(IAR
Noticias)
25-Diciembre-08
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Lula y Sarkozy, el martes 23, en
Rio de Janeiro. Firmaron un acuerdo militar por US$ 8.400 millones. |
Dijeron que "Brasil está atado a una bola de hierro", que es el bloque. Y
acusaron a la Argentina de proteccionista. Lula defendió la asociación.
Por Eleonora Gosman- Clarín
D e Nicolás Sarkozy lo más suave que se dice en Francia es que es un populista
de derecha. Del brasileño Lula da Silva, se suele afirmar que es un populista
rosado. Como sea, ambos jefes de Estado firmaron ayer un acuerdo estratégico,
político-militar-industrial, que deja en silencio a las únicas potencias que
disputaban el mercado de armamentos de América Latina: EE.UU., Rusia y China.
Ahora apareció el acuerdo franco-brasileño que involucra 8.400 millones de
dólares.
Sin embargo, durante esta visita francesa a Brasil aparecieron sombras sobre el
Mercosur. Es que durante la gira de Sarkozy, el empresariado brasileño estuvo
algo obtuso. En el encuentro industrial bilateral, que congregó las principales
grandes empresas de ambos lados, los brasileños se dedicaron a denostar a la
Argentina, a la que acusaron cuanto menos de proteccionista y de frenar todo
intento de apertura comercial. El ex ministro de Desarrollo Fernando Furlán
dijo, por ejemplo, que "Brasil está atado a una pesada bola de hierro que es el
Mercosur". Un compañero de la Confederación Nacional de la Industria agregó:
"Cada país debe negociar por separado. No podemos seguir atados a naciones
proteccionistas", en obvia alusión a la Argentina.
Lula tuvo un rapto de lucidez. Ayer dijo, con todas las letras, que es una
"obligación política, económica, moral y ética" mantener el Mercosur. Y agregó
que "no queremos ni debemos debilitar el bloque". Agigantado, señaló: "Un país
como Brasil, Francia o EE.UU., tiene que cuidar con cariño a los países que
todavía no consiguieron desarrollarse". Y agregó: "Nuestro país tiene fronteras
con países pequeños, más pobres que Brasil y tenemos la obligación política,
económica y moral de ayudarlos".
Quiera o no el gobierno de Cristina Fernández, para Lula la Argentina entra
dentro de la categoría de "país pequeño" que es preciso cuidar. La lectura real
es otra: Brasil no podría, en modo alguno, haber introducido a Francia en el
escenario de la venta y producción de armas de la región si no tuviera atrás el
respaldo de los "vecinos pobres y pequeños".
En el acuerdo militar suscripto ayer, hay 50 helicópteros de transporte militar
y cuatro submarinos convencionales que se llevan la parte del león. Pero esa es
una parte de la historia. La otra incluye toda la infraestructura para montar la
fabricación de ambos "equipamientos" en Brasil.
La suma en juego es de tal tamaño que supera las inversiones automotrices
comprometidas para los próximos años.
Los contratos fueron firmados ayer, segundo día de visita de Sarkozy y de su
esposa Carla Bruni. Durante el primer día de estadía en la capital carioca se
vio obligado a oficiar de presidente de la Unión Europea, un cargo que ejerce
pro tempore pero que no le redituó mayores negocios, al menos en esta
oportunidad.
Los 50 helicópteros, con tecnología de la empresa Eurocopter, serán construidos
en conjunto con la industria brasileña. Ya existe la base: la empresa fabricante
de aeronaves Embraer. Y el precio total del negocio asciende a 2.800 millones de
dólares. El ministro de Defensa Nelson Jobim no quiso revelar toda la magnitud
de los acuerdos. Pero estos ya habían trascendido a la prensa y según los
diarios brasileños es mucho más profundo de lo imaginado, sobre todo por los
competidores rusos y norteamericanos. Prevé, por ejemplo, la adquisición de
misiles Exocet SM39 y torpedos MU90.
Hay dos datos que no pueden ser soslayados cuando se intenta analizar qué fue lo
que dio vía libre para tamaño convenio militar. Por empezar, hace menos de una
semana Lula consiguió que la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) le votara
por unanimidad el Consejo de Defensa de América del Sur que tiene entre otras
misiones la de crear una industria de armamentos regional. Habrá que ver si la
palabra "regional" queda restringida al estatus de "nacional". Muchos, de
cualquier manera, querrán recibir una parte del paquete por pequeña que será esa
porción. Siempre es mejor algo que nada.
La segunda cuestión, del mismo orden de importancia, es que el gobierno de Lula
acaba de presentar hace apenas una semana un nuevo plan de defensa estratégica.
Este esquema cambia el enfoque del Ejército, centrado hasta ahora en el
Amazonas, para algo de valor incalculable para un mundo que, se quiera o no,
marcha inevitablemente hacia el final de los combustibles fósiles como fuente
esencial de energía. Para ser claros: Lula quiere que sus FF.AA. custodien,
controlen y defiendan las nuevas gigantescas reservas petroleras descubiertas en
la plataforma submarina. Sin duda, estas existencias son tan grandes que superan
a las de Venezuela en el Orinoco o a las de varios países árabes. Encima, se
trata de petróleo de la mejor calidad.
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