Varios testigos dijeron que hasta 130
vehículos blindados de transporte de tropas del ejército israelí asaltaron
el centro de Nablus poco después de que fuerzas leales al dirigente de la
Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, recibieran la orden del gobernador
simbólico Yamal Muhesen de volver a sus barracones y permanecer allí hasta
nueva orden.Miles de “fuerzas de la seguridad nacional” palestina,
entrenadas por los estadounidenses, están estacionadas en Nablus, pero sus
tareas se limitan a combatir a los activistas anti-israelíes, especialmente
a los miembros de Hamas y de las organizaciones de la Yihad Islámica.
Los objetivos de la agresión israelí más reciente incluyen un colegio de
niñas, que fue absolutamente arrasado, un importante centro médico, que
ofrece servicios sanitarios gratis o semigratis a los pobres y desempleados,
un centro comercial, un centro recreativo, una compañía de seguros y las
oficinas de una serie de ONG.
Una de esas ONG es la Sociedad Nafha, que controla el trato israelí hacia
los prisioneros políticos y de la resistencia palestinos en las cárceles y
campos de detención israelíes.
Fuentes locales dijeron que soldados especiales y agentes del Shin Beth
confiscaron docenas de ordenadores y diverso equipamiento de oficina, así
como sumas no reveladas de dinero en efectivo. Los soldados también
destrozaron gran cantidad de muebles. El Shin Beth es la principal agencia
de la inteligencia interior de Israel y controla eficazmente todos los
aspectos de la vida de los palestinos de Cisjordania. La operación empezó
poco después de la medianoche y duró cerca de cuatro horas, según dijeron
los testigos.
Antes de abandonar la ciudad, los oficiales del Shin Beth entregaron a
los propietarios declaraciones escritas por las que les informaban que la
propiedad de sus negocios y bienes había sido transferida al ejército
israelí.
La declaración advertía también que cualquier palestino que se aventurara
a entrar en los establecimientos cerrados sería encarcelado por un mínimo de
cinco años.
El ejército israelí proclamó que los comercios e instalaciones médicas
asaltados formaban parte de la infraestructura civil de Hamas y podían estar
implicados en la transferencia de dinero al movimiento.
Sin embargo, los propietarios y funcionarios de la Autoridad Palestina
rechazaron vehementemente esas acusaciones, diciendo que no eran sino
instituciones y negocios normales que funcionaban dentro de los límites de
la ley.
Un co-propietario de un almacén-departamento comercial confiscado y
clausurado por el ejército israelí dijo a los informadores que “están
castigándonos por ser religiosos”.
“En cualquier lugar de este mundo nuestro, la gente es inocente hasta que
se prueba su culpabilidad. Aquí, en la supuesta única democracia de Oriente
Próximo, nos arrestan, destruyen nuestros hogares, confiscan nuestras
propiedades y destruyen nuestros negocios, y todo ello sin decirnos ni una
palabra”.
“Por eso, ¿cuál es la diferencia entre Israel y la Alemania nazi?”, dijo
el hombre que pidió mantener el anonimato por miedo a ser arrestado por sus
declaraciones.
El hombre, que estaba visiblemente enfadado, dijo: “somos un pueblo
religioso, rezamos y damos limosna y ayunamos durante el mes del Ramadán,
pero no tenemos nada que ver con Hamas ni con ninguna otra organización.
Destruir nuestros negocios y arrasar nuestras vidas por la mera sospecha de
que podríamos estar afiliados a Hamas es un sucio acto criminal”.
La guerra contra el Islam
Uno de los empleados del Centro Médico Tadamun, que fue cerrado y
confiscado, acusó al estado israelí de emprender una guerra general contra
el Islam parecida a la guerra que el Tercer Reich declaró contra los judíos
durante la Segunda Guerra Mundial.
“Hago un llamamiento a todos los musulmanes y árabes del mundo para que
respondan a esta manifiesta agresión contra el Islam y los musulmanes.
Israel está buscando simplemente destruir el Islam. Quieren destruir
nuestras mezquitas, quieren destruir nuestra vida, quieren borrar la
religión islámica de Palestina”, dijo Munir S. Hanbali.
“El estado terrorista proclama que Hamas es el objetivo. No crea esas
mentiras. Su objetivo es la religión misma del Islam, porque el Islam es el
último obstáculo que impide que Israel liquide la causa palestina”.
Hanbali hizo un llamamiento a los gobiernos de Egipto, Jordania, Qatar,
Mauritania y Turquía, así como a otros Estados que valoran la justicia y la
humanidad para que corten inmediatamente sus lazos con “esta entidad
criminal que se dedica a asesinar niños y a matarles de hambre y que encima
va y dice que lo hace en nombre de la civilización occidental”.
