Una imagen muy conveniente para los intereses de Estados Unidos en Oriente
Próximo, tanto que según la revista Vanity Fair se trató de una pantalla para
ocultar un conflicto creado ex profeso por Washington para destruir a Hamas y
reforzar a sus 'socios' palestinos de Fatah , los únicos capaces de
hacer las concesiones necesarias para que George Bush logre su objetivo de
pasar a la Historia como el presidente que propició una paz entre israelíes y
palestinos.
En un artículo aparecido en su edición de este mes, el periodista David
Rose afirma, apoyándose en documentos confidenciales autentificados por
fuentes oficiales norteamericanas y palestinas, que "hubo una iniciativa
encubierta aprobada por Bush e implantada por la secretaria de Estado
Condoleezza Rice y el viceconsejero de Seguridad Nacional, Elliott Abrams,
para provocar una guerra civil palestina. El plan fue apoyar las fuerzas
dirigidas por [Mohamed] Dahlan [entonces consejero de Seguridad Nacional
palestino] y dotarlas con nuevo armamento suministrado a petición
norteamericana para dar a Fatah la fuerza necesaria para eliminar del poder al
Gobierno democráticamente electo de Hamas".
Victoria arrasadora
Según Vanity Fair, la decisión fue tomada tras
la arrasadora victoria del Movimiento de Resistencia Islámica en las
elecciones de 2006, apoyadas por una Administración norteamericana convencida
de que Fatah se haría con la victoria. Contrariado tras constatar que la
democracia no satisfacía sus intereses, el Gobierno de Bush comenzó a
presionar al presidente palestino, Mahmud Abbas, para que disolviera el
Ejecutivo electo de Hamas.
Lo hizo mediante la secretaria de Estado, desplazada en persona a Ramala, y
el consul general en Jerusalén Jake Walles, que llegó a enviar memorandos
reproducidos por la revista en los que daba un ultimátum de "semanas "
a Abbas para que instara a Hamas a "aceptar un Gobierno que cumpla las
condiciones del Cuarteto [por las cuales debía aceptar los acuerdos previos
firmados por la ANP, reconocer al Estado de Israel y renunciar a la violencia]
o bien a rechazarlo. Si no los acepta en el tiempo prescrito, [Abbas] debe
[...] declarar el estado de emergencia y formar un gobierno de urgencia
expresamente comprometido con estas condiciones". Además, Abbas era instado a
"reforzar su equipo"con "figuras creíbles y estimadas por la comunidad
internacional".
La figura creíble que necesitaba EEUU era Mohamed Dahlan . Bush se
refería a él, según confirman a Rose fuentes de la Casa Blanca, como "nuestro
socio". Entre muchos palestinos es considerado un espía de los norteamericanos
gracias a sus excelentes relaciones con las diferentes Administraciones de
EEUU. También es acusado de servir, directa o indirectamente, a los intereses
israelíes. Y ante todo, es un enemigo implacable de Hamas, movimiento
al que combatió durante una década, ya desde que Yasir Arafat estaba en el
poder, dirigiendo una campaña de hostigamiento contra sus militantes que
incluyó terribles torturas en las instalaciones de la Seguridad Preventiva,
que él dirigía.
Sesiones de torturas
Así lo pudimos comprobar los periodistas que visitamos Gaza en los días
posteriores a la guerra civil de aquel verano cuando los dirigentes islamistas
nos mostraron los vídeos incautados en los despachos de los gerifaltes de los
"moderados" de Fatah donde se podían observar sesiones de salvajes torturas
. Entonces circulaba la versión –si bien edulcorada- de que EEUU era parte
interesada en el conflicto, e incluso medios afines a Hamas afirmaban que en
el despacho de Dahlan, abandonado tras consumarse la victoria islamista, se
habían hallado documentos que demostraban que seguía órdenes del teniente
general Keith Dayton, pero jamás fueron mostrados al público.
El nombre del estadounidense sonaba con fuerza desde hacía un par de años.
Nombrado en noviembre de 2005 coordinador de Seguridad para los palestinos, su
experiencia en la región databa de meses antes, cuando dirigía el comité
norteamericano encargado de buscar las ilocalizables –sino inexistentes-
armas de destrucción masiva de Sadam Husein en Irak. En noviembre de 2006,
según Vanity Fair, Dayton se entrevistó por primera vez con Dahlan para darle
un mensaje: "Tenemos que reformar el aparato de Seguridad palestino. Pero
también necesitamos intensificar tus fuerzas para ocuparnos de Hamas".
Tras la victoria electoral de 2006, Abbas rechazó entregar el mando de
la Seguridad al Gobierno islamista , a lo que éste respondió creando una
milicia -la Fuerza Ejecutiva- con un personal escaso comparado con los 35.000
hombres de los que disponía Fatah en Gaza pero que bien organizados y sumados
a las Brigadas de Izedin al Qasam, con 6.000 militantes, le convertían en un
enemigo nada desdeñable.
'Irán Contra 2.0'
Dahlan pidió quedar al mando de los 14 organismos de Seguridad –sería
nombrado Consejero de Seguridad Nacional para lograr esa competencia- y por
supuesto recursos, armas que serían proporcionadas gracias a la presión
estadounidense por los aliados árabes en la región pero pagadas por EEUU.
La estrategia es descrita por la revista como 'Irán Contra 2.0', una
versión moderna del escándalo de mediados de los 80 –en el que se vio
implicado el citado Abrams- por el cual EEUU vendió de forma ilegal
armamento a Irán para financiar con las ganancias obtenidas a la contra
nicaragüense. En esta ocasión, según la revista, Rice presionó en persona a
Egipto, Jordania, Arabia Saudí y Emiratos para que reforzaran a Fatah con
entrenamiento militar y con fondos destinados a la compra de armas que serían
ingresados en las cuentas de Abbas. La revista habla de entre 20 y 30 millones
de dólares.
El armamento comenzó a llegar en diciembre de 2006 y entró en Gaza
–controlada por Israel- con el aplauso de Tel Aviv, cuyo ministro Benjamin Ben
Eliezer se congratuló de que las armas y la munición "permitirían a Abbas
enfrentar a las organizaciones que tratan de arruinarlo todo". Mientras, sobre
el terreno, las escaramuzas entre militantes de la Fuerza Ejecutiva de Hamas y
la Seguridad Preventiva y otros organismos de Fatah eran cada vez más
frecuentes y mortíferos. La guerra civil era tan inminente en Gaza que
Arabia Saudí emprendió una mediación para tratar de reconciliar a los
palestinos que no dio frutos. Los combates estallaron con toda la virulencia
posible pero, una vez más, el resultado sorprendió a EEUU.
El resultado es comparado por 'Vanity Fair' con el
fiasco de Bahía de
Cochinos. La realidad frustró el golpe de Estado planeado por Washington
cuando los ‘moderados’ de Fatah perdieron la guerra y sus dirigentes huyeron a
Cisjordania, dividiendo aún más a los palestinos y haciendo improbable, por no
decir imposible, ningún acuerdo de paz global en Oriente Próximo que llene de
gloria a George Bush.