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Combatientes de Hamás |
El gobierno de Estados Unidos
considera incorporar al Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas)
de Palestina al diálogo de paz con Israel, como alternativa para
evitar el fracaso de las tambaleantes negociaciones.
Por Ali Gharib -
IPS
A
Las negociaciones con Israel en las que participa
la Autoridad Nacional Palestina, dominada por el secular y moderado
partido Fatah, fueron relanzadas en la cumbre de Annapolis, Estados
Unidos, en noviembre, pero se encuentran en condición crítica.
El principal motivo de distancia fue la incursión militar de fuerzas
israelíes a comienzos de este mes en la franja de Gaza, en
represalia por ataques con cohetes realizados por miembros de Hamas.
Este partido islamista, que obtuvo el triunfo en las elecciones de
enero de 2006 pero no pudo hacerse con el control de la Autoridad
Nacional Palestina, tomó en junio por las armas el poder en la
populosa Gaza, donde sus seguidores son mayoría.
En Cisjordania, el dominio continúa en manos del moderado y secular
partido Fatah, al que pertenece el presidente de la Autoridad
Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, a cargo de las negociaciones con
Israel.
"Noto un pequeño cambio en el gobierno de George W. Bush en cuanto a
la posibilidad de dar participación a Hamas, aunque de forma
implícita e indirecta, para lograr un cese del fuego en Gaza", dijo
el ex ministro de Relaciones Exteriores israelí Shlomo Ben-Ami.
Washington "entiende que sin un cese del fuego en Gaza, el proceso
iniciado en Annapolis está condenado", agregó.
El cese de hostilidades debe ser visto "como un comienzo, una
situación que puede iniciar el camino para incorporar gradualmente a
Hamas en el proceso de paz", señaló Ben-Ami.
Daniel Levy, director de la Iniciativa para Medio Oriente del centro
de estudios New America Foundation, prevé que un plan para alcanzar
un completo cese del fuego debería incluir el reconocimiento de la
autoridad de Hamas en Gaza, la flexibilización del bloqueo israelí a
ese territorio y alicientes a un diálogo entre las facciones
palestinas para llegar a un gobierno de unidad.
Levy se preguntó si Abbas, por sí solo, cuenta con la fortaleza
política para sellar y hacer respetar un acuerdo que satisfaga a
todas las partes en conflicto.
Pero Abbas puede forzar a Hamas a sentarse a la mesa de diálogo, si
puede ofrecer una solución negociada basada sobre el principio de
los dos Estados --uno judío, otro palestino-- ante la persistente
negativa del movimiento islamista de desconocer el derecho a la
existencia de Israel.
"Si tiene un acuerdo en la mano, Habbas estará en una posición muy
ventajosa", dijo a IPS Daniel Kurtzer, ex embajador de Estados
Unidos en Israel.
Pero Levy cree que el clima de violencia y la debilidad política de
Abbas pueden impedir la concreción de un acuerdo.
"O será torpedeado, como consecuencia de la situación de
inseguridad, o Abbas mirará a su alrededor y verá que no tiene a
nadie detrás de él", dijo, en alusión a los cuestionamientos a
legitimidad del liderazgo del presidente palestino.
El apoyo que el proceso de paz ganaría en los territorios palestinos
si Hamas se involucra en él podría ayudar al primer ministro israelí
Ehud Olmert a que sus compatriotas acepten un acuerdo que
forzosamente incluirá concesiones suyas.
Las encuestas muestran que los israelíes apoyan la idea de negociar
con Hamas.
"Habrá un gran consenso en Israel si la gente percibe que no se está
firmando un acuerdo sólo con el 'comisario' de Ramallah", dijo Ben-Ami,
en alusión a la ciudad de Cisjordania donde tiene su sede el
gobierno de Mahmoud Abbas.
"Es importante que se perciba que alguien en la otra parte puede
hacer que se cumpla lo pactado. De otra forma, la gente se
preguntará por qué debemos remover los asentamientos si nadie puede
legitimar ese acuerdo entre los palestinos", agregó.
Los asentamientos de colonos judíos en territorio palestino
persisten como fuente de controversia. No sólo no se ha desmantelado
aún ninguno de los ilegales, sino que se ha autorizado la
construcción de otros nuevos, incluidas centenares de viviendas en
Cisjordania y los suburbios de Jerusalén oriental, anexada en 1967.
Esto, señaló Levy, daña seriamente la solución basada sobre el
principio de los dos Estados, pero su mayor impacto, advirtió, no
corresponde a lo que ocurre en el terreno sino al efecto que tiene
en la actitud mental del público, en especial del palestino.
"La erosión de la confianza en la solución de los dos Estados,
alentada por la expansión de los asentamientos, es uno de los
mayores problemas", aseguró.
Pero incluso si un eventual apoyo de Hamas a un acuerdo renovara
suficientemente la fe de la sociedad israelí en el proceso de paz
como para aceptar las inevitables concesiones, quedarían obstáculos
por superar.
Washington calificó a Hamas de una organización terrorista y le
impuso sanciones como parte de su estrategia de aislamiento. Aún
está por verse si el gobierno de Bush está dispuesto a negociar de
manera directa con Hamas, aunque apoyó de manera reservada las
gestiones egipcias para llegar a un cese del fuego.
El vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney visita en estos
días Israel y Palestina. Abanderado de los
neoconservadores y campeón de la línea dura contra el terrorismo, su
gira puede ser una señal sobre la voluntad de su sector de un
acercamiento hacia Hamas.
"Estados Unidos debe mantener una posición lo más abierta posible
respecto de las partes con las que dialoga. Si elegimos no hacerlo
con alguien, no debemos construir un muro en torno de esa posición
que nos impida cambiar la política si las circunstancias lo
recomiendan", dijo Kurtzer.
Si el gobierno de Bush se niega al diálogo, la participación de
Hamas tendría que esperar hasta el 20 de enero de 2009, fecha en que
el futuro presidente o presidenta de Estados Unidos asumirá el
cargo. Pero con una situación tan volátil, advirtió Levy, entonces
podría ser demasiado tarde.