Israel y Siria reanudarán conversaciones
de paz bajo la mediación de Turquía, reveló recientemente la oficina del
primer ministro de Israel, Ehud Olmert, y el Ministerio de Asuntos Exteriores
de Siria.
Por Andrei Murtazin - RIA Novosti
Las negociaciones se llevarán a cabo en Estambul con la mediación del
primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan.
Evidentemente que es una buena noticia. Ahora, Oriente Medio y el resto del
mundo están a la espera del momento cuando Israel y Siria firmarán la paz.
Pero para conseguirla, tanto Tel Aviv como Damasco deberán hacer concesiones
que pueden alterar de forma muy sensible la correlación de fuerzas en la
región.
¿Qué es lo Israel y Siria se exigirán mutuamente? ¿Cuál será el aporte que
le corresponderá a Estados Unidos y a otras potencias? ¿Qué están dispuestos a
sacrificar Israel y Siria en aras de la paz? Todos estos interrogantes carecen
de respuestas concretas.
Para que Israel y Siria puedan firmar la paz es necesario resolver un
paquete de problemas bilaterales y regionales muy complejo. Entre esos
problemas cabe destacar:
Territorio. "Paz a cambio de tierra" esa condición fue y
sigue siendo la exigencia primordial de los sirios, inicialmente planteada
en la Conferencia de Paz sobre Oriente Medio de Madrid en 1991.
Como resultado de la guerra árabe-israelí en 1967, Israel ocupó los Altos
de Golán, y Damasco exige su devolución hace más de 40 años. Durante ese
tiempo, en varias ocasiones, Israel y Siria sostuvieron negociaciones secretas
sin resultados concretos. En principio, Israel está de acuerdo en abandonar
Golán, pero a cambio, exige compensaciones para financiar el traslado de sus
colonos a parte central del territorio israelí. ¿Y, quién puede pagar ese
dinero? La única esperanza que tiene Israel son los EEUU.
Hace 12 años, el extinto ex primer ministro israelí Itzjak Rabin y su
inmediato sucesor, el actual presidente israelí, Shimon Peres, hablaron de
que esa compensación equivalía a 17.000 millones de dólares y la
Administración del presidente Clinton dijo estar dispuesta a pagarla.
¿Pero quién y cuánto se deberá pagar ahora cuando el mediador no es
Washington sino Ankara?
Agua. La riqueza principal de los Altos de Golán no es la
tierra sino el agua, más exactamente, las aguas del Mar de Galilea, Lago de
Tiberíades, o Lago Kineret para los israelíes. Además del territorio,
consecuencia de la guerra de 1967, Damasco también perdió el acceso a los
recursos hídricos en los Altos de Golán.
Teniendo en cuenta su territorio, para Israel el agua es un asunto más
importante que para Siria. El Gobierno israelí no oculta que Kineret es una
reserva estratégica de agua dulce. Por el momento, no está clara la fórmula
que adoptarán los dos países para compartir el agua. Cuánto y a quién pedirá
compensaciones Israel por el agua que estuvo aprovechando sin impedimento los
últimos cuarenta años.
Frontera. Si Israel acepta firmar la paz con Siria,
obligatoriamente exigirá garantías de seguridad en sus fronteras del norte, es
decir, pedirá tranquilidad y estabilidad en el sur de Líbano.
Pero es muy difícil pedir a Siria esas garantías, porque la tranquilidad y
estabilidad en el sur del Líbano también dependen de Irán que generosa y
abiertamente apoya al movimiento Hezbollah y también a las mismas autoridades
sirias.
En teoría, Siria puede romper con Irán, pero en este caso, deberá buscar
un nuevo patrocinador que apoye al actual régimen sirio. Damasco sueña que
este patrocinador sea Washington. Pero EEUU no se apresura en ofrecer su
amistad porque no está seguro si Damasco está dispuesto a acatar sin titubeos
la política de la Casa Blanca en Oriente Medio.
La lealtad incondicional es uno de los requisitos que exige EEUU a sus
aliados en cualquier parte del mundo.
Seguridad nuclear. Israel es la única potencia nuclear en
Oriente Medio. Al respecto, Tel Aviv nunca ha admitido y tampoco ha refutado
oficialmente este hecho. Irán aspira a desarrollar armas nucleares y por
todos los medios afirma que su programa nuclear tiene únicamente aplicación
civil.
Existen argumentos de peso que permiten suponer que Siria también
desarrolla un programa nuclear secreto. Según muchos expertos, el objetivo que
hace poco bombardeó la fuerza aérea israelí no fue otra cosa que un reactor
nuclear sirio construido bajo tierra. Es más que probable que tanto Damasco
como Tel Aviv exigirán garantías mutuas de seguridad nuclear. Ese tipo de
garantías también se pedirán a otros países mediadores no tanto a Turquía,
como a EEUU, y posiblemente a Rusia.
La influencia de Irán en la región. Irán es un obstáculo
muy serio en el proceso de paz entre Israel y Siria, particularmente bajo la
dirección del actual presidente sirio, Bashar Asad. A consecuencia de la
guerra en Irak, Irán se ha convertido en la potencia más fuerte en Medio
Oriente. Considerado así mismo "mesías" del mundo musulmán, el Estado
teocrático chiíta de Irán intenta extender su influencia en todos los países
árabes, lo que causa gran malestar entre los musulmanes sunitas, especialmente
en Arabia Saudita y Egipto.
El presidente sirio, Bashar Asad pertenece a un clan chiíta de la secta
alauita, mientras que la mayor parte de la población de Siria son musulmanes
sunitas. La agrupación Hezbollah en Líbano son chiítas, y la mayoría de los
presidentes de los países árabes son musulmanes sunitas. Hasta la retirada de
las tropas sirias de Líbano, Damasco y Teherán desempeñaban un papel muy
influyente en la política libanesa. Tras el asesinato del primer ministro
libanés Rafik Hariri y el retiro de las tropas sirias de Líbano, la influencia
de Damasco sobre Beirut disminuyó notablemente, pero no ha desaparecido del
todo. El conductor de esa influencia es la organización proiraní Hezbollah.
¿Podrá Bashar renunciar a la protección de Teherán? Por el momento, parece que
el presidente sirio no tiene esa disposición.
¿Cuánto dinero tiene el mediador?
Este asunto ya se
mencioná al comienzo. Es relevante que en las negociaciones de paz entre
Israel y Siria en calidad de mediador ahora figure Turquía y no EEUU. Aunque
es posible que sea para desviar la atención. La paz en Oriente Medio siempre
ha costado mucho dinero. ¿Tendrá el medidor el dinero suficiente? La historia
ha conocido apenas un ejemplo sólido y real de paz árabe-israelí. Fue el
acuerdo de campo David suscrito entre Egipto e Israel hace 30 años bajo la
mediación de EEUU.
Esa paz cada año cuesta a los contribuyentes estadounidenses 5.500 millones
de dólares en forma de donaciones, 3.500 millones para Israel y 2.200 para
Egipto.
El extinto presidente sirio Hafez Asad y el desaparecido líder palestino
Yasser Arafat intentaron obtener una paz similar pero no resultó. El mundo ha
cambiado mucho, y actualmente, EEUU ha impuesto al mundo árabe otras reglas de
juego.
De lo anteriormente descrito, puedo suponer que la paz entre Siria e Israel
es un asunto del futuro. Damasco todavía no está preparado para romper con
Teherán, y mientras Irán y Siria sigan juntos no será posible conversar con
Israel.