Su nombre, Zahra Mostafavi, dice poco a la mayoría de los
mortales. Sin embargo, esta profesora universitaria de 67 años porta en su
menuda pero enérgica figura la sangre y el legado del clérigo que en 1979
derrocó al Sha y convirtió a Irán en la primera república islámica moderna del
mundo, Ruhollah Musavi Mostafavi Jomeini.
Por Flora Sáez -
El Mundo,
España
La historia ha querido que el primero de estos apellidos pasara desapercibido
y, con él, la mayor de las hijas del imán. Aunque la propia doctora Mostafavi
-así la llaman sus alumnos y colegas de lla Facultad de Teología de la
Universidad de Teherán- también ha hecho mucho en este empeño: extremadamente
discreta y alérgica a los focos, la mayoría de los iraníes ni siquiera
son capaces de reconocerla. Y no sólo porque vista siempre un chador
negro que la cubre de pies a cabeza: prácticamente no ha concedido entrevista ni
ha realizado declaración alguna cuyo objeto no fuera hablar de los pensamientos
de su padre, de la posición de las mujeres en el Corán, reclamar la solidaridad
con el pueblo palestino –preside una ONG ad hoc- o, más recientemente, criticar
las restricciones del uso del velo en Francia.
Pese a ello, ha accedido a
esta entrevista con YO DONA.
Desde el ventanal de su austero despacho en la segunda planta de la Facultad de
Teología, en Teherán, se contemplan las cumbres nevadas de los montes Alborz y
los cláxones del intenso tráfico propio de una urbe de 13 millones de habitantes
en los días previos al Noruz (Fin de Año iraní) aderezan el encuentro.
Cuando llega la periodista, Zahra Mostafavi tiene sobre su mesa el impreso de
una candidatura electoral y está dando algunas indicaciones a una colaboradora
al respecto. Mañana, un total de 43,7 millones de iraníes con derecho a
voto y mayores de 18 años están convocados a elegir a 290 diputados
entre más de 4.400 candidatos y renovar su Parlamento. Ya en 1996, la Asamblea
de Mujeres de la República Islámica de Irán, organización que preside, patrocinó
una lista de 30 candidatos, entre ellos ocho mujeres de todas las tendencias.
YODONA.COM. ¿Nunca ha pensado en dedicarse a la política?
Yo formo parte de la política. Cuando elegimos a nuestros representantes para
el Parlamento ya estamos formando parte de ella. No es importante que tú mismo
seas político, puedes apoyar a otros.
YODONA.COM. ¿Pero no le tentaría ser candidata, o hacer política de
forma más directa?
No, nunca me ha gustado ese trabajo. Sólo me gusta trabajar en la
Universidad. Cuando era joven, en los primeros años de la Revolución, me
hicieron muchas propuestas en este sentido. Por ejemplo, para formar parte de un
ministerio, o ser miembro del Parlamento, pero nunca acepté ninguna.
YODONA.COM. ¿Qué ha heredado de su padre, en qué se parece a él?
Me dicen que me parezco mucho a él,
especialmente en la voz. Cuando quiero hablar con decisión, y sube el tono de mi
voz, se parece mucho. Cuando yo misma me escucho, reconozco el parecido. Mis
hijos dicen que tengo también el mismo carácter enérgico que su abuelo. Mi padre
era muy dulce y amable, pero todos teníamos un respeto especial hacia él. Yo
también soy así con mis hijos. Somos muy amigos, bromeamos, pero cuando toca
ponerse serio... También dicen que la mirada y mi nariz son muy parecidas a las
de mi padre.
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Extracto de la entrevista exclusiva que se publicará en el número
153 de YO DONA, el 5 de abril