principios de diciembre un informe de la inteligencia estadounidense (NIE)
manifestaba que Irán no había llevado a cabo un desarrollo de armas
nucleares desde 2003, sin embargo, al día siguiente Bush, Merkle, Putin y
Sarkozy exigieron que Irán debe detener cualquier intento de enriquecer
uranio.
También a principios de diciembre China firmó un nuevo contrato
petrolero multimillonario con Irán. Aunque las sanciones de EE.UU. y de las
Naciones Unidas contra acuerdos petroleros con Irán siguen en vigor, los
EE.UU. ni siquiera se inmutaron por ello - a diferencia de su reacción ante
un acuerdo anterior entre Irán y China en 2004.
A mediados de diciembre, Rusia envió a Irán el primer cargamento de
barras de combustible nuclear para la central de Bushir bajo los auspicios
del Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA). Al contrario que
otras veces durante muchos años en las que Rusia ha amenazado con hacer
esto, esta vez no hubo protestas o avisos apocalípticos desde Washington. En
lugar de esto, EE.UU. declaró que este envió de combustible ruso había
eliminado cualquier excusa para que Irán continuase enriqueciendo su propio
uranio, casi como las afirmaciones hechas después de que el NIE se hiciese
público.
A finales de diciembre, los líderes militares estadounidenses y el
embajador en Irak, Ryan Crocker, admitieron que algún "alto" cargo en Irán
había tomado la decisión de coger las riendas de los ataques de la milicia
Chiíta en Irán y que eso era en gran parte la causa de la disminución de la
violencia allí.
El 2 de enero, el Ayatollah Ali Khamenei dijo, "Una de nuestras
principales políticas ha sido no tener relación alguna con América, pero
nunca dijimos que esta relación debería estar siempre
interrumpida...ciertamente, el día que tener relaciones con América sea útil
para la nación yo seré el primero que las apruebe."
¿Qué ha pasado para que ocurra este giro tan súbito en la posición de EE.UU.
con Irán y de Irán con EE.UU. -si, de hecho, esto es de lo que se trata?
En 2003 Irán ofreció un "pacto especial" a EE.UU. que habría tratado
prácticamente todas las cuestiones sobre las que EE.UU. e Irán están
enfrentados. Los EE.UU. lo rechazaron sin siquiera considerarlo, no estando
dispuestos a aceptar nada que no implicase un "cambio de régimen" en Irán. No
existen pruebas de que los recientes acontecimientos tengan nada que ver con
el pacto especial, pero está claro que hay un acuerdo parcial en desarrollo
entre Irán y los EE.UU. Las preguntas que suscita son, ¿qué significa esto
para Irak? y ¿cuáles son los obstáculos para un pacto especial que dé fin al
enfrentamiento entre EE.UU. e Irán? Mientras no haya perspectivas de llegar a
un acuerdo, la posibilidad de que, más pronto o más tarde, EE.UU. ataque a
Irán y de que se produzca una guerra a gran escala en Oriente Medio sigue
siendo una posibilidad real.
Las líneas generales de la respuesta a cada una de estas cuestiones ya han
quedado claras. Pero, antes de que nos adentremos en esa historia, lo primero
que debe estar claro es que este enfrentamiento nunca tuvo que ver "en
realidad" con las armas nucleares - se trata del petróleo de Irán. Para ser
más preciso, se trata de que EE.UU. no confía en el gobierno clerical de Irán
para que desarrolle y dirija las grandes reservas iraníes de petróleo y gas
natural. Por ejemplo, no confía en lo que haría el líder actual si se
levantaran las sanciones para las inversiones extranjeras en petróleo y
entrara un flujo de beneficios, siendo capaz de crear una fuerza militar
moderna en el Golfo Persa (nuclear o de otra naturaleza) donde se encuentra el
60% de las reservas mundiales de petróleo. Este es un lugar donde los EE.UU.
insisten en tener la hegemonía. No tiene la más mínima intención de dejar que
nadie proyecte su poder en esta zona. Este es el quid de la cuestión: ningún
gobierno estadounidense, no sólo el actual con sus neocons, ha creído que un
líder clerical iraní funcionaría de manera razonable y eficiente (desde la
perspectiva estadounidense) en el mercado del petróleo, con los aliados en el
Golfo de Estados Unidos en la OPEP, Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos
Árabes.
