l régimen clerical conservador de Irán a menudo levanta barreras
contra lo que percibe como un peligro inspirado en la cultura y el consumismo
de Estados Unidos, al que califica de "Occitoxicación".
Sin embargo, los jóvenes iraníes consumen frecuentemente ese tipo de
música, cine u otros productos llegados de Occidente. Las marcas de juguetes
más conocidas se pueden comprar en las tiendas infantiles de la capital
Teherán y otros lugares.
"La apariencia de figuras como Barbie, Batman, Spiderman y Harry Potter y
... los juegos de ordenador y películas son todos una peligrosa advertencia
para las autoridades del sector cultural", dijo el fiscal general Ghorban Ali
Dori Najafabadi en una carta al vicepresidente Parviz Davoudi publicada en el
diario Mardom Salari.
Najafabadi, un destacado clérigo, dijo que Irán era el tercer mayor
importador de juguetes y sugirió que esto podía ser una amenaza para la
"personalidad e identidad" de las nuevas generaciones.
"La entrada incontenible de este tipo de juguetes importados... traerá
dEstrucción cultural y consecuencias sociales", escribió.
Añadió que muchos juguetes entraban de contrabando en Irán y acusó a los
importadores de concentrarse en los beneficios a expensas de los valores
culturales.
Irán y Estados Unidos no mantienen relaciones diplomáticas desde poco
después de la revolución islámica de 1979, cuando el shah al que apoyaba EEUU
fue destronado.
Los dos viejos enemigos están ahora enredados en una serie disputa sobre el
programa nuclear de Teherán que Occidente teme esté destinado a fabricar
bombas, acusación que niegan los iraníes mientras afirman que el plan está
destinado a la generación pacífica de electricidad.