejos tan tajantes ofrecidos su principal aliado en el mundo.
Mucho menos cuando 120 soldados y especialistas norteamericanos están
permanentemente en suelo israelí haciendo funcionar su nuevo radar.
El programa nuclear iraní es visto por los israelíes como "una amenaza
existencial" y las encuestas indican que la mayoría de los ciudadanos opina que
"Israel no puede aceptar de ningún modo que el régimen de Irán tenga la bomba
nuclear". Pero la incertidumbre política no invita a pensar en un ataque
inminente.
Olmert ya ha dimitido y Tzipi Lini, su sucesora en el partido Kadima tiene
bastantes quebraderos de cabeza intentando formar Gobierno. Con Olmert haciendo
las maletas o Livni deshaciéndolas, es muy improbable que Israel ordene en el
2008 una ofensiva que provocaría un conflicto bélico regional.
Además, Israel se ha comprometido a no actuar sin pactarlo antes con EEUU. "No
queremos sorpresas", le dijo un oficial estadounidense a su homólogo israelí en
agosto.
Los servicios secretos israelíes (Mossad) siguen muy de cerca e intentan
boicotear los planes iraníes. Hace unas semanas, el jefe del Mossad, Meir Dagan,
advirtió a Olmert que "Mahmud Ahmadinayad vuela hacia su meta de tener armas
nucleares, gracias a la pasividad internacional".
Si no hay sanciones más duras contra Teherán -como desearían Israel y EEUU- se
debe en parte a la oposición de Rusia y quizás por ello, Olmert viajará el
próximo lunes a Moscú. Pensando en Ahmadineyad, una de las pesadillas de Israel
es una nueva guerra fría entre EEUU y Rusia.