EE.UU. ha mantenido las sanciones sobre el petróleo de Irán durante casi 13
años precisamente para evitar que se convierta en la gran potencia petrolera
en la que se hubiera convertido de forma natural. Los resultados son que el
sector petrolero y de gas natural en Irán nunca se han recuperado totalmente
desde la revolución de 1979 y desde la guerra entre Irán e Irak de 1980-1988.
Bloqueada desde 1995 a las grandes inversiones extranjeras y a la tecnología
petrolera que intentó adquirir ese año (aunque ese primer gran trato comercial
hubiese sido con una empresa petrolera estadounidense), y con una creciente
población que consume cada vez más petróleo, Irán ahora exporta menos de la
mitad del petróleo que exportaba en los años 70 bajo el Sha. El resultado es
que, aunque Irán tenga la tercera reserva de petróleo más grande del mundo, no
puede considerarse que posea ninguna influencia por ello. En la actualidad,
Irán exporta solamente 2,4 millones de barriles al día, pero Arabia Saudita
puede aumentar fácilmente su producción en 2 millones de barriles al día y las
reservas estratégicas de petróleo estadounidenses y europeas cubrieron los 2
millones de barriles diarios durante el desastre del Katrina sin esfuerzo. De
hecho, las Reservas de Petróleo Estratégicas (SPR) de la Agencia Internacional
para la Energía (IEA) de los estados miembros de la OECD (Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico) pueden mantener este nivel de
extracción durante los próximos cuatro años si las reservas comerciales fuesen
necesarias. La conmoción psicológica de cualquier corte de suministro de
petróleo iraní causaría, al menos temporalmente, una súbita subida de precios,
sin embargo no habría crisis o escasez de petróleo. Esto es por lo que Irán ha
rechazado deliberadamente esa amenaza ya que jugaría a favor de EE.UU. y le
ayudaría a preparar a la opinión pública para utilizar su fuerza militar
contra Irán. Las sanciones han dejado las refinerías de Irán en tan mal estado
que el país importa más del 40% de la gasolina. Su compañía nacional de
petróleo esta en un estado tan lamentable que solamente puede extraer dos
tercios de lo que extrae un pozo normal en otra parte del mundo. La realidad
de las sanciones de EE.UU. y ahora de las Naciones Unidas, es que Irán está
haciendo casi la misma cantidad de dinero per capita por la exportación de
petróleo que lo que hace Irak -un país con un sector petrolero en pésimo
estado. A todo esto hay que añadirle la corrupción de los funcionarios y una
mala gestión de la economía, pero las sanciones para la inversión extranjera
son un problema grave para la economía iraní y para los círculos de mando
futuros.
Enfrentado a una política de cambio de régimen que le impone Estados
Unidos, pero sin tener ninguna influencia con su petróleo, con una economía
con cada vez más dificultades debido a los efectos de las sanciones, Irán ha
cultivado dos opciones durante los últimos cuatro años para contrarrestar la
presión que ejerce EE.UU.: mostrarse como una amenaza nuclear y más tarde
ejercer toda la influencia que tiene dentro de Irak para frustrar los
intereses estadounidense en ese país.
En el plano nuclear, los intentos iraníes de producir uranio enriquecido y
de desarrollar mísiles capaces de transportar una cabeza nuclear, totalmente a
la vista de todo el mundo, son dos de los tres elementos necesarios para
desarrollar su capacidad de desarrollo de armas nucleares. Aunque el tercer
aspecto, el intento por parte de Irán de dominar la formación de uranio en el
grado necesario para ser utilizado en la fabricación de armas nucleares, se ha
declarado inexistente por parte de la NIE, los otros dos aspectos, y
especialmente la tecnología para enriquecer uranio, siguen siendo el anatema
para EE.UU., la UE y otros grandes poderes.
