(IAR Noticias) 12-Abril-08
|
 |
|
Torturas a detenidos sin proceso ni condena
|
Según el grupo Palestino de paz y justicia, MIFTA(1), desde la
ocupación de Gaza y Cisjordania (los Territorios Palestinos Ocupados) en
1967, Israel ha apresado más de 650 mil palestinos.
Por Stephen Lendman
- PalestineChronicle / CEPRID
B'’Tselem es el conservador Centro de Información Israelí por los Derechos
Humanos en los Territorios Ocupados, con una bien merecida reputación por su
precisión. Un grupo de prominentes académicos, abogados, periodistas y
miembros del Parlamento Israelí (Knéset) fundaron la organización en 1989
para “documentar y educar al público israelí y los legisladores acerca de
las violaciones de los derechos humanos en los Territorios Ocupados,
combatir el fenómeno de negación que prevalece entre el pueblo israelí, y
ayudar a crear una cultura de derechos humanos en Israel” para convencer a
los agentes del gobierno de respetar los derechos humanos y cumplir con el
derecho internacional.
Su trabajo cubre un amplio rango de temas de derechos humanos, entre los que
se incluyen detenciones y torturas. En mayo de 2007 preparó un reporte
detallado de 100 páginas titulado “Prohibición Absoluta: La Tortura y Abusos
hacia los Detenidos Palestinos”, que está disponible de forma impresa para
quienes lo soliciten. Este artículo resume sus hallazgos que representan un
esfuerzo conjunto entre B’Tselem y HaMoked (Centro para la Defensa del
Individuo), fundado en 1988 para apoyar los derechos Palestinos durante la
primera Intifada a finales de los años 80. Desde principios de los años 90,
B’Tselem ha publicado más de 10 reportes sobre el uso de la tortura y abusos
por Israel hacia los detenidos palestinos. Este es el más reciente en su
esfuerzo por aumentar la conciencia pública y ayudar a abolir estas
aborrecibles prácticas. Los hallazgos se basan en testimonios solicitados a
una pequeña y “poco representativa” muestra de 73 palestinos residentes de
Cisjordania que fueron arrestados entre julio del 2005 y enero del 2006, que
estuvieron de acuerdo en que se contaran sus historias y reunieron los
criterios predeterminados para el estudio.
Ellos fueron escogidos de los nombres de 4.460 prisioneros palestinos, cuyos
parientes contactaron HaMoked para ayudarles a encontrar sus paraderos.
HaMoked brinda este servicio porque Israel viola el derecho internacional y
sus propias regulaciones militares al negar a los familiares de los
prisioneros cualquier información acerca de quiénes fueron detenidos o dónde
se encuentran detenidos. Por la cantidad de años que tiene B’Tselem
investigando sobre la tortura en Israel, considera que la información
contenida en este reporte refleja de manera precisa las clases y niveles de
las prácticas abusivas israelíes. La tortura, el abuso y el trato degradante
son repugnantes en cualquier forma por cualquier razón, y desde siempre el
derecho internacional ha prohibido estas prácticas bajo cualquier
circunstancia. Las cuatro Convenciones de Ginebra de 1.949 prohíben
cualquier forma de “coerción mental o física” y afirman que los prisioneros
de guerra enfermos, heridos y civiles deben ser tratados humanamente. Las
cuatro convenciones tienen un tema común, llamado el Artículo Común Tres,
que solicita que todos los no combatientes sean tratados humanamente
siempre. No hay excepciones por ninguna razón, y las violaciones son
incumplimientos graves de Ginebra y otras leyes internacionales que
constituyen crímenes de guerra y de lesa humanidad.
Israel defiende las “tácticas coercitivas necesarias”
Sin embargo, la Comisión de Landau de 1.987 (encabezada por el magistrado
Moshe Landau, anterior Presidente del Tribunal Supremo de Justicia) citó el
suministro de “defensa necesaria” en el Derecho Penal para recomendar el uso
de “presión física moderada y psicológica”, para obtener evidencia para
condenas en enjuiciamientos. Su justificación era que las tácticas
coercitivas de interrogación eran necesarias contra “la hostil actividad
terrorista”. Y definió incluir no sólo amenazas o actos de violencia, sino
todas las actividades relacionadas con el nacionalismo Palestino.
