La región de América
Latina y el Caribe crecerá apenas 1,9 por ciento en 2009, y la
cantidad de gente sin empleo puede aumentar de 16 a 17,8 millones de
personas, a causa de la crisis financiera internacional, señaló este
jueves la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Por Daniela Estrada - IPS
Pese a las turbulencias, en 2008 la economía de la
región se expandió 4,6 por ciento, completando seis años de
crecimiento consecutivo, detalla el "Balance preliminar de las
economías de América Latina y el Caribe 2008", presentado en la
capital chilena por la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia
Bárcena.
La Cepal espera una "desaceleración" en el primer semestre de 2009 y
una "gradual recuperación" en los seis meses que siguientes, señaló
la representante de esta agencia de la Organización de las Naciones
Unidas (ONU).
De no ser así, el producto interno bruto (PIB) de la región "puede
crecer a cero", lo que implica no crecimiento, alertó Bárcena.
América del Sur crecería 2,4 por ciento, América Central 2,1 por
ciento y el Caribe 1,9 por ciento.
Lidera la lista Perú, con un crecimiento estimado de cinco por
ciento, seguido de Panamá, con 4,5 por ciento, Uruguay y Cuba, con
cuatro por ciento, y Venezuela y Bolivia, con tres por ciento.
Más abajo se ubica Argentina, cuyo PIB se expandiría en 2,6 por
ciento, y Brasil, con 2,1 por ciento.
La actividad económica de Chile, Colombia, Ecuador, Nicaragua,
Honduras y Paraguay se expandiría dos por ciento, mientras que
México cierra la lista con un crecimiento esperado de sólo 0,5 por
ciento.
Lo más preocupante de 2009 será el mercado laboral, especificó
Bárcena. La tasa de desempleo puede aumentar del actual 7,5 por
ciento a un rango de entre 7,8 y 8,1 por ciento, sumando entre uno y
1,8 millones de nuevos desempleados.
También se espera que aumente el empleo informal, más precario y
peor pago.
En su presentación, Bárcena comparó las economías de la región con
un avión sin motores, que vuela como un planeador. Su único impulso
es el crecimiento de los años anteriores, explicó.
Los motores del crecimiento se están apagando "uno a uno", tanto en
el "canal real" como en el "canal financiero", dijo.
En el primer ámbito, se destaca la desaceleración de las
exportaciones, la caída del precio de los bienes primarios, la
reducción de las remesas, los menores ingresos por turismo y la
disminución de los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED).
En materia financiera, ha aumentado el costo del crédito externo y
disminuido la disponibilidad de financiamiento internacional.
Según la Cepal, en 2008 la cuenta corriente de América Latina
arrojará un ligero déficit de 0,6 por ciento del PIB regional,
mientras que en 2009 el déficit alcanzaría 2,5 por