El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, acusó a sus "enemigos" de haber
planeado su asesinato durante la visita oficial realizada a Irak el pasado mes
de marzo, según informó la radio estatal iraní.
"De acuerdo con informes fiables de los servicios de inteligencia,
nuestros enemigos tenían planes para secuestrar y matar a vuestro servidor.
Pero, intencionadamente, hicimos cambios de última hora en nuestra agenda",
aseguró ayer Ahmadineyad durante una reunión de clérigos en la ciudad santa chií
de Qom.
Un alto oficial del Ejército estadounidense en Bagdad aseguró que "la
coalición ignoraba que existiese alguna amenaza para la vida del presidente Ahmadineyad durante su visita a Irak".
En la que fue su primera visita realizada por el máximo dirigente iraní a
Irak desde que se iniciase una guerra entre ambos países en 1980, que duró ocho
años, Ahmadineyad canceló su visita prevista a las ciudades santas chiíes de
Kerbala y Nayaf, en el sur del país. La oficina presidencial informó entonces de
que la visita había sido suspendida por motivos de seguridad.
"Los enemigos se enteraron de los cambios cuando ya habíamos abandonado
Irak. Se quedaron conmocionados", indicó. Ahmadineyad, además, resaltó la cálida
acogida que tuvo por parte de los líderes chiíes y kurdos en el país vecino, en
contraste con las rápidas y secretas visitas del presidente estadounidense,
George W. Bush.
"Fui el primer gobernante que anunció previamente su viaje a Irak",
señaló. "Los dirigentes americanos y británicos han permanecido pocas horas en
Irak y no dos días, como yo hice", añadió.
Ambos países, Irán e Irak, tienen población de mayoría chií, y durante la
dictadura de Sadam Hussein la mayoría de los líderes chiíes se exiliaron en
Irán.
Estados Unidos acusa a Irán de financiar, armar y entrenar a las milicias chiíes en Irak, acusación que los dirigentes de Teherán niegan. Ambos países
rompieron relaciones poco después de la Revolución Islámica iraní de 1979,
cuando un grupo de radicales asaltó la embajada estadounidense y mantuvo a 52
norteamericanos retenidos durante 444 días.
Además, ambos países mantienen tensiones diplomáticas debido al programa
nuclear iraní, al que desde Washington se acusa de pretender desarrollar armas
nucleares. El Gobierno de Teherán asegura que su intención es la de desarrollar
electricidad a través de la energía nuclear.
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