En un clima de intenso dolor, miles de personas participaron ayer de los
funerales de los ocho jóvenes asesinados el jueves en un atentado en un
importante colegio rabínico de Jerusalén, mientras crecía la confusión
sobre la supuesta responsabilidad del grupo radical islámico Hamas en el ataque
terrorista más sangriento en Israel en los últimos dos años.
Ayer trascendió que el palestino que entró armado a la escuela religiosa judía
Mercaz Harav, masacró a ocho estudiantes y dejó más de 30 heridos antes de ser
abatido, podría haber actuado con la intención de "limpiarse" de sospechas de
"colaboracionismo con Israel". Así, habría actuado por su cuenta, y no por
decisión de algún grupo islámico.
La radio Al-Aqsa, de Hamas, reivindicó ayer el atentado, pero horas después el
director de la emisora se retractó y afirmó que la versión había sido prematura
y basada en informaciones confusas. "Podría haber un anuncio posterior. Pero
no nos atribuimos este honor todavía", dijo un vocero de Hamas, Abu Obeida.
El mismo día del atentado, un grupo desconocido se había atribuido el ataque en
un canal de televisión de la organización Hezbollah. El comunicado estaba
firmado por los "Mártires de Imad Mughniyeh", en alusión a un líder de Hezbollah
-acusado entre otros crímenes por el atenttado contra la AMIA en Buenos Aires en
1994- muerto en un atentado en Siria en febrero.
La investigación del atentado del jueves dio cuenta ya en la primera etapa que
el atacante, identificado como Ala Abu-Daim, del barrio de Jábel Mukáber de
Jerusalén Oriental, conocía bien el interior del internado, las costumbres de
los alumnos y las medidas de seguridad, aparentemente por haber trabajado
como chofer de traslados para esa institución.
Así, pudo esconder una ametralladora y un chaleco lleno de balas en una caja de
cartón con la que entró sin ser detenido por nadie, a pesar de las alertas que
se habían producido en los últimos días en Israel, tras la muerte de 120
palestinos -entre ellos varios niños- en la Franja de Gaza el fin de semana
pasado, debido a una dura ofensiva del ejército israelí contra militantes de
Hamas que lanzan cohetes contra poblaciones israelíes fronterizas.
Allí, el joven disparó a mansalva durante varios minutos, hasta que las fuerzas
de seguridad lo mataron a balazos.
El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, del moderado Al
Fatah, condenó a sus rivales de Hamas, que controlan la Franja de Gaza, por
elogiar el ataque.
Hamas describió la acción como "una reacción natural" por las duras acciones
militares del ejército de Israel en Gaza, que además llevaron al gobierno
palestino a suspender las conversaciones de paz con Israel la semana pasada.
Ala Abu Daim, perteneciente a una poderosa familia en el barrio palestino Yabel
Mukaber, podría habría sido acusado por radicales palestinos de
"colaboracionismo" con Israel, una acusación que puede costar la vida al
acusado y a su familia en manos de las organizaciones armadas palestinas.
Así se explicaría la decisión del muchacho, de 25 años y a punto de casarse, de
inmolarse tras dar muerte a ocho alumnos judíos en la escuela en la que había
sido empleado en el pasado, aprovechando también que poseía cédula de
identidad azul, de ciudadano israelí, que le permitía moverse libremente por
la capital.
Junto a su casa fue erigida una carpa de dolientes, a la que asistían ayer
parientes y allegados para saludar y dar el pésame, aunque los familiares no
expresaron apoyo a la acción del joven, sino sorpresa y consternación.
En tanto, a la mañana, miles de personas despidieron en la escuela rabínica los
restos de las víctimas de la masacre. Todos tenían entre 15 y 26 años.