Irán sigue bloqueando las investigaciones del Organismo Internacional de la
Energía Atómica (OIEA) sobre el presunto objetivo militar de su programa
nuclear. Así lo recoge el informe de ese organismo de la ONU publicado ayer.
Además, Teherán, que insiste en el carácter civil de su plan y responsabiliza al
OIEA de la falta de progresos, continúa ampliando su capacidad de enriquecer
uranio, en contra de lo exigido por el Consejo de Seguridad.
El informe asegura que Irán tiene en funcionamiento 3.820 centrifugadoras
(las máquinas en las que se enriquece el uranio), frente a las 3.300 que
contabilizó el pasado mayo. Otras 2.000 están en fase de instalación. Eso le
coloca aún lejos del umbral de fabricar un arma nuclear, si ése fuera su
objetivo. De acuerdo con los datos del OIEA, Irán ha almacenado 480 kilogramos
de uranio enriquecido a bajo nivel (menos del 5%) y, según los expertos,
necesitaría 1.700 kilos para convertirlos en una cantidad suficiente de uranio
altamente enriquecido (en torno al 90%) para una bomba.
"Lamentablemente, [el OIEA] no ha podido hacer ningún avance significativo
con respecto a los presuntos estudios [...], que continúan causando grave
preocupación", afirma el informe. Los "presuntos estudios" se refieren a las
acusaciones de que Irán ha estado investigando sobre cómo fabricar una cabeza
nuclear.
A pesar de que el OIEA ha presentado a sus interlocutores iraníes documentos
que apoyan esas alegaciones, los responsables se han limitado a tacharlos de
"invenciones" sin aportar datos que los desmientan, según el informe. Un
portavoz iraní desestimó el trabajo del OIEA, al que exigió que cambie su
enfoque y trabaje de forma "legal y lógica".