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Sin consuelo. Karnit Goldwasser (centro), viuda de uno de
los soldados, en el funeral de su esposo. |
En un clima de luto y dolor, los israelíes participaron ayer masivamente en
los funerales militares de Ehud Goldwasser y Eldad Reguev, los dos reservistas
cuyos cuerpos fueron devueltos el miércoles a Israel por Hezbollah, dos años
después de haberlos capturado en la frontera con Líbano.
Por Shlomo Slutzky- Clarín
Miles de israelíes se hicieron presentes en los cementerios de Naharía y Haifa,
dos de las ciudades más castigadas por los misiles de la milicia shiíta libanesa
de Hezbollah durante la guerra que comenzó a raíz justamente por el secuestro de
los soldados en 2006. Millones siguieron "en vivo" los entierros y los discursos
a través de los medios de comunicación, lo que envolvió al país en un ambiente
de tristeza y dolor generalizados, que poco a poco va dando lugar a agudas
críticas por la forma en la que se llevaron a cabo las tratativas para la
liberación de los soldados secuestrados. También se critica con dureza la salida
a esa fracasada guerra contra Hezbollah en el sur del Líbano, y hasta la
concesión israelí de entregar a la guerrilla libanesa prisioneros vivos por los
cadáveres de los soldados, que hasta último momento no estaba claro si estaban
vivos.
Mientras tanto, en Líbano ayer continuaban los festejos por la liberación de los
prisioneros de Hezbollah, la devolución de 200 cuerpos de combatientes libaneses
y palestinos enterrados en Israel, y especialmente por la liberación de Samir
Kuntar, quien en 1979 y con 16 años de edad había comandando un operativo
terrorista en el que murieron un padre y su hija de 5 años junto con otras tres
víctimas israelíes.
Kuntar, de religión drusa (una secta del islam), realizó el ataque enviado por
una organización palestina comunista, pero fue "adoptado" como símbolo por
Hezbollah, una organización fundamentalista islámica, a la que el liberado
agradeció una y otra vez en cada una de sus apariciones públicas durante el día
de ayer, vestido con uniforme de oficial de la guerrilla libanesa.
A pesar de que los informes de la comisión israelí que investigó el secuestro de
los reservistas había llegado a la conclusión de que Goldwasser había muerto al
ser alcanzado en forma directa por un misil RPG y que Eldad Reguev había sido
baleado en la cabeza y perdido una cantidad de sangre que hacía casi imposible
que sobreviviera, tanto los familiares como las autoridades israelíes
mantuvieron la esperanza de que ambos siguieran con vida. Esta esperanza,
completamente sin fundamento, fue también el elemento de presión pública más
importante para lograr concesiones israelíes hacia Hezbollah, para satisfacción
de su líder, Hassan Nasrallah.
Karnit Goldwasser, la joven viuda de Udi (Ehud) que se convirtió en el símbolo y
la líder de la batalla por el retorno de su marido y su compañero de unidad,
calificó ayer al funeral de su esposo como un acto para poner fin a un período
de dos años de peregrinaje: "En los últimos dos años he estado hablando para los
dos, Eldad y Udi, Reguev y Goldwasser. La lucha por tu retorno a casa fue desde
el principio. Por primera vez, hoy, me permito a mí misma hablar sólo de ti."
Karnit, que no había llorado en público durante los últimos dos años, se
permitió hacerlo en el momento en que llegaron a territorio israelí los féretros
negros con los restos de Udi y Eldad. En el entierro, Karnit describió a su
esposo caído como un hombre de bien, que consideraba que el servicio militar en
la reserva era un privilegio. El ministro de Defensa, Ehud Barak, a su turno
recordó que "los soldados deben saber que el Estado siempre hará todo lo posible
para que regresen si son capturados".
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