Más tarde, en septiembre de 1.999, la Corte Suprema de Justicia de Israel,
respondió la petición del Comité Público Contra la Tortura en Israel, y
emitió una decisión histórica (al revertir las recomendaciones de Landau) y
prohibió el uso de las torturas contra los prisioneros. Sin embargo, esto
fue un falso gesto ya que al mismo tiempo estableció la presión y las
medidas de molestias, como efectos secundarios de interrogaciones legítimas,
que no se deben usar para quebrar el espíritu de los prisioneros. Luego
agregó una gigante laguna jurídica al permitir a quienes interrogan, usar la
fuerza física y evitar procesos judiciales en casos denominados “bombas de
relojería” (2), aún cuando el Derecho Internacional no admite excepciones, y
las autoridades israelíes puedan utilizar esa excusa para cualquier persona
en custodia.
Según el grupo Palestino de Paz y Justicia, MIFTA, desde la ocupación de
Gaza y Cisjordania (los Territorios Palestinos Ocupados) en 1967, Israel ha
apresado más de 650 mil palestinos. Esto equivale a cerca de un sexto de la
población de los territorios palestinos ocupados hoy día. Los servicios de
seguridad actualmente tienen detenidos cerca de 10 a 12 mil hombres, mujeres
y niños palestinos en sus prisiones bajo condiciones deplorables y muchos
bajo detención administrativa sin cargo alguno. Basados en la asesoría
previa de HaMoked, B’Tselem estima que 85% de ellos están sujetos a torturas
y abusos en custodia, aún cuando la mayoría de ellos no están acusados de
terrorismo. Estas prácticas son usadas de manera rutinaria y sistemática
contra activistas políticos, estudiantes acusados de estar a favor del
Islam, sheikhs (3) y líderes religiosos, personas de organizaciones
islámicas de caridad, familiares de personas solicitadas por las autoridades
o cualquier hombre, mujer, o niño que Israel lo requiera por cualquier
motivo.
El reporte de B’Tselem de mayo del 2.007 declara que la Agencia de Seguridad
Israelí (ISA- anteriormente llamada Servicio de Seguridad General o GSS)
admite utilizar métodos “excepcionales” que incluyen “presión física” para
interrogar en las situaciones llamadas “bombas de relojería”. Pero esto se
puede usar como excusa para abusar de cualquier persona. Adicionalmente,
policías admiten abiertamente que se aprueba el uso de medidas severas de
forma retroactiva, de manera que los derechos de los prisioneros palestinos
se puedan violar libremente sin temer a recriminación alguna. En otras
palabras, quienes interrogan en la Agencia de Seguridad Israelí conocen las
reglas: no pidas permiso, usa los métodos que desees, y no te preocupes por
las consecuencias posteriores, ya que no habrá ninguna. Esto está demostrado
en lo que los prisioneros dijeron a B’Tselem.
Los prisioneros reportaron que se les “debilitaba” para la interrogación
desde que eran arrestados hasta que los agentes de la Agencia de Seguridad
Israelí se hacían cargo. Al comienzo los abusos incluían golpes, dolorosas
ataduras, ofensas, humillaciones y negación de las necesidades básicas. El
procedimiento de la ASI incluía luego siete formas claves de abuso que
violaba la dignidad e integridad física de los detenidos. Se les trataba de
quebrar el espíritu, pero el derecho internacional lo llama tortura cuando
incluye intentos verificables de tortura, sufrimiento o dolor severo,
motivos inapropiados e involucran al estado. Todas estas condiciones se
aplican a las prácticas abusivas israelíes que incluyen:
-
Aislamiento que prohíbe a los prisioneros tener contacto con
familiares, abogados, o representantes del Comité Internacional de la Cruz
Roja. Esto exacerba el sentido de impotencia, los prisioneros están
completamente a la merced de quienes les interrogan. Y se sabe que esto
les produce serios daños psicológicos cuando es continuo por períodos
extendidos.
