"La
comunidad internacional no permitirá que los regímenes iraní y sirio, a través
de sus acólitos, conduzcan a Líbano a una dominación del extranjero", asegura el
mandatario estadounidense en un comunicado difundido este lunes, en el que
también condena "enérgicamente a Hezbolá y sus patrocinadores en
Teherán y Damasco, que pretenden usar la violencia y la intimidación para
desviar la voluntad del Gobierno y el pueblo libanés”.
Bush reafirma así el apoyo de Washington al primer ministro libanés,
mientras la violencia entre partidarios del Gobierno y facciones de la
oposición, dominadas por Hezbolá, hacen temer una nueva guerra civil en el país.
"Para asegurar la seguridad del
pueblo, Estados Unidos continuará asistiendo a las fuerzas armadas libanesas,
con el fin de asegurar que puedan defender el Gobierno de Líbano y salvaguardar
sus instituciones”, prosigue el comunicado.
La nota indica además que el presidente aprovechará su viaje de cinco días a
Oriente Próximo, que comienza este martes y que incluye Israel, Arabia Saudí y
Egipto, para coordinar con los dirigentes de la región los esfuerzos para
ayudar al Gobierno de Siniora y se apliquen las resoluciones de la ONU
encaminadas a defender la soberanía de Líbano.
"Es crucial que la comunidad
internacional se una para ayudar al pueblo libanés en este momento en que lo
necesita”, añade.
Por su parte, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, ha afirmado en una
breve declaración a los periodistas que el principal objetivo en Líbano debe ser
ahora la elección de un nuevo presidente. Para ello, insta a quienes
"interfieren" en el proceso a que "se aparten" y permitan que las elecciones
tengan lugar.
El país está sin presidente desde
noviembre del año pasado, cuando expiró el mandato de Emile Lahud y todos
los intentos por nombrar en su reemplazo a Michel Sleiman, jefe del Ejército,
han sido abortados por la falta de acuerdo en el Parlamento.
Mientras, los combates siguen en Líbano y esta madrugada se han reanudado
los enfrentamientos en Trípoli y en el valle de Bekaa.
Según fuentes policiales, desde el
estallido de la violencia el pasado miércoles, primero en Beirut y más tarde en
otras zonas y localidades del país, al menos 58 personas han muerto y 206 han
resultado heridas.
Los seguidores del Gobierno,
sostenido por las potencias occidentales, reiteran que no aceptarán dialogar
con la oposición liderada por Hezbolá.