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Presidente Felipe Calderón |
El presidente de México, Felipe
Calderón, alertó que 2009 sería un año difícil y pidió a la
población "jalar parejo" y hacer sacrificios, mientras su secretario
(ministro) de Hacienda prometió que el Estado pondría todo de su
parte y daría buen uso al dinero público.
Por Diego Cevallos - IPS
Sin embargo, ni el sacrificio reclamado será
uniforme ni el aporte de los contribuyentes administrado con plena
eficiencia. Así lo indican algunos hechos recientes, además de
estudios que revelan el destino de ciertos fondos del Estado, sector
que emplea a unas tres millones de personas.
El presupuesto público mexicano, que aumentó en términos reales 54
por ciento de 2000 a 2008, será de unos 300.000 millones de dólares
en 2009, el mayor de la historia.
Alrededor de 51 por ciento de tal monto se destinará a pagar a la
burocracia, sector que viene engrosándose sin pausa desde 2000, y a
los funcionarios de elección popular, quienes no siempre actúan con
mesura frente a los momentos difíciles.
La semana pasada, legisladores, partidos políticos y el gobierno de
Calderón decidieron, echando mano al dinero del Estado, festejarse a
lo grande por Navidad y fin de año.
A pesar de las predicciones de aumento de la pobreza y el desempleo,
en 2009, ninguno de estos sectores expuso planes de austeridad para
sus ingresos y egresos propios.
México será uno de los más golpeados el año que viene, pues es
vecino y tiene una fuerte dependencia comercial con Estados Unidos,
país donde se originó la crisis financiera global.
A diferencia del sector Estatal, gran parte de empresas
restringieron los tradicionales festejos de Navidad y fin de año, al
igual que la entrega de bonos y regalos. También hubo anuncios de
despidos y paros en la producción ante la perspectiva de que México
podría caer en recesión el año entrante o registrar apenas un
crecimiento menor a uno por ciento.
Según la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera, 70 por
ciento de las reservas hechas por compañías privadas en salones o
lugares de comida para estas fechas fueron canceladas a último
momento.
Pero con diversas secretarías de Estado y partidos políticos de
todos los signos la situación fue otra: realizaron festejos en
restaurantes de lujo y en algunos casos entregaron caros obsequios a
los asistentes.
La secretaría de Marina, por ejemplo, organizó una comida y regaló a
cada uno de los reporteros presentes una grabadora digital más una
botella de champaña.
El estatal Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la
Familia, que preside la esposa del presidente Calderón, Margarita
Zavala, obsequió a sus empleados casi 3.000 cámaras de video
digital. El gobernante Partido Acción Nacional en tanto gastó unos
100.000 dólares en una fiesta propia.
En el Poder Legislativo no se quedaron atrás. Los diputados y
senadores federales se adjudicaron cada uno un aguinaldo equivalente
a más de 19.000 dólares y sus colegas del parlamento local del
estado de México, vecino a la capital, compraron 71 autos de lujo
valorados en alrededor de 1,3 millones de dólares.
"No hay vergüenza en el aparato burocrático del Estado y tampoco en
sus órganos políticos representativos (presidencia, legislativo,
gobiernos estaduales y municipios), por allí no pasa la crisis, allí
no hay sacrificios mayores", dijo a IPS el politólogo Daniel Blanco
de la Universidad Nacional Autónoma de México.
El dinero que entregan los mexicanos a través de impuestos y de las
exportaciones de petróleo --sector en manos del Estado-- "se gasta
en general mal, pero hay excepciones y varias, lo aclaro", señaló
Blanco.
Según Juan Pardinas, experto del no gubernamental Instituto Mexicano
para la Competitividad, gastos como los "auto recetados" por
políticos y legisladores indican que "no hay sentido de la mesura,
ni asomo de prudencia y alguien tiene que pagar por todo esto. Ese
alguien eres tú (los ciudadanos".
