En un escenario
mundial marcado por el petróleo a US$ 143 el barril, y su impacto en el precio
de los alimentos que ya desató un proceso inflacionario con protestas y
conflictos sociales extendidos a escala mundial, el Medio Oriente vuelve a
tensionarse con un reavivamiento de la escalada bélica entre Irán e Israel.
Informe
IAR-Noticias
La región volvió a soliviantarse cuando una información publicada
originalmente por The New York Times consignaba que Israel había
realizado un ensayo de guerra con ejercicios
militares orientados
a enviar un mensaje a la UE y a
EEUU advirtiendo que Israel estaba decidido a atacar a Irán en caso de que no
prosperasen las negociaciones diplomáticas para frenar su programa.
Esta información, según analistas de
Wall Street cobró decisiva influencia en la especulación financiera con las
acciones del petróleo cuyo precio alcanzó la semana pasada la línea récord de
US$ 143 el barril.
Hay una percepción extendida entre
los especialistas quienes perciben que la posibilidad de una guerra entre Irán e Israel calienta el
petróleo y baja las bolsas, lo que imprime más incertidumbre a los mercados
financieros donde los especuladores (frente a la crisis bursátil) se refugian en
las acciones del petróleo y las materias haciendo estallar para arriba los
precios.
En la semana que pasó, Irán e Israel
protagonizaron duros cruces y amenazas de guerra que van configurando un
escenario cada vez más nítido de enfrentamiento que parece no tener retorno.
La nueva escalada comenzó cuando
el ministro israelí de Transporte, Shaul
Mofaz, muy cercano al primer ministro, Ehud Olmert, en declaraciones al diario
de mayor tirada del país, Yedioth Ahronoth, dijo que "Si Irán sigue con su programa de desarrollar armamento nuclear,
nosotros le atacaremos. Las sanciones son
ineficaces".
"Atacar a Irán, para frenar sus planes nucleares, será inevitable", afirmó
el ex jefe del Ejército y también ex ministro de Defensa. Esta es la amenaza más
explícita hasta ahora contra Irán por parte de un miembro del gobierno israelí.
Las palabras del ministro impactaron
en el precio del crudo que en un solo día se elevaron más de US$ 5 mientras Wall
Street y las bolsas iniciaban una caída de la cual no pueden reponerse.
A partir del viernes 27, en Israel crecieron las voces que amenazaron con un ataque militar contra las
instalaciones nucleares iraníes para detener lo que consideran una "fabricación
secreta" de la bomba.
"El país haría uso de la violencia en caso de
que hiciera falta", señaló el viernes Isaac Ben-Israel, diputado del partido oficialista
Kadima, en entrevista con el semanario alemán Der Spiegel.
"Israel está en condiciones de bombardear la infraestructura del programa nuclear
de Irán", advirtió el ex general de la fuerza aérea, del que se afirma que
participó en la planificación del ataque militar de 1981 contra el reactor
atómico de Osirak, en Irak.
En la entrevista con el semanario alemán, Ben-Israel reconoció que un ataque aéreo
es "tal vez más difícil, pero es factible". "Lo podríamos hacer hoy mismo",
señaló, y confirmó las maniobras militares realizadas hace poco en el
Mediterráneo, en el que se simuló un bombardeo de las instalaciones nucleares
iraníes.
Irán respondió en forma inmediata:
"El Estado judío se encuentra al alcance de los cohetes iraníes", manifestó el
general Mohammed Ali Yafari, comandante de la poderosa Guardia de la Revolución.
"Irán responderá con un ataque de misiles a cualquier ataque contra sus
instalaciones nucleares", advirtió.
El diario Jame Jam publicó
el sábado 28 una entrevista exclusiva con Yafari, quien dijo que Irán recurrirá
a todos los medios para resistir contra el enemigo, incluido el bloqueo de la
vía petrolera.
“El enemigo intenta atacar las
instalaciones nucleares de Irán para impedir nuestro desarrollo del proyecto
nuclear,” puntualizó Yafari, agregando que "el ataque sólo conduciría a una
suspensión temporal de ese proyecto".
Advirtió que Israel “se encuentra completamente dentro del área de alcance de
los misiles de largo alcance de Irán” y que, al mismo tiempo, "Israel es incapaz
de enfrentar el golpe de los misiles iranios".
“Cuando sean invadidos, todos los países recurrirán a todos los medios para
realizar un contraataque,” apuntó Yafari, “si Irán es atacado, es natural que
bloqueemos el Golfo y el Estrecho de Ormuz".