Irán ha fomentado ambos temas, el nuclear y, en mayor medida, el tema de
Irak, como tácticas de intercambio para el levantamiento de las sanciones de
EE.UU. y para recibir garantías de seguridad contra cualquier intento de
cambio de régimen. En este contexto, cualquier garantía de seguridad contra un
cambio de régimen es contrario a los planes de Washington de colocar un
gobierno favorable a EE.UU. como requisito antes de levantar las sanciones y
que Irán se coloque en el lugar que le corresponde en el mundo del petróleo.
Un acuerdo sobre Irak
El actual cambio en las hostilidades de EE.UU. hacia Irán tiene que ver con
la cooperación de este país con EE.UU. en la pacificación de Irak. Está claro
al leer ciertos reportajes de prensa que los lideres iraníes han decidido
seguir el acuerdo cerrado con EE.UU. durante su primera negociación pública
celebrada en la Zona de Seguridad de Bagdad el 28 de mayo 2007 con el ministro
de asuntos exteriores iraquí.
Primero, se formó un subcomité que consistía en diplomáticos
estadounidenses e iraníes de segunda fila, descritos como serios y apolíticos
(es decir, técnicos) para coordinar los intentos de EE.UU. e Irán de
estabilizar Irak. Supuestamente, los EE.UU. se tenían que concentrar en
trabajar con sus nuevos aliados Suníes, a cuyas fuerzas habían estado armando
y entrenando, mientras que los iraníes debían trabajar de manera similar con
sus aliados Chiítas en el sur de Irak. En ambos casos, el objetivo era
contener y eliminar las fuerzas hostiles al gobierno central iraquí. Un
análisis de seguridad de STRATFOR lo dejó bastante claro: "Traducción: los dos
países crearán un comité de purga, Estados Unidos matará a cualquier Suní
iraquí que no coopere mientras que los iraníes harán lo mismo con los rebeldes
Chiítas de Irak."
Segundo, no se permitirá al ejército iraquí desarrollar la capacidad
necesaria para proyectar su fuerza fuera de las fronteras de Irak, estará para
siempre restringido al control interno del país. Para garantizar la soberanía
de Irak, los EE.UU. mantendrán fuerzas permanentes en Irak. Un ataque contra
Irak será un ataque contra un protectorado estadounidense, al igual que el
ataque de Saddam contra Kuwait en 1991, conllevará una reacción similar. En
resumen, Irak se unirá a Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos
como un estado productor de petróleo bajo el protectorado de EE.UU. Este es
precisamente lo que EE.UU. y Gran Bretaña han pretendido todo este tiempo.
Si recapitulamos, al menos, debería quedar claro que el intenso intercambio
de acusaciones y amenazas entre Irán y EE.UU. en los meses previos a su
reunión en mayo fueron maniobras que, por una parte, eran intentos de EE.UU.
de llevar a Irán a la mesa de negociaciones en sus propios términos y, por
otra parte, intentos de Irán para conseguir concesiones especificas de EE.UU.
antes de acceder a ayudarles en Irak.