El presidente Calderón declaró el 18 de este mes que "se avecina un
año difícil, en el que el mundo entrará a la peor crisis de su
historia moderna" por lo que exhortó al sector privado a hacer lo
posible por mantener intactas a sus plantas laborales.
Un mes antes, el mandatario había apelado a que los mexicanos
"jalaran parejo" y asumieran sacrificios frente a los problemas
económicos.
Su secretario de Hacienda Agustín Carstens, en tanto, expuso que la
obligación del Estado es "hacer buen uso" de los impuestos de los
contribuyentes y prometió que así sucederá en 2009.
Del total del presupuesto del Estado para el año próximo, 15 por
ciento se destinará a realizar diversas obras de infraestructura, lo
que constituirá --si se cumple-- el mayor gasto ejercido en la
historia en ese rubro. Se trata de una estrategia diseñada por
autoridades para hacer frente a la crisis en marcha.
Tal esfuerzo, adoptado a pesar de que implicará generar un pequeño
déficit fiscal, se suma a otros cientos de gastos que el Estado hará
en rubros que no siempre dan resultados eficientes.
Uno de esos parece ser el de los subsidios. Un 13 por ciento del
presupuesto del Estado de 2009 se destinará a cubrir esos apoyos,
entre ellos los dirigidos a mantener bajos los precios de las
gasolinas, la electricidad y a apoyar a los campesinos.
Los subsidios no llegan a los más pobres sino que beneficia a
sectores sociales pudientes, afirma el estudio "Transparencia y
homogeneidad presupuestal en los Estados: herramientas para elevar
la productividad del gasto público", realizado y publicado este año
por el no gubernamental Instituto Mexicano para la Competitividad,
un centro de investigación creado en 2003.
En la investigación se afirma que con el subsidio al precio de la
gasolina, cada dueño de un automotor recibe un apoyo de unos 26
dólares al mes (con base al actual tipo de cambio del peso local
frente al dólar). La cifra es mayor a los poco más de los alrededor
de 12 dólares que el Estado entrega en ayuda condicionada a los más
pobres a través de su programa social Oportunidades.
En el mismo estudio se afirma que cuatro por ciento de los
campesinos de mayores ingresos recibe 45 por ciento de los apoyos
financieros del programa estatal denominado Procampo. Mientras, los
más pobres, que son el 87 por ciento, reciben sólo cinco por ciento.
El año venidero aumentarán el desempleo, la pobreza y la gran
mayoría de mexicanos vivirán agobiados por deudas y otros problemas
económicos, advierten diversos análisis y observadores.
Las previsiones de crecimiento económico de México han ido en
continua caída. De 3,5 por ciento calculado inicialmente para este
año, se habla de dos por ciento o menos. Para 2009 bajaría hasta uno
por ciento o sería negativo.
En este país de poco más de 104 millones de habitantes, donde la
pobreza afecta a un 40 por ciento de la población, el número global
de pobres podría aumentar por la crisis entre 800.000 y tres
millones, advirtió Fernando Cortés, experto del Colegio de México.
Cortés recordó que en la crisis de 1995, cuando colapsó el sistema
financiero mexicano, la incidencia de la pobreza se disparó y tomó
12 años recuperar los niveles previos.
Ernesto Cordero, secretario de la secretaría de Desarrollo Social,
ha reconocido que no se puede "garantizar que la pobreza no crezca
en el próximo año". Todo dependerá de la magnitud de la crisis, del
clima económico y de los efectos de las medidas oficiales, expuso.
En cuanto al empleo, el impacto ya se percibe. Entre 2006 y octubre
último, el número de plazas laborales formales –inscritas en el
seguro social estatal— descendió de 513.000 a 302.413. Como
candidato presidencial, el actual mandatario de México prometió
generar un millón de empleos anuales.
Proyecciones del Banco de México (central) indican que el próximo
año se crearán apenas 218.000 nuevos empleos.