El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, hizo un llamamiento ayer a la
unidad del país tras los atentados que el domingo costaron la vida a 17 personas en Estambul e
insistió en que la posible suspensión de su partido AKP por parte del Tribunal
Constitucional, actualmente a debate, ahora no es una prioridad.
Los
atentados, que se produjeron en un breve intervalo de tiempo en una calle
peatonal de Estambul, se produjeron horas antes de que el Constitucional
comenzara a deliberar si cierra el AKP, al que se acusa de actividades
antiseculares.
"Nuestro problema no es si el AKP es cerrado o no.
Nuestro problema en
estos momentos es mantener nuestra unidad para que nuestro país vaya en una
dirección diferente", declaró Erdogan ante los residentes durante su visita al
lugar donde se produjeron los atentados.
El balance de víctimas se elevó ayer a 17 tras fallecer una persona como
consecuencia de las heridas sufridas en el atentado, según anunció el
gobernador de Estambul, Muammer Guler, quien precisó que entre las víctimas
figuran cinco niños.
Más de 150 personas resultaron
heridas, 115 de las cuales están recibiendo tratamiento en el hospital, entre
ellas siete en estado crítico.
Por el momento ningún grupo ha reivindicado la autoría de los atentados,
los más sangrientos en Turquía desde 2003, pero la Policía se decanta cada vez
más por que haya sido el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).
"Hay signos de relación con el grupo separatista y se está trabajando
sobre ello", señaló Guler, citado por la agencia Anatolia.
Sin embargo, según una agencia
próxima al grupo rebelde kurdo, el PKK ha condenado el atentado.
Según los medios locales, habría
ya tres detenidos en relación con los ataques.