“Y les digo a esos países árabes y musulmanes que debían sentirse
avergonzados. Están contemplando como estos viles criminales destruyen poco
a poco y paso a paso a la comunidad palestina y se limitan a mirar como si
lo que sucede en Nablus y Hebrón estuviera sucediendo en un planeta lejano”,
“¡Despertad! Echar a sus embajadores de vuestros países. Mostradles que
Palestina os importa”.
Provocando a Hamas
Hani al Masri, un importante periodista y columnista de Nablus, opinaba
que los ataques israelíes contra la ciudad tenían el objetivo de provocar a
Hamas para que “rompiera la tregua en Gaza”.
“Israel quiere mostrar que la relativa calma en Gaza no significa que las
manos de Israel vayan a quedarse quietas en Cisjordania. Sencillamente,
Israel no quiere que los palestinos tengan un momento de paz”.
Al Masri dijo que aunque la dura represión israelí contra las
instituciones islámicas iba a socavar el “sector de los servicios públicos”
de la ciudad, serviría también para aumentar las simpatías públicas y el
apoyo hacia Hamas.
“Y eso minará también la imagen de la Autoridad Palestina, porque las
mismas instituciones que Israel se dedicó a arrasar la pasada noche habían
sido también atacadas por la Autoridad palestina.
“Esto va a hacer que la gente piense que la AP e Israel están operando y
colaborando ilegalmente contra Hamas a plena luz del sol”.
Hamas mismo acusó de connivencia con Israel al régimen apoyado por
occidente en Ramallah y de estar destruyendo a la sociedad palestina para
que Israel pueda imponer sus capitulaciones sobre los palestinos y liquidar
su causa.
“Hamas condena firmemente los crímenes sionistas sin precedentes contra
la sociedad palestina y sus intereses económicos y organizaciones civiles”,
dijo un comunicado distribuido por Hamas el pasado martes.
El comunicado acusa a la AP de colaborar y coordinarse estrechamente con
las fuerzas ocupantes.
Llegaron incluso a confiscar los alimentos
El lunes, el periódico israelí Ha’aretz citó a un portavoz del
ejército israelí diciendo que el ejército de ocupación tenía como objetivo
las instituciones educativas y benéficas islámicas de Cisjordania.
El portavoz dijo que el propósito de la campaña del ejército ocupante
contra las instituciones islámicas era fortalecer a la Autoridad Palestina,
que EEUU apoya, y debilitar a la oposición islámica palestina.
“Hablamos de fortalecer a los elementos moderados, como es la Autoridad
Palestina, pero actualmente la AP tiene poco control sobre la zona. El
pueblo palestino prefiere a Hamas, porque son menos corruptos y más
eficaces”.
El portavoz fanfarroneó sobre los ataques a guarderías, centros de
atención sanitaria e instituciones de beneficencia e “incluso contra cocinas
de beneficencia y orfanatos…” “Docenas de asociaciones fueron clausuradas y
se confiscaron los alimentos”.
Este mismo año, con anterioridad, el ejército ocupante israelí llevó a
cabo una campaña especialmente draconiana contra los orfanatos y guarderías
de Hebrón, cerrando varias instituciones y dejando a miles de huérfanos y
niños de familias humildes sin refugio.
Los bienes confiscados fueron varios edificios, autobuses escolares,
mobiliario de oficina, ayudas educativas, pupitres, máquinas de coser, ropas
y zapatos.
Muchos de los artículos robados por ejército israelí de las instituciones
de Hebrón, incluida la ropa de los niños, cacharros de cocina,
refrigeradores, alimentos y productos lácteos y ordenadores, fueron más
tarde encontrados en un basurero situado en las afueras del asentamiento de
Kiryat Arba’a.
La campaña fue ampliamente condenada por las organizaciones de derechos
humanos. Sin embargo, el aliado-guardián de Israel, Estados Unidos,
manifestó su apoyo a las medidas israelíes.
Sin embargo, como es habitual en esas circunstancias, Israel vomitó en la
cara del mundo: “Ningún país puede decirle a Israel lo que tiene que hacer.
Hacemos lo que queremos”.
La claramente vengativa campaña contra instituciones palestinas tales
como colegios, hospitales, orfanatos y negocios está generando mucho odio
hacia Israel y los judíos entre un pueblo que lleva ya aguantando más de 41
años de ocupación militar de estilo nazi.
Nael Salameh es un comerciante palestino de Nablus. Dice que Israel se
está comportando como un toro enloquecido.
“Un ejército que se dedica a arrasar cocinas de beneficencia, orfanatos y
comercios sencillos no se diferencia mucho de los gangster y de los
criminales comunes. Un estado que se comporta como los gangster y los
criminales comunes no puede durar mucho”.
Salameh dijo que Israel estaba poniendo al pueblo palestino al borde del
abismo. “Además, ¿quién dice que el suicida-bomba es un producto de la
cultura y la sociedad palestina? No es así. El suicida-bomba es primero y
ante todo un sub-producto inevitable del terror y la crueldad de estilo nazi
contra la sociedad palestina. Eso es lo que el mundo debería comprender”.