El 31 de mayo, después de sus acuerdos sobre Irak, el presidente Bush,
celebró el compromiso de EE.UU. acordado con Irán diciéndole a la prensa que
auguraba el futuro papel de EE.UU. en Irak como el que ha tenido en Corea del
Sur durante los últimos 50 años. El significado de esta aparente incongruencia
toma sentido cuando uno se da cuenta de los tratados militares especiales que
EE.UU. tiene , no sólo con Arabia Saudita, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos
y Egipto sino también con Corea del Sur, que los convierte en protectorados
militares de EE.UU. Bush prefirió utilizar el ejemplo de Corea del Sur donde,
en cualquier caso, el ejercito de EE.UU. ha estado destinado desde que terminó
la Guerra de Corea para garantizar su soberanía en contra de cualquier ataque
de Corea del Norte o de otra nación. En noviembre, el gobierno iraquí había
solicitado formalmente un tratado similar con EE.UU. Sin embargo, justo
después de la segunda y tercera reunión en Irak en julio 2007, las cosas
comenzaron a esclarecerse entre EE.UU. e Irán. Llego el momento de que el
General Petraeus compareciese ante el Congreso. Dos evaluaciones de seguridad
emitidos justo antes por los servicios de inteligencia estadounidenses (no por
Petraeus) eran extremadamente pesimistas sobre cualquier progreso que el
aumento de tropas de EE.UU. hubiera conseguido para pacificar Irak. Esto
produjo el más firme llamamiento hasta ahora de senadores demócratas, a los
que se unieron un número significativo de senadores republicanos, para una
"retirada" de las tropas estadounidenses de Irak. La resolución que estaba
bajo consideración en el Senado en ese momento era, como siempre ha sido, no
una resolución para una retirada real de Irak y sus alrededores, sino una
retirada a sus fronteras, a una posición que tiene como objetivo aislar el
país de la intervención de cualquiera de sus vecinos mientras se permite al
aparentemente incontrolable conflicto sectario iraquí que se agote por si
mismo sin necesidad de seguir provocando "pérdida de vidas estadounidenses o
tesoro."
La lógica de esta clase de "retirada" era que una vez la guerra civil
sectaria hubiera terminado y todos los bandos estuviesen exhaustos después de
los meses o años que pudiera durar, el ejército estadounidense regresaría de
su "retiro a las fronteras" de Irak para establecer finalmente un gobierno
aliado de EE.UU. en Bagdad. El diputado Murtha, por ejemplo, describió a
menudo su plan anterior como una "retirada a las fronteras," para aislarlo
mientras la guerra civil seguía en marcha. Entonces, y sólo entonces, cuando
EE.UU. regresara, comenzarían a fluir enormes inversiones al sector petrolero
iraquí, esto es, bajo un régimen de confianza que aceptaría su suerte como un
protectorado de EE.UU. al igual que otras naciones productores de petróleo del
Golfo. Este ha sido el objetivo estratégico principal de EE.UU. en Irak desde
después de la Primera Guerra del Golfo -especialmente desde la invasión de
2003. También es la visión estratégica que EE.UU. quiere para Irán. Fue en
este momento, en agosto, cuando los lideres iraníes y la mayoría de los
comentaristas cometieron un grave error de juicio de la situación a la que se
enfrentaba EE.UU. Los líderes iraníes parece que creyeron que el gobierno de
Bush podía verse forzado a la retirada (aunque de la manera mencionada
anteriormente). Efectivamente, si ese fuese el caso, razonaron, ¿qué necesidad
hay de continuar negociando con EE.UU. y hacer concesiones sobre el futuro de
Irak? Los iraníes interrumpieron las negociaciones rápidamente (o
precipitadamente). Lo que es más, el presidente Ahmadinejab hizo una propuesta
pública a los vecinos árabes de Irak, que ellos junto a Teherán, deberían
entrar a llenar el vacío de poder creado con la retirada de EE.UU. de Bagdad.
El 28 de agosto, el presidente Ahmadinejad en un discurso en directo en la
televisión iraní dijo :"el poder político de los ocupantes (de Irak) se está
deteriorando rápidamente y muy pronto seremos testigos de un gran vacío de
poder en la región. Nosotros, con la ayuda de nuestros amigos en la región y
de la nación iraquí, estamos preparados para llenar este vacío...Están
atrapados en el fango de sus propios crímenes y no tienen otra elección que
reconocer su fracaso y aceptar la independencia y los derechos de la nación
iraquí...Aunque permanezcáis en Irak durante otros 50 años, la situación nunca
mejorará sino que empeorará...Quiero anunciaros oficialmente que el tema
nuclear iraní esta cerrado. Hoy Irán es un Irán nuclear, lo que quiere decir
que ha completado el ciclo para la producción de combustible."
