(IAR Noticias) 24-Marzo-08
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Sentada frente a una imagen del ex presidente iraní Mohammad Khatami, Zahra
Eshraghi, nieta del ayatola Rujola Jomeini, aparece en esta imagen del lunes
10 de marzo del 2008, en Teherán. (Foto AP) |
Si tu abuelo fuese el
ayatolá Ruholá Jomeini, fundador de la República Islámica de Irán,
darías por descontada una vida cómoda en ese país. Pero podrías
equivocarte.
Por
Omid Memarian (*) - IPS
"No hay recreación posible. Los arrestos son algo
cotidiano. Los estudiantes son detenidos y encarcelados a montones",
dijo a IPS desde Teherán, entrevistada telefónicamente, una nieta
del ayatolá Ruholá Jomeini, Zahra Eshraghi.
El ayatolá Jomeini lideró en 1979 la última gran revolución del
siglo XX. Casi 30 años después, su nieta, hoy de 44 de edad, siente
que Irán está en peligro.
"Todo el país está bajo un silencio forzado. Nadie protesta. Insume
mucho tiempo destruir un país, pero éstos lo lograron en unos pocos
años", dijo Eshraghi.
Un día soleado de 2004, Eshraghi invitó a este periodista a su
oficina para discutir sobre un blog que estaba planificando. En esos
momentos, los blogs eran un fenómeno novedoso en Irán, y el gobierno
lo estudiaba como forma de llegar a los jóvenes. Casi 70 por ciento
de los habitantes del país tienen menos de 29 años.
Por esos días, el blog que dirigía el clérigo y ex vicepresidente
Mohammad Abatí ganaba gran popularidad, y muchos, como Eshraghi,
querían subirse al tren.
La mujer era entonces asesora del viceministro del Interior, Ashraf
Boroojerdi. Su esposo, Reza Jatami, era vicepresidente del
parlamento, y su cuñado era el entonces presidente de Irán, Mohammad
Jatami. Entonces, gobernaba el ala moderada de la revolución.
La mayoría de las mujeres religiosas de Irán se sienten incómodas
hablando de igual a igual como un hombre. No era el caso de Eshraghi,
quien vivió en Londres mientras su esposo estudiaba odontología.
Esta mujer poseía una cálida sonrisa y solía vestirse a la moda en
los tiempos de gobierno moderado.
Su situación es hoy muy diferente. Su esposo fue descalificado por
las autoridades religiosas y no pudo presentar su candidatura a la
reelección como parlamentario. Su cuñado quedó marginado del poder.
Eshraghi suele recibir de sus familiares la recomendación de
abstenerse de hablar con la prensa.
Concedió su última entrevista en abril de 2003, a la corresponsal
del diario estadounidense The New York Times, Elaine Sciolino.
Entonces dijo sentirse atrapada por su historia familiar y que
odiaba vestir el velo negro conocido como chador, obligatorio para
las musulmanas chiitas.
Clérigos de la ciudad de Qom protestaron por sus declaraciones, y
ella desmintió algunas de ellas. Pero su familia le recomendó no
debatir públicamente con los representantes de la línea dura de la
Revolución Islámica. Fue entonces que dejó de lado su idea de
realizar un blog.
Eshraghi concedió esta entrevista a IPS poco después de que el
Ministerio del Interior anunció la proscripción de la mayoría de los
candidatos reformistas para las elecciones parlamentarias del día
14. Los conservadores ganaron tres cuartas partes de los 290 escaños
en disputa.
La proscripción afectó, incluso, a legisladores que en ese momento
estaban cumpliendo funciones.
El gobierno del presidente Mahmoud Ahmadinejad, que subió al poder
en 2005, ha utilizado las amenazas externas como pretexto para
reprimir a críticos, opositores y disidentes.
Han sido frecuentes los arrestos de periodistas, activistas y
estudiantes. Mientras, el Consejo de Guardianes, un órgano de
contralor integrado por clérigos y legisladores, la mayoría
ultraconservadores, frenó la candidatura de potenciales rivales de
Ahmadinejad.
El presidente también asegura gozar de una conexión personal con
Dios. La primera vez que lo dijo fue en septiembre de 2005, cuando
pronunció un discurso en la Asamblea General de la Organización de
las Naciones Unidas.
Alguien en el auditorio le dijo que una luz lo rodeaba mientras
hablaba en el podio. Y él aseguró entonces que también había sentido
esa sensación.
Esto es un "delirio", dijo Eshraghi.
"El gobierno sufre alucinaciones. Cree que puede eliminar a
cualquiera y que uniformizar las opiniones y restringir las
posibilidades de los votantes lo ayudará a enfrentarse a las
amenazas externas", agregó.
La nieta del ayatolá Jomeini cree que Ahmadinejad está perdiendo el
respaldo de quienes lo votaron, debido a sus alucinaciones: "imagina
que recibe mensajes del más allá, e imagina que el pueblo apoya por
completo a los conservadores y apreciará cualquier cosa que opinen".
Ella piensa, en cambio, que el gabinete ya no goza del mismo apoyo
que tenía en los comicios de 2005.
"La situación actual es muy indeseable para la seguridad y para las
relaciones exteriores", afirmó. Las sanciones adoptadas por las
Naciones Unidas contra Irán, a raíz de su programa de energía
nuclear, han dañado la economía y la vida de la gente común, añadió.
"Las sanciones ya dejan sentir sus efectos. El país está en una
situación muy precaria. Ya hay señales, pero en el verano serán
devastadoras... ¿Necesitamos más problemas?", se preguntó.
El 22 de febrero, Ahmadinejad respondió a la posibilidad de una
nueva resolución condenatoria diciendo a la televisión estatal que
el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas "podría pasar 100
años aprobando resoluciones, pero no cambiará nada".
La política exterior del presidente es blanco de críticas
internacionales. Su postura acerca del programa nuclear, sumada a
sus declaraciones sobre Israel y a las dudas que arrojó sobre la
existencia del holocausto judío, allanaron el camino para que el
Consejo de Seguridad impusiera tres tandas de sanciones a Irán.
Para ilustrar lo que considera el fracaso interno del gobierno,
Eshraghi mencionó la falta de combustible que padece la población en
este invierno boreal, en un país que posee las segundas mayores
reservas mundiales de gas natural después de Rusia. "Con una modesta
nevada, el país se paralizó. El gobierno no está conectado a la
gente como para darse cuenta de lo que necesita", opinó.
En los últimos dos años y medio, más de 50 economistas y académicos
han dirigido cartas conjuntas al presidente criticando su política
económica, que ha llevado la inflación a 18 por ciento anual, la más
alta desde 1990.
Pero, ¿estas penurias afectan a la familia del fundador de la
República Islámica de Irán del mismo modo que a la gente de la
calle?
Sí, dice la nieta de Jomeini. "Esto afecta a todo el mundo. Muchos
pueden creer que pertenecemos a las clases acomodadas, pero es duro
inclusive para nosotros. Conozco a muchos trabajadores, e incluso a
muchos de mis parientes y amigos, que votaron por Ahmadinejad y
ahora se arrepienten y afirman que su situación ha empeorado mucho".
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(*) Omid Memarian es profesor asociado de la Escuela de Posgrado de
Periodismo de la Universidad de Berkeley. Recibió varias
distinciones, incluyendo el Premio al Defensor de los Derechos
Humanos de Human Rights Watch en 2005.
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