Según informa el diario libanés 'L'Orient-Le Jour', fuentes diplomáticas
occidentales, que pidieron el anonimato, se mostraron convencidas de que
Israel prepara una nueva ofensiva militar contra Hizbulá antes de que el
grupo chií lleve a cabo su anunciada venganza al asesinato en Damasco de su
líder militar, Imad Mugniye.
De acuerdo con el diario, las autoridades libanesas fueron advertidas el pasado
fin de semana de que Israel podría lanzar una ofensiva contra objetivos de
Hezbolá en la región de Baalbeck-Hermen (este) donde el grupo chií tiene
almacenes de armas.
El ataque del pasado jueves contra una escuela talmúdica en Jerusalén, que causó
ocho muertos y 40 heridos, sería el pretexto invocado por Israel para lanzar
su ofensiva, señalan las fuentes.
Mientras, una fuente militar occidental, que también pidió el anonimato,
confirmó que las posibilidades de que haya un conflicto son mucho mayores que
el año pasado y que éste puede ser inminente.
El militar aseguró que una acción bélica israelí contaría con el respaldo de
Estados Unidos, que la semana pasada envió tres barcos, el destructor USS
Cole y dos buques cisterna, a las costas libanesas.
Además, la fuente explicó que la Fuerza Interina de la ONU en el sur del Líbano
(FINUL) ha incrementado las medidas de seguridad y sus patrullas en la zona bajo
su control. Mientras esto sucede, las señales se multiplican en diferentes
partes del Líbano y de la región.
Hezbolá ha evacuado a sus dirigentes y sus familias del oeste de la región de la
Bekaa y del sur del Líbano, sobre todo después del ataque contra la escuela
talmúdica en Jerusalén, según 'L'Orient-Le Jour'.
Por su parte, el general Michel Suleimán, jefe del Ejército libanés, ordenó a
sus tropas estar preparadas para combatir al enemigo israelí e impedir que
utilice el territorio libanés para atacar a un Estado vecino.
También por ello, varias embajadas árabes y occidentales han pedido a sus
ciudadanos que tomen las precauciones necesarias y eviten viajar al Líbano.
El periódico libanés 'An-Nahar', que cita a medios de los países del Golfo
Pérsico, señala que las fuerzas navales rusas e iraníes se encuentran en
estado de alerta ante lo que pueda suceder.
Estos tambores de guerra se escuchan apenas un mes y medio después de que se
conociese en Israel el llamado "informe Winograd", realizado por una comisión
independiente, que llamó la atención sobre los "graves errores" del Estado
hebreo en la guerra que lo enfrentó con Hezbolá en verano de 2006.
La guerra, del 12 de julio al 14 de agosto de 2006, fue una "gran oportunidad
perdida" que "Israel inició y acabó sin resultar claramente victorioso",
según el presidente de la comisión, Eliyahu Winograd.
El conflicto dejó más de 1.200 muertos libaneses y 150 israelíes, además de
5.000 heridos a ambos lados de la frontera, y enormes daños materiales.
La resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU puso fin a la guerra, con
el despliegue de los soldados de la FINUL y del Ejército libanés en el sur de
ese país.