Simultáneamente, Teherán hizo propuestas a Arabia Saudita para asegurarle
que, si Irán se convirtiese en la fuerza dominante de la región después de la
retirada estadounidense, el nuevo orden en Irak no debería ser visto como un
peligro para ellos y sus aliados Suníes. Pero ocurrieron dos cosas que
socavaron este atrevido cambio de curso de los líderes iraníes. Una fue que
estaba basado en una estimación falsa de lo que haría el Congreso de EE.UU. La
otra fue que los líderes iraníes calcularon mal la posibilidad de que
Washington tomase represalias demostrando una voluntad brutal de realizar un
ataque militar masivo contra Irán.
Sobre el primer asunto, el informe del General Petraeus al Congreso, expone
vehementemente que la situación en Irak todavía podía salvarse del desastre.
De manera más significativa, su informe fue suficientemente convincente para
que la mayoría de senadores, tanto republicanos como demócratas, detuviesen
cualquier legislación para una resolución de retirada. Podría parecer que el
éxito de EE.UU. en reunir a las fuerzas tribales Suníes, junto con la muestra
de compromiso por parte de EE.UU. encarnado en el aumento de tropas, y todo
ello combinado con el cambio de tácticas puestas en práctica por Petraeus, por
las que los EE.UU. ha alternado la protección al ejército con la protección de
la población iraquí, han comenzado a dar un giro para EE.UU. Además, era muy
posible que los intentos de Irán de frenar los ataques de la milicia Chiíta
que comenzaron en mayo de 2007 (incluso aunque estos intentos hayan sido
suspendidos o reducidos significativamente) también hayan facilitado mucho
este cambio en Irak.
En segundo lugar, cuando el presidente Bush se dirigió a la Asociación de
Veteranos de EE.UU. el 28 de agosto, el mismo día que el presidente
Ahmadinejab hacía un llamamiento público para un nuevo orden de Irak y de la
región con su centro en Irán después de la retirada de EE.UU., afirmó que :
"Los ataques a nuestras bases y a nuestras tropas con municiones suministradas
por Irán han aumentado en los últimos meses, a pesar del compromiso de Irán
para ayudar a estabilizar la situación de seguridad en Irak. Algunos dicen que
los líderes de Irán no tienen conocimiento de los que miembros de su régimen
están haciendo. Otros dicen que los líderes iraníes están buscando provocar a
Occidente. De cualquier manera, no pueden evadirse de sus responsabilidades...
el régimen iraní debe detener estas acciones. Y hasta que lo haga, tomaré las
medidas necesarias para proteger a nuestras tropas. He autorizado a nuestros
comandantes en Irak que hagan frente a las actividades asesinas de Teherán."
A los pocos días del discurso de Bush, Saymour Hersh escribió en el New
Yorker del 8 de octubre de 2007 sobre la nueva resolución y planes del
gobierno de EE.UU. y del Pentágono de bombardear Irán. La mayoría de los
observadores preguntaban ¿cómo puede ser, en una situación en la que EE.UU.
esta tan agotado en Irak que el gobierno pueda estar considerando un ataque
serio contra Irán para conseguir un cambio de régimen? Sin embargo, las
preparaciones que se revelaron para un bombardeó en Irán no tenían, per se, la
intención de un cambio de régimen en Teherán. Esta vez era un aviso de que, si
EE.UU. se viera forzado a retirarse de Irak, si su aventura para cambiar el
régimen de Irak fracasara, este fracaso no representaría una posibilidad
estratégica para Irán. Al contrario, cualquier retirada de EE.UU. sería lo que
se conoce en ciencia militar como una retirada de "tierra arrasada."
El aviso de Bush del 28 de agosto a Irán, y la revelación del New Yorker
deberían ser consideradas junto con otra declaración muy poco diplomática de
Bush en su siguiente conferencia de prensa el 17 de octubre: "Tenemos un líder
en Irán que ha anunciado que quiere destruir Israel. Así que le he dicho a la
gente que si quieren evitar la Tercera Guerra Mundial, deberían estar
interesados en evitar que adquieran los conocimientos necesarios para fabricar
un arma nuclear. Me tomo muy en serio la amenaza de Irán con un arma nuclear.
