a deflagración tuvo lugar sobre las 7.45 de la mañana hora local cerca del
puesto militar de Bahsas, y su objetivo parece ser un autobús militar
que atravesaba en ese momento el cruce de Al Salam. A bordo viajaban 24
personas.
"Hemos contado seis muertos, tres de ellos soldados", ha dicho un responsable
del servicio secreto que prefiere guardar el anonimato. Según las mismas
fuentes, el coche que ha explotado se encontraba aparcado en el arcén de la vía.
Tras el ataque, la policía ha acordonado la zona, mientras los vecinos
acudían al lugar de los hechos para obtener información. Entre ellos, un hombre
de 50 años reclamaba noticias de su hijo que, según decía, viajaba en el
autobús.
Trípoli, escenario de combates entre grupos salafistas y la minoría
alauí prosiria con cierta frecuencia, fue el escenario de un proceso de
reconciliación emprendido este verano por el líder de la mayoría parlamentaria,
el suní Saad Hariri, quien firmó con las facciones en liza un acuerdo de entente
que puso fin, en principio, a los enfrentamientos armados.
Pese a ello, la ciudad norteña sigue sufriendo una enorme
inestabilidad producto de la amalgama de grupos radicales asentados en
la misma y del enorme desempleo que afecta a su población.
A mediados de agosto,
otro atentado contra otro autobús militar en la misma localidad libanesa
causó 14 muertos y medio centenar de heridos el mismo día que el presidente del
Líbano,
Michel Sleiman, se disponía a visitar Siria para consolidar la normalización
de relaciones de ambas potencias.
Entonces los analistas internos señalaron a grupos fundamentalistas próximos
al ideario de Al Qaeda, como Fatah al Islam -el mismo que condujo una rebelión
islamista en 2007 en el campo de refugiados palestino de Nahr al Bared, cercano
a Trípoli- como posible responsable del ataque.
El atentado de hoy lunes se produce dos días después de que un coche-bomba
estallara en la capital siria en una acción terrorista de origen desconocido
que causó 17 muertos y 14 heridos, según datos oficiales.
El atentado de Damasco fue
calificado por el Gobierno sirio de "cobarde" y cuyo objetivo era acabar con la
vida de ciudadanos.