Yafari afirmó que Irán tomará petróleo como arma para resistir contra el enemigo
exterior.
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Avión israelí bombardeando
Beirut, Libano, en agosto de 2006 |
“Si nos vemos obligados a
confrontar con enemigos procedentes de fuera de esta región, ello estará
necesariamente vinculado con el petróleo… Los precios de petróleo subirán
bruscamente, lo que es uno de los importantes medios disuasivos para el
enemigo", señaló.
El Estrecho de Ormuz, situado entre Irán y la Península Árabe, es una importante
vía marítima para el petróleo, cuyo transporte representa unos 40% del volumen
de la producción y comercialización petrolera a escala mundial.
"Después que Irán haya impuesto controles sobre las rutas del Golfo el precio
del petróleo crecerá en modo considerable y esto está entre los factores que
disuadirán a nuestros enemigos", añadió Yafari.
Por su parte, el presidente de la
Comisión de Búsqueda de Soldados Desaparecidos subordinada al Cuartel General de
las Fuerzas Armadas de Irán, Bagherzadeh, declaró el día 29 que "Irán está
cavando unas 320.000 tumbas en las provincias fronterizas para los futuros
invasores muertos".
La tensión se había incrementado a partir del
pasado lunes 23, cuando, bajo presión de los EEUU los
países miembros de la Unión Europea acordaron adoptar nuevas y más
duras sanciones contra Irán, entre ellas la congelación de activos de su mayor
banco, por negarse a cumplir las demandas internacionales sobre su programa
nuclear.
Según informaba en la semana The Washington Post,
Israel está presionando a la Casa Blanca para que defina un desenlace
de las negociaciones diplomáticas con Irán y Corea del Norte (a
los que considera por igual como una amenaza para su supervivencia), y si
no se consiguen los objetivos pasar a la acción militar directa.
The New York Times, por
su parte, habló de un
"apresuramiento" que Bush y su administración le han imprimido a las
cuestiones nucleares de Irán y de Corea del Norte para resolverlas antes
de que expire su mandato.
Según
The New York Times, el ensayo
militar israelí de la semana pasada buscaba dos objetivos: por un lado, preparar los detalles técnicos para
un eventual ataque, y, por otro, lanzar un mensaje a Estados Unidos y a la UE,
además de otros países, advirtiendo que Israel estaría resuelto a atacara Irán si
fracasaran las negociaciones diplomáticas para
frenar su programa nuclear.
Al evaluar el ensayo militar
israelí, "fuentes oficiales de la Casa Blanca y el Pentágono", señaló
The
New York Times, opinaron que esos ejercicios probablemente fueron,
"ensayos de potenciales bombardeos contra instalaciones nucleares
iraníes".
Los cazas israelíes recargaron combustible en vuelo a 1.440 kilómetros de
sus bases, y como anotaron los expertos estadounidenses, los ejercicios
operaron en la distancia que separa Israel de las instalaciones nucleares
de Natanz, en el sur del territorio iraní.
Un detalle destacado por observadores -según el Times- fue la
reciente reunión sostenida entre el primer ministro de Israel Ehud Olmert
con los estrategas de los bombardeos de la aviación israelí contra el
reactor nuclear iraquí Osirak en 1981.
El ex representante de EEUU en la ONU, John Bolton, también sorprendió a
los analistas la semana pasada al afirmar que este año Israel atacará a
Irán, pero después de las elecciones presidenciales en EEUU, para evitar
empantanar la imagen de los republicanos.
Todo parece coincidir con los
planteos de Israel de darle un desenlace al frente diplomático y
pasar a la siguiente fase del frente militar.
Los planteos de Israel para
atacar Irán se resumen
en una ecuación: el desarrollo nuclear-militar de Irán es directamente
proporcional a una amenaza a la existencia del Estado de Israel.
En las antípodas, la renuncia
de Irán a su programa nuclear y desarrollo armamentístico (como piden
EEUU y las potencias sionistas), equivaldría al fin de su hegemonía como
nación líder del mundo islámico y a la sumisión al dominio
económico-militar del eje sionista capitalista en la región.
A partir de las señales (con
declaraciones y movimientos militares) que se suceden en la región, la posibilidad de una acción militar a gran escala en la región, la
guerra entre Irán e Israel sale cada vez más del terreno de las
conjeturas y se convierte en una posibilidad real.