Y continuaremos trabajando con todas las naciones sobre la seriedad de esta
amenaza." Esas declaraciones de guerra tan tajantes, y sobre todo de una
guerra mundial, hechas inmediatamente después de las revelaciones de Hersh
fueron ampliamente comentadas en la prensa, tal y como Washington había
previsto. Bush y el Pentágono estaban enviando advertencias a Irán de que
EE.UU. tenía todas las intenciones de entablar un conflicto armado con este
país .
Sin embargo, hubo un cierto matiz en estos preparativos para un ataque
militar de EE.UU. contra Irán. Esta nueva amenaza de bombardear Irán
(comparadas con el incidente anterior, revelado por Hersh) no tenía la
intención de ser un bombardeo masivo a gran escala de decenas de miles de
objetivos de infraestructuras económicas y militares que reduciría al país a
un estado de absoluta ruina económica y militar, sino que más bien tenía como
objetivo particular las instalaciones y el personal de la Guardia
Revolucionaria Iraní (IRG siglas en inglés). Recientemente los funcionarios
del gobierno han acusado en repetidas ocasiones a los Cuerpos Quds de la IRG
de servir de apoyo a los grupos Chiítas que todavía están luchando contra el
ejército estadounidense y sus aliados en Irak violando el acuerdo de mayo de
2007. En consecuencia EE.UU. ha comenzado a quitar el énfasis puesto en el
programa nuclear iraní como objetivo principal para los ataques y se han
centrado en las instalaciones del IRG en Irán. Hersh escribió: "El programa
revisado de bombardeo para un posible ataque, con la atención centrada en el
contra terrorismo está consiguiendo apoyo entre los generales y almirantes del
Pentágono. La estrategia demanda el uso de mísiles crucero lanzados desde el
mar y ataques en tierra y bombardeos con objetivos más precisos, incluyendo
planes para destruir los campos de entrenamiento más importantes de la Guardia
Revolucionaria, almacenes de suministros e instalaciones de mando y control."
El ataque a objetivos más amplios del país sería contraproducente, ya que
pondría en contra de EE.UU. a toda la cúpula dirigente y a la nación mientras
que un ataque dirigido principalmente a objetivos de la IRG (aunque sean, sin
embargo, devastadores y preventivos) pueden en su lugar intensificar cualquier
disputa en los círculos de mando con la IRG y grupos de extrema derecha
asociados por haber llevado mal las relaciones con EE.UU. -en particular con
el presidente Ahmadinejad por el abandono de las negociaciones y por realizar
amenazas públicas precipitadas de llenar el vacío político después de un
fracaso inminente de EE.UU. en Irak. Por consiguiente, como escribió Hersh:
"Un asesor de contraterrorismo del Pentágono me dijo que si se llevaba a cabo
la campaña de bombardeos, estaría acompañada de una serie de lo que él llama
"incursiones cortas y precisas" de las unidades del Ejercito Especial
Estadounidense en presuntos campos de entrenamiento iraníes. El dijo, ´ Cheney
está dedicado a esto, sin duda ´."
Aparentemente, la campaña de amenazas bastante creíble de EE.UU. y sus
preparativos para la guerra tuvieron el efecto deseado en Irán. Al poco
tiempo, Teherán entregó al IAEA copias de los planos y proyectos de su trabajo
con cabezas nucleares en años anteriores, indicando su buena voluntad para
volver a ayudar a EE.UU. en Irak. Las nuevas negociaciones iban a comenzar de
nuevo en algún momento de enero de 2008.
A mediados de diciembre se decidió retrasarlas debido a "temas de
horarios", aunque continúan sucediendo intercambios reales quid pro quo entre
EE.UU. e Irán, mientras mantienen conversaciones de alguna manera que no son
públicas.