-
Presión psicológica por confinamiento en solitario en “celdas
sofocantes, putrefactas de 3 a 6 metros cuadrados” sin ventanas ni acceso
a la luz del día ni al aire fresco, una luz sobre su cabeza las 24 horas
del día, paredes hechas de yeso áspero que impiden que puedan descansar
recostándose de ellas; un grifo de agua en una pared y algunas celdas con
fregaderos; una colchoneta normalmente sucia, húmeda, y una manta
mugrienta y putrefacta en el piso. Más nada en las celdas; no se permite
leer ni escribir en las celdas; las letrinas son simples hoyos en el
suelo. A los detenidos se les negaba cualquier contacto con otros seres
humanos, exceptuando los guardias y quienes les interrogaban.
-
Las condiciones físicas en las celdas de confinamiento en solitario
están reguladas en Regulaciones de Procedimientos Penales, emitido por el
Ministerio de Seguridad Interna de Israel, con la aprobación de la
Constitución del Knéset (Parlamento Israelí), el Comité de Derecho y
Justicia. Pero no se aplican a los “prisioneros de seguridad”, así que las
celdas no tienen camas ni sillas, y casi nunca fregaderos. No se les
provee de nada más, ni si quiera el uso del teléfono, ni el derecho de
tener visitas. Las celdas eran muy pequeñas para caminar adentro, y no se
les permitía realizar ejercicios afuera.
-
Se debilitaba a los prisioneros con la falta de actividad física,
privación del sueño y comida inadecuada. Se les negaban las necesidades
básicas como comida y líquidos, medicinas o el derecho a orinar o
satisfacer sus necesidades fisiológicas. Pasaban largas horas de
interrogatorio, atados a una silla sin poder mover sus manos o pies en lo
más mínimo, tenían deficiencias nutricionales y la comida que recibían era
inadecuada, fría, mal cocinada, sin sabor y frecuentemente de apariencia
repulsiva. Muchos de los detenidos se resistían a comer en la medida de lo
posible.
-
El constreñimiento en la posición de “shabah”, que es la atadura
dolorosa y prolongada de las manos y pies de los prisioneros a una silla
rígida de plástico, no acolchada, de tamaño estándar, de armazón de metal,
sin descansaderos de brazos, fija en el suelo. Las manos atadas
fuertemente a la espalda con esposas plásticas ajustables y conectadas a
un anillo en la parte posterior del asiento para halarlas de manera
molesta debajo del respaldar; piernas atadas a las patas delanteras de la
silla. Los prisioneros no se podían parar durante la interrogación, que
duraba aproximadamente 8 horas consecutivas sin descanso, y el primer día,
duraba 12 horas; luego el período de interrogación, se acortaban las
sesiones y duraban de 4 a 5 horas.
-
Los interrogatorios duraban realmente poco tiempo, la mayoría del
tiempo, los interrogadores estaban fuera del cuarto, y dejaban a los
prisioneros con el aire acondicionador encendido, con un frío
insoportable. Frecuentemente servían sólo una comida durante el día del
interrogatorio; casi no permitían ir al baño; y casi todos los detenidos
se quejaron de dolores severos en la espalda, cuello, hombros, brazos y
muñecas, durante el interrogatorio. También se reportó adormecimiento o
pérdida de sensibilidad en las extremidades. La Corte Suprema de Justicia
Israelí, reglamentó en 1.999, que todos los procedimientos de
constreñimientos en la posición “shabah” son ilegales, ya que violan las
reglas de un “interrogatorio justo y razonable” y perjudica la dignidad y
bienestar de los prisioneros. Los interrogadores de la Agencia de
Seguridad Israelí ignoran esto impunemente.
