Israel y sus
fuerzas armadas se encontraba este viernes en estado de alerta tras el
atentado palestino contra una escuela religiosa en Jerusalén, que costó
la vida a ocho adolescentes y asestó un nuevo golpe al frágil proceso de
paz en Oriente Medio.
El
ministro de Defensa, Ehud Barak, inició consultas con altos responsables del
Estado Mayor para determinar la réplica al atentado del jueves, el
primero en Jerusalén Oeste desde el ataque suicida de febrero de 2004, que dejó
ocho israelíes muertos, informó la radio militar.
Un grupo
autodenominado Batallones para la Libertad de Galilea- los Mártires de Imad
Mughniyeh, en referencia al dirigente de Hezbolá asesinado el mes pasado,
reivindicó este el ataque cometido por un ciudadano palestino-israelí anoche en
una escuela religiosa judía en Jerusalén, matando a ocho personas, según
informó la cadena de televisión Al Manar, vinculada a la milicia chií libanesa.
Hezbolá había prometido vengar el asesinato el mes pasado de su jefe militar,
Imad Mughniyeh, en un atentado en Damasco, del que responsabilizó a Israel, si
bien las autoridades israelíes han negado cualquier implicación en los hechos.
Un
palestino penetró el jueves por la noche en la 'yeshivá' (escuela talmúdica) de
Mercaz Harav, en Jerusalén Oeste, y abrió fuego con un fusil automático contra
los estudiantes. Ocho de ellos murieron y diez siguen hospitalizados,
según fuentes médicas.
El autor de
la masacre, Alaa Hicham Abu Dheim, de 25 años, un habitante del Jerusalén
oriental anexionado por Israel tras la guerra de 1967, fue herido por un oficial
de reserva y rematado por dos policías.
Según el portavoz de la Policía,
Micky Rosenfeld, el joven había trabajado como conductor en la 'yeshiva' de
Mercaz Harav y residía en el barrio der Jabel Mukaber, en Jerusalén Este. La
Policía encontró esta mañana cerca del lugar de los hechos su vehículo.
Más de una decena de palestinos fueron detenidos este viernes en el barrio de
Jerusalén Este donde residía Abu Dheim, indicaron testigos, que explicaron
que la mayoría de ellos son allegados o amigos del autor del atentado. La
policía israelí, que explicó que el atacante era "conocido" de los servicios de
seguridad, rehusó confirmar estos arrestos.
"Se trata de una matanza deplorable. Quienes se alegran demuestran su verdadero
rostro y la naturaleza de su programa extremista", dijo a la AFP Mark Regev,
portavoz del primer ministro israelí, en reacción a las manifestaciones de
júbilo que tuvieron lugar en Gaza tras el atentado. "Israel tiene el derecho a
defenderse y lo hará", subrayó.
El
atentado se llevó a cabo tras una vasta ofensiva militar israelí en la franja de
Gaza -para poner fin a disparos de cohetes palestinos-, en la que murieron
por lo menos 131 palestinos y más de 300 fueron heridos desde el 27 de febrero.
"Hemos enviado grandes refuerzos a Jerusalén, para garantizar la seguridad de
los habitantes", declaró al mismo medio el comandante de la policía de la
ciudad, Aharon Franco. La policía se encuentra en "estado de alerta" en todo el
país debido al temor a nuevos atentados, pero también a actos de venganza
de extremistas israelíes tras los funerales de las víctimas, previstos durante
la jornada, indicó Franco.
Como medida de seguridad, se prohibió a los fieles palestinos, de sexo masculino
y de menos de 45 años, acceder a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén,
tercer lugar santo del islam.
El comandante Franco explicó que la policía y los servios de seguridad interior
(Shin Beth) examinaban la credibilidad de las "distintas reivindicaciones del
atentado".
La
televisión del Hezbolá chiita libanés informó de la reivindicación de un grupo
hasta ahora desconocido, las Kataeb Ahrar el Jalil (Brigadas de los hombres
libres de Galilea) - Grupo del Mártir Imad Muhgnieh y los mártires de Gaza.
Hezbolá ha acusado a Israel del asesinato el mes pasado en Damasco de Mughnieh,
su jefe militar.
El movimiento islamista Hamas, que controla la franja de Gaza, calificó el
atentado de acto "heroico", pero no lo reivindicó.
El atentado tuvo lugar un día después de la visita a Jerusalén de la
secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, quien logró in
extremis arrancar la promesa del presidente palestino, Mahmud Abas, de retomar
las negociaciones de paz con Israel, suspendidas debido a la operación hebrea en
la franja de Gaza.
La matanza de la escuela religiosa generó la reprobación de la comunidad
internacional, pero el Consejo de Seguridad de la ONU, reunido de urgencia, no
pudo consensuar un texto de condena debido a la oposición de Libia.
Miles de personas asistieron el viernes a los entierros de los ocho estudiantes
muertos y el Gobierno israelí reforzó la seguridad pero se abstuvo de dar una
respuesta política.
Las inhumaciones tuvieron lugar en varios cementerios de la ciudad, que se vio
recorrida por cortejos fúnebres que partieron del seminario Merkaz Harav, el
centro religioso que fue escenario del peor ataque que se registra en
Jerusalén desde 2004.
La institución, vinculada tradicionalmente con el movimiento sionista Merkaz
Harav, es una de las principales escuelas talmúdicas de la ciudad. Su director,
el rabino Yakov Shapira, ha pronunciado un responso en el que cargó contra el
Ejecutivo del primer ministro Ehud Olmert.
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