Realmente, quizá haya más en la historia de lo que se hizo para forzar el
regreso de Teherán a la mesa de negociaciones sobre Irak, y puede que tenga
que ver con un acuerdo arquetípico entre Washington y Moscú, a cambio del cual
el Secretario de Defensa Gates admitió públicamente que el sistema antimisiles
de defensa que EE.UU. quiere colocar en la Republica Checa y Polonia y al cual
Rusia se opone enérgicamente, podría "desaparecer" si la "amenaza iraní"
desapareciera. Inmediatamente después de reunirse con los Secretarios Gates y
Rice en Moscú, el presidente Putin envió personalmente un mensaje al Líder
Supremo en Teherán al abrigo de sonrisas públicas y palmaditas en la espalda
el mismo día que el presidente Bush hizo su comentario sobre "la Tercera
Guerra Mundial". El entonces jefe negociador nuclear de Irán, Ali Larijani,
dijo que "el presidente ruso Wladimir Putin, en su viaje a Teherán, tenía un
mensaje especial para los funcionarios iraníes." Cuando le preguntaron si
tenía que ver con las actividades nucleares iraníes, Putin dijo: "Si, también
tratamos el tema nuclear iraní." El Líder Supremo A. Khamenei respondió a
Putin: "Pensaremos en lo que nos ha dicho y en su propuesta," añadiendo que
Irán "tenía la intención de cubrir las necesidades de energía nuclear del
país."
En resumen la historia es esta: si de hecho los descubrimientos recientes
del NIE de que Irán ha abandonado un programa explicito de fabricación de
armas nucleares como parte del quid pro quo entre Washington y Teherán,
entonces es, sin duda, un quid pro quo por la vuelta de Irán a cooperar en la
pacificación de Irak. Desde este ángulo, el informe del NIE es también un paso
para preparar a la opinión pública de EE.UU. y de Irán para una progresión de
cada vez más pasos públicos hacia la cooperación entre los dos países en Irak.
Sin embargo, como indiqué al principio, ni la pacificación de Irak ni el
programa nuclear son los asuntos principales que dirigen la larga crisis entre
EE.UU. e Irak. El tema principal que debemos tener siempre en cuenta es que el
conflicto entre EE.UU. e Irán está fundamentado en el petróleo -y el petróleo
de Irán y del Golfo Pérsico tiene, a su vez, mucho que ver con la hegemonía de
EE.UU. en el Golfo y su papel como el único superpoder en el mundo. Todavía no
existen pruebas de que EE.UU. haya aceptado el actual liderazgo religioso en
Irán como digno de confianza para estar a cargo de vigorizar la producción de
petróleo iraní. Las exportaciones de Irán podrían duplicarse o triplicarse
quizá en un periodo de cinco a siete años si se levantaran las sanciones y se
permitiera la entrada de grandes inversiones y tecnología extranjeras.
Ahora, con un acuerdo de que Irak sea un protectorado de EE.UU., cuatro de
los cinco principales países productores de petróleo del Golfo lo serán,
siendo Irán el único que no quede reducido a ese estado. Los líderes iraníes
están tratando de intercambiar su capacidad de desbaratar los intentos de
EE.UU. de pacificar Irak por una mejora de sus relaciones y otras concesiones.
Pero, ¿qué les queda ahora a los líderes iraníes para negociar su principal
requisito estratégico -el levantamiento de las sanciones al petróleo de EE.UU.
y de la ONU sin un cambio de régimen? Es dudoso que acceder a no enriquecer
uranio sea suficiente para satisfacer a Washington en ese tema. ¿Qué puede
satisfacer a Washington que no sea acceder a ser de alguna forma un
protectorado de EE.UU. -un estado incapaz de proyectar poder en su región y
dependiente de otro para su defensa? No hay duda de que Arabia Saudita, Kuwait
y los Emiratos Árabes Unidos también tienen líderes contrarios a que Irán
proyecte su poder en la región. Por ahora, parece que los acuerdos a los que
se está llegando son solamente acuerdos parciales, acuerdos sobre Irak, y
mientras el acuerdo principal sobre el petróleo iraní se siga esquivando, los
intentos de EE.UU. para un cambio de régimen seguirán siendo una amenaza real
para la población iraní y para la paz en el mundo.