"La nación iraní tendrá la victoria final en la escena nuclear. Ninguna
potencia será capaz de obstruir el movimiento de la nación iraní", señaló Ahmadineyad en un acto militar en Teherán, según informa la agencia IRNA.
Previamente, el presidente había dicho que ninguna sanción de la ONU
disuadirá a Irán de su programa nuclear pacífico para suministrar electricidad
al país. "Que el mundo sepa que la nación iraní construirá Irán pese a todas las
dificultades", afirmó. "La nación iraní ha superado a las superpotencias y está
en el podio de la victoria. Todas las potencias están bajo los pies de la nación
iraní", añadió.
Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad --Estados Unidos,
Reino Unido, Francia, China y Rusia-- y Alemania acordaron en Berlín el pasado
22 de enero un borrador de resolución en el que se planteaba un tercer paquete
de sanciones contra Irán. Washington esperaba que el texto se aprobara con
rapidez, pero finalmente todo apunta a que la votación se producirá mañana.
Fuentes diplomáticas indicaron que Sudáfrica, que había dicho que quería
retrasar la votación, ha pedido una reunión con los copatrocinadores europeos de
la resolución hoy para discutir la resolución.
El embajador ruso ante la ONU, Vitaly Churkin, reiteró que Moscú apoyará
la resolución, que ha ayudado a redactar, aunque con reticencias. Cuatro de los
quince miembros del Consejo de Seguridad han expresado sus dudas sobre la
resolución, algunos de los cuales dicen que podrían abstenerse o votar en
contra, por lo que habría once países que lo apoyarían, entre ellos los cinco
permanentes.
El borrador de resolución reclama más restricciones de viaje y financieras
contra determinados individuos y empresas iraníes e impone algunas restricciones
obligatorias. Los dos paquetes de sanciones previos fueron aprobados por
unanimidad en diciembre de 2006 y marzo de 2007.
El ministro de Exteriores iraní, Manouchehr Mottaki, ha escrito una carta
al Consejo argumentando que las sanciones contra Irán carecen de base legal y
sólo contribuyen a minar la credibilidad del máximo órgano de la ONU.