(IAR Noticias) 17-Junio-08
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Imagen, desde Siria, de las Alturas del Golán,
las tierras que Israel ocupó en 1967. |
La mediación de
Turquía permitió reanudar las negociaciones sobre las Alturas del
Golán, territorio de Siria ocupado por Israel en 1967, tras una
pausa de ocho años. Analistas egipcios creen que los dos países
carecen de interés genuino en llegar a un acuerdo.
Por Adam Morrow
y Khaled Moussa al-Omrani
- IPS
Ni Siria ni Israel "negocian sobre el destino del Golán, sino más bien por otras razones", dijo a IPS Abdel-Halim
Kandil, ex director del semanario opositor Al-Karama.
En mayo, funcionarios de ambos países revelaron que estuvieron
varios meses embarcados en negociaciones indirectas y reservadas.
Intentos anteriores patrocinados por Estados Unidos colapsaron en
2000, en buena medida por el alcance de la propuesta retirada
israelí.
El estado judío insistía entonces en mantener la franja costera
sobre el mar de Galilea, cuyas aguas considera vitales para su
seguridad.
"Las conversaciones anteriores fracasaron por las demandas
israelíes", dijo a IPS Ayman Abdelaziz Salaama, profesor de derecho
internacional en la Universidad de El Cairo.
"Israel exigía acceso a recursos hídricos sirios, la expulsión de
Siria de grupos de la resistencia antiisraelí y el establecimiento
en ese territorio de una estación de alerta temprana administrada
por Estados Unidos para evitar un ataque", agregó.
Pero Siria mantiene su condición de que Israel renuncie a todo el
Golán como parte de cualquier acuerdo de paz. "Lo que está en la
agenda es la devolución de toda la tierra", dijo el presidente Hafez
Al Asad la semana pasada en Emiratos Árabes Unidos.
Mientras, Israel reclama que Siria se distancia de su aliado Irán y
corte sus históricas relaciones con el partido islamista palestino
Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) y con el chiita Partido
de Dios (Hezbolá), de Líbano.
"Siria quiere las Alturas del Golán, e Israel quiere una total
disociación (siria) de Hamás, Hezbolá e Irán. Es una línea roja para
garantizar la seguridad", dijo el mes pasado Tzachi Hanegbi, del
partido derechista israelí Likud.
En las más de cuatro décadas transcurridas desde la Guerra de los
Seis Días (1967), Siria forjó alianzas cercanas con actores
regionales que, como ella misma, se oponen a la ocupación israelí de
tierra árabe..
Entre ellos figuran Irán, acérrimo detractor del Estado judío desde
su Revolución Islámica de 1979, a Hamás en Palestina y a Hezbolá en
Líbano.
Desde 2001, las agresivas políticas de Washington Unidos
consolidaron aun más la coalición, asociada ahora con la resistencia
contra los planes estadounidenses e israelíes para Medio Oriente.
Siria está bajo una enorme presión internacional --dirigida por
Estados Unidos-- desde el asesinato, en 2005, del ex primer ministro
libanés Rafik Hariri.
A pesar de la ausencia de evidencias que impliquen al régimen sirio
en el crimen, Estados Unidos continúa presionando a la Organización
de las Naciones Unidas (ONU) para que se pronuncie sobre el caso.
Mientras, Irán también soporta una creciente presión liderada por
Estados Unidos por su programa nuclear.
Un informe de la inteligencia de Estados Unidos concluyó en
diciembre que Irán interrumpió su programa armamentista nuclear en
2003, pero la Casa Blanca pretende sanciones internacionales cada
vez más estrictas contra la república islamista chiita.
Hamás y Hezbolá tienen experiencia reciente en combates militares
con Israel, a diferencia que sus países aliados. Estados Unidos
considera a ambas "organizaciones terroristas".
Pero aunque la reanudación del diálogo formal Israel-Siria está
prevista para la semana próxima, probablemente en Turquía, analistas
en El Cairo dijeron que representan poco más que una estratagema
táctica para ambas partes.
"Siria parece estar meramente manipulando las conversaciones. De
esta manera, espera contrarrestar el aislamiento que le impone
Washington y demostrarle a la comunidad internacional que está
interesada en la paz", dijo Kandil.
"Damasco también espera que Washington atenúe atenuar su apoyo a la
oposición al régimen en el exilio", dijo Kandil.
Israel tampoco parece sincero, señalan analistas.
"No hubo ningún cambio en el equilibrio regional de poderes para
forzar concesiones israelíes en el Golán", dijo Kandil. "Israel sólo
está jugando la carta de la negociación para abrir una brecha entre
Siria y sus aliados, que se oponen unánimemente a la negociación."
"Siria sola no representa una amenaza militar seria para Israel.
Pero todos sus aliados --Irán, Hezbolá y Hamás-- tienen la capacidad
para atacar", enfatizó.
Kandil continuó expresando dudas en cuanto a la renuncia de esas
alianzas. "Sin Irán o los grupos de la resistencia, Siria perdería
todos los medios para ejercer presión militar sobre Israel", señaló.
Según Salaama, Siria podría considerar distanciarse de las facciones
de la resistencia, pero no de Irán. "Su estatura en la región está
estrechamente vinculada con su cercanía a Teherán", dijo.
Al-Assad dijo tener intención de mantener "relaciones normales" con
Irán. A fines del mes pasado, el ministro de Defensa sirio Hassan
Turkmani se reunió con su par iraní para renovar un acuerdo de
defensa y discutir sobre cooperación militar.
Aunque tanto Siria como Israel parecen estar explotando las
conversaciones a fin de lograr ganancias en otras partes, Salaama
destacó que un resultado exitoso no estaba enteramente fuera de la
cuestión.
"El éxito o fracaso de las conversaciones dependerá de la mediación
constructiva de Turquía, del apoyo de Estados Unidos y de la
disposición de ambas partes para hacer concesiones", dijo.
Analistas egipcios se mostraron poco sorprendidos de que los dos
antagonistas hubieran elegido a Turquía por sobre Egipto --un
tradicional líder de la región-- para mediar en la disputa.
"Egipto ha perdido buena parte de su peso diplomático de otrora.
Turquía, mientras, ha mantenido relaciones fuertes tanto con Israel
como con Siria, y se ufana de su estatura política y económica
regional", señaló Kandil.
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