La Policía israelí ha declarado el estado de alerta esta semana por la
coincidencia del festival judío del Purim con el final del luto por la muerte
del líder de Hezbolá Emad Mughaniyah, quien fue asesinado en un atentado en Damasco
el 13 de febrero.
Fuentes oficiales israelíes explicaron que se extremará la seguridad en
torno a instituciones israelíes y judías de todo el mundo y se tomarán medidas
para proteger aviones israelíes en los aeropuertos, según informa la agencia Maan.
En este sentido, el diario Maarev informó que la oficina del primer
ministro israelí, Ehud Olmert, ha decidido instalar en los
aviones israelíes equipamiento contra misiles terrestres.
Mientras, todas las zonas palestinas de las que Israel no se ha retirado
han sido puestas en alerta hasta la medianoche del próximo lunes. De este modo,
los palestinos no tendrán permitido entrar en territorio israelí, ni siquiera
con permisos especiales, hasta esa fecha.
Asimismo, los turistas y empresarios israelíes que estos días se
encuentran en Chipre también han sido alertados para que tomen precauciones
adicionales ante el riesgo a ser secuestrados.
Las festividades judías de Purim
coinciden con la celebraciones cristianas de Semana Santa, que
traen a miles de fieles a Israel.
El estado de alerta, ordenada por el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, establece el
cierre absoluto de Cisjordania y Gaza a partir del miércoles y hasta el
domingo por la noche, cuando concluyen las celebraciones religiosas.
Durante los cuatro días del estado de alerta ningún palestino podrá entrar a
territorio israelí, a excepción de los que son cristianos y que de manera previa
hayan gestionado los permisos especiales para entrar en Jerusalén, centro
espiritual de la Semana Santa.
La policía israelí también fue puesta en máxima alerta para garantizar la
seguridad de cientos de miles de niños que andan libremente por las calles en
estos días por no tener clases escolares por la celebración judía.
Ademas del temor a la represalia de
Hezbolá , varios factores de inestabilidad social y religiosa
coinciden durante estas fechas.
En el este de la ciudad, donde viven unos 200 mil palestinos bajo control de
Israel desde 1967, están los lugares relacionados con los últimos días de la
vida de Jesús, los cuales son frecuentados por miles de peregrinos durante estos
días.
Pese a la armonía que se pretende durante las celebraciones, los hechos de violencias
prevalecen y ensombrecen las festividades. El martes pasado, un palestino atacó con un
cuchillo a un rabino en Puerta de Damasco, a 300 metros de la Iglesia del Santo
Sepulcro.
Durante el "Purim", que literalmente traducido significa "suerte" o "destino",
los judíos conmemoran el haberse salvado hace dos mil 500 años del
aniquilamiento por un gobernante persa llamado Amán, aunque con el tiempo se ha
convertido en un festival muy popular.
La festividad, en la que se pueden ver a niños y mayores disfrazados, comenzó
en la mañana del miércoles en los colegios y hasta el domingo próximo se
celebrará en varias calles con espectáculos y carnavales.
Paralelamente, como si se tratara de dos mundos separados, en Jerusalén Oriental
la comunidad cristiana y peregrinos de todo el mundo dedican estos días a la
reflexión y a seguir solemnemente los pasos de Jesús, para conmemorar la Semana
Santa.
Los cuerpos de seguridad han presentado al ministro Barak distintas evaluaciones sobre la
posibilidad de que organizaciones terroristas pueden atacar distintas ciudades,
por lo que miles de agentes fueron desplegados en los centro de las actividades
festividades.
El período de Purim no suele coincidir con la Semana Santa -en la que Jesús
celebraba en realidad la Pascua judía- pero este año por ser bisiesto cayeron en
la misma fecha.
En cualquier caso, el de Purim es un período especialmente violento en la zona.
En años pasados se registraron violentos atentados suicidas islámicos.
Además de que coincide con una matanza de un colono israelí que perpetró en 1994
en la Cueva de los Patriarcas de Hebrón, que año tras año las organizaciones
islámicas palestinas tratan de vengar.
Dado que cualquier acto violento tiene una incidencia inmediata en el turismo
religioso, las autoridades israelíes buscan impedir una fuga de los turistas
durante este período de Semana Santa.