"Estados Unidos se mantendrá firme al lado de Israel y de los palestinos que
no comparten la visión" de Hamas, el movimiento islamista que controla la franja
de Gaza desde mediados de junio de 2007, dijo Bush.
El dirigente estadounidense viajó a Jerusalén para sumarse a los actos del
60º aniversario de la fundación del Estado de Israel y promover un acuerdo de
paz.
"El objetivo de Estados Unidos" debe ser "hablar de esperanza en el futuro",
dijo Bush al inicio de la entrevista con su homólogo israelí Shimon Peres.
"Lo he visto más optimista de lo que me esperaba", dijo más tarde Peres sobre
Bush, mientras éste iniciaba su encuentro con el primer ministro israelí Ehud
Olmert.
Pero prácticamente al mismo tiempo, un cohete lanzado desde la franja de Gaza
impactaba en un centro comercial en Ashkelon (sur de Israel) causando al menos
14 heridos, tres de ellos graves.
Según el Megen David Adom (equivalente en Israel a la Cruz Roja), entre los
heridos se encuentran una madre y su hija (ambas en estado grave) y dos bebés.
El proyectil, aparentemente de tipo Grad, impactó de lleno en el centro
comercial a una hora de gran afluencia de público.
La Casa Blanca condenó el ataque y acusó al grupo radical Hamas de "no estar
interesado en la paz", dijo el portavoz Gordon Johndroe.
Por su parte, Olmert advirtió que Israel tomará las "medidas necesarias",
calificando el ataque de "intolerable e inaceptable".
"El gobierno de Israel se compromete a que ésto cese y tomaremos las medidas
necesarias para ello", sentenció.
Los Comités de Resistencia Popular y el Frente Popular de Liberación de
Palestina (FPLP) reivindicaron mediante comunicados este ataque que recibió el
apoyo de la rama militar de Hamas.
Horas más tarde, dos activistas de Hamas murieron y cuatro resultaron heridos
en un ataque aéreo israelí al este de la ciudad de Gaza, señalaron fuentes
médicas palestinas.
Otra operación había acabado antes con la vida de cuatro palestinos, entre
ellos tres miembros de Hamas.
La visita de tres días de Bush a Israel, la segunda desde enero, comenzó con
malos auspicios, entre negociaciones que patinan, nuevas sospechas de corrupción
de Olmert y alarmantes tensiones en el vecino Líbano.
Antes de emprender viaje, Bush repitió que confía en que israelíes y
palestinos logren entenderse antes del final de su mandato en torno a un acuerdo
que posibilite la creación de un Estado palestino.
Sin embargo, algunas voces palestinas se alzaron contra su visita.
"Nosotros no le deseamos la bienvenida a Bush ni a los presidentes
hipócritas", dijo el más influyente de los líderes de Hamas en Gaza, Mahmud
Zahar, durante una ceremonia con motivo del aniversario de la "nakba", la
"catástrofe" que fue para los palestinos la creación del Estado de Israel en
1948.
En Teherán, el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad advirtió que los pueblos
de la región "desarraigarán" Israel en cuanto tengan la ocasión y añadió que la
conmemoración de los 60 años de ese país es "la de un muerto".
Los palestinos tienen previstas el jueves manifestaciones en Gaza y
Cisjordania con motivo de la "nakba".
El mismo día, Bush pronunciará su primer discurso ante el parlamento israelí,
que será boicoteado por los diputados árabes israelíes.
Después de Israel, Bush viajará el viernes a Arabia Saudita y el sábado a
Egipto, donde se reunirá además con el primer ministro libanés Fuad Siniora.