La lanzó un obrero contra la gente hasta que lo mataron. Hubo además 29
heridos.
Por Shlomo Slutzky -
Clarín
Veintinueve heridos israelíes y un terrorista palestino muerto fue el
resultado de un nuevo ataque en pleno centro de Jerusalén, utilizando como arma
una excavadora de construcción y a sólo tres semanas de producirse un episodio
de similares características. El hecho ocurrió además pocas horas antes de la
llegada al país del candidato presidencial demócrata norteamericano, Barack
Obama.
La primera visita de Mahmud Abbas -el presidente de la Autoridad Palestina- en
la residencia presidencial israelí, y, justamente, la inminente llegada de Obama
a la región, fue el momento elegido por Hassan Abu Tir para lanzar su ataque con
una topadora en pleno centro de Jerusalén.
En la calle King David -a metros del lugar donde se hospedaría horas después
Obama- cerca del Parque de la Campana, un obrero palestino salió de la obra con
su tractor y volcó dos vehículos antes de que un civil y un gendarme le dieran
muerte a balazos.
Alrededor de las 14, transeúntes de la poblada calle King David vieron el "bulldozer"
que marchaba descontrolado por la calle, atropellando y dando vuelta a los
vehículos. Con la experiencia acumulada tres semanas atrás, el público estaba
más atento y en segundos se dio aviso a las fuerzas de seguridad. Sin embargo,
también en esta ocasión se adelantó a los gendarmes un civil, Ikai Asael (53)
padre de 9 hijos que sirve como maestro en la colonia Susia en la Cisjordania,
quien al advertir lo que estaba ocurriendo, disparó con su arma personal contra
el conductor, logrando detenerlo hasta que una patrulla de policía terminó de
liquidarlo.
Entrar en auto a Jerusalén en un día de atentado y visita de candidato
presidencial norteamericano se convirtió ayer en un suplicio.
Entre los ofuscados conductores se comentaban detalles del atentado y corría el
rumor -que este corresponsal corroboró por propias fuentes- que el mismo Ikai
Asael fue maestro del conscripto que tres semanas atrás disparó contra el
terrorista del anterior atentado con excavadora. Asael dijo haber tomado el
ejemplo de su cuñado, quien fue el gendarme que acribilló a un palestino que
provocó una masacre en la escuela religiosa Merzkaz Harav en marzo último.
Este increíble detalle fue el que convirtió en historia de ficción al atentado,
ante los ojos de los visitantes casuales en Israel, una delegación de diputados,
ex ministros y periodistas chilenos que llegó al país por invitación de la
American Jewish Commity. Los chilenos, hospedados en un hotel a pocos metros del
atentado, se disponían a escuchar anoche un panel sobre "Periodismo en zona de
conflicto", que no tuvo necesidad de ejemplos teóricos dado el dramático
episodio a la entrada a su hotel. Ayer no era claro si se trataba de ataques
espontáneos, es decir, no ordenados por organizaciones.
Tres horas antes del atentado, Iuval Diskin, jefe del servicio de seguridad (SHABAK)
alertó respecto a la posibilidad de nuevos ataques en Jerusalén. "Si no
controlamos el vacío de poder, Jerusalén se convertirá en un grave problema".
Diskin aconsejó al Gobierno sellar y destruir a los hogares de los terroristas
con el fin de mantener la capacidad de disuasión.
Diskin advirtió que los barrios palestinos de Jerusalén a ambos lados del cerco
de separación en Cisjordania se han convertido en "vacíos de seguridad".
En respuesta a la advertencia de Diskin, la integrante del comité, Limor Livnat
(Likud), dijo que "estas palabras hablan como un millar de testimonios sobre el
completo fracaso del Gobierno en la defensa de sus ciudadanos". Y agregó que "un
Gobierno que no escucha al jefe de Seguridad Interior y en su lugar se centra en
los conflictos entre el primer ministro, el ministro de Relaciones Exteriores y
el ministro de Defensa tiene que irse", añadió.