-
También se reportaron maldiciones y humillantes y obligatorios
registros exhaustivos de los detenidos estando desnudos, mientras se les
gritaba y se burlaban de ellos; así como salivazos, y otras prácticas
abusivas.
-
Las intimidaciones incluían amenazas de tortura física (llamadas
interrogatorios militares), arrestos de familiares y destrucción de sus
casas.
-
Uso de informantes (“asafirs”) para obtener información, que no es
algo abusivo como tal, pero es muy cuestionable, luego de los métodos
preparatorios para “debilitar” a los detenid
Entonces B’Tselem trató los métodos de interrogación “especiales” que en su
mayoría incluían la violencia física:
-
Privación de sueño entre 30 y 40 horas, durante las cuales se dejaba a
los detenidos dolorosamente atados con grilletes en los cuartos de
interrogación. Y los guardias los despertaban frecuentemente entre la
media noche y las 5 de la mañana. Se usaban varios tipos de sonidos
opresivos para interferir con el sueño durante la noche.
-
Uso de golpes “en seco” que incluían puñetazos y patadas en todas
partes del cuerpo, impactos con la culata de los rifles, golpes en la cara
con garrotes, cascos y otros objetos. Se les golpeaba la cabeza contra la
pared, el suelo, o cualquier superficie dura. Se les golpeaba mientras los
detenidos tenían las manos atadas a la espalda, y tenían los ojos
vendados. Adicionalmente se les golpeaba durante las inspecciones físicas,
mientras tenían las manos esposadas.
-
Ataduras dolorosas con esposas u otros objetos, lo suficientemente
apretados para cortar la circulación de la sangre y causar hinchazón.
-
Tirones repentinos de la cabeza hacia los lados y hacia atrás.
-
También se les forzaba a caminar en cuclillas, (posición de rana), y
caminar en puntillas agachados dando saltos con las manos esposadas detrás
de la espalda, mientras se les empujaba y golpeaba hasta que los
prisioneros perdían el equilibrio y se caían hacia delante o atrás. Este
método les inflinge dolor al aumentar la presión en los músculos de las
piernas, y herir las muñecas al caerse.
-
Posición de “banana”, en la que se tuerce dolorosamente el arco de la
espalda, con el cuerpo extendido horizontalmente hasta el suelo sobre una
silla sin respaldar, con las manos atadas a los pies.
También ocurren asesinatos de prisioneros, como el del día 22 de octubre, en
la miserable prisión de Ketziot, en el desierto de Neguev, donde se
mantienen detenidos a 2.300 palestinos en condiciones realmente duras. A las
dos de la madrugada los guardias de la prisión empezaron una requisa en las
celdas, desnudando y registrando a los reclusos en una deliberada
provocación de media noche. Los prisioneros resistieron y cerca de 550
miembros del Servicio de Prisión Israelí Metsada (4), unidad antimotín,
respondieron con fuerza excesiva, golpeándolos con garrotes de plástico,
culatas de los rifles, así como con perdigones, bombas sin estallar, bombas
lacrimógenas, granadas estruendosas que encendieron en llamas las celdas y
perjudicaron a más de 250 reclusos, dejando al menos a 9 con daños severos.
Durante este ataque, Mohammed Al Ashqar fue asesinado al recibir un tiro en
la cabeza.
El Centro Palestino para los Derechos Humanos (PCHR) mantiene que el abuso a
los prisioneros, las tácticas represivas y el asesinato de palestinos es una
política oficial Israelí, que ha empeorado bajo el director actual del
Servicio de Prisión Israelí, Beni Kaniak. El Centro Palestino para los
Derechos Humanos reporta que Beni Kaniak ha instituido estas medidas
punitivas:
-
Reducción de las raciones de comida y los implementos de higiene.
-
Prohibición adicional de artículos de los prisioneros.
-
Confiscación del dinero de los prisioneros y prohibición de que ningún
familiar pueda tenerlo. Uso extendido del confinamiento en solitario.
-
Muda periódica de los prisioneros a nuevas instalaciones, para impedir
el sentido de estabilidad.
-
Repetidas y severas redadas no anunciadas a altas horas de la noche,
como la del 22 de octubre en Ketziot.
Estas tácticas, torturas y abusos de los prisioneros palestinos se realizan
con el consentimiento y “bajo el auspicio del sistema de la Policía
Israelí”. B’Tselem reportó desde el año 2.001, que la Oficina del Fiscal del
Estado de Israel recibió más de 500 quejas de estas prácticas, pero no se ha
investigado ninguna. En general, rara vez se investigan los casos de
maltratos a los prisioneros, y casi nunca terminan en acusaciones. Más allá
de esto, a pesar del fallo de 1.999, la Corte Suprema de justicia Israelí
ayuda a los interrogadores de la Agencia de Seguridad Israelí, al rechazar
la aceptación de al menos una de cientos de las peticiones que se les
presentan para ser reparadas. La Corte Suprema de justicia Israelí también
permite que la Agencia de Seguridad Israelí oculte información de los
prisioneros sobre los que se emitieron órdenes abusivas o de peticiones
legales realizadas en nombre de los detenidos. Además, permite que las
evidencias obtenidas bajo tortura, sean usadas en los enjuiciamientos.
Israel sigue el modelo de EEUU
B’Tselem y HaMoked están comprometidos para terminar con el uso de las
torturas de parte de Israel hacia los prisioneros Palestinos. Ellos citan el
ejemplo del manual práctico del ejército de Estados Unidos, de Septiembre de
2006, para Operaciones de Recolección de Inteligencia Humana como una guía
apropiada para conducir interrogatorios, aunque la autorización de
brutalidad física y psicológica se haya convertido en una política oficial
de la administración, bajo el mandato de George Bush, luego del 11 de
septiembre. Sin embargo, este manual abarca 18 métodos de interrogación de
experiencia demostrada en el trabajo bajo variadas situaciones y
condiciones. Van desde establecer confianza entre el interrogador y el
detenido, hasta el uso de trampas y manipulación psicológica. Pero en ningún
caso se admite tortura ni otras prácticas ilícitas.
Una cosa es tener reglas y leyes, y otra es cumplirlas o acatarlas. Según
opiniones legales del otrora Departamento Secreto de Justicia, bajo el
mandato de George Bush, en Estados Unidos se han consentido y practicado
“las más duras técnicas de interrogación, nunca antes usadas por la CIA”.
Esto no es diferente en Israel, donde la Agencia de Seguridad Israelí
utiliza con impunidad de manera sistemática y rutinaria medidas de
interrogación que están prohibidas. B’Tselem y HaMoked quieren que se
termine con estas prácticas y urgen al gobierno israelí pararlas,
promulgando leyes ejecutables en las que “se prohíba estrictamente la
tortura y el trato cruel, inhumano o degradante”, de acuerdo con el Derecho
Internacional.
También recomiendan que se investigue cada queja de abuso o tortura por un
cuerpo independiente, que las personas que hayan violado la ley sean
procesadas, y que “cada prisionero reciba las condiciones humanas mínimas”.
Israel clama ser un estado civilizado. Pero ya es hora de que actúe como
tal.
******
(*)Stephen Lendman es periodista estadounidense.
Notas:
Traducido por Meysalun Cage
(1) MIFTA: Iniciativa Palestina para la Promoción del Diálogo Global y la
Democracia.
(2) NT: “bomba de relojería”: Cuando haya algo a punto de estallar o corra
peligro la vida de otras personas.
(3) Sheikh: Especialista en ciencias islámicas.
(4) NT: Metsada: División de Operaciones Especiales del Mossad, “conduce las
operaciones de asesinato de objetivos sensibles, de actividades de sabotaje,
paramilitares y de guerras psicológicas”.
http://www.intelpage.info/exterior/israel.htm.
Adicionalmente, presta servicios de “inteligencia” e investigadores
privados. Teniendo como punto fuerte el Medio Oriente. Ver
http://www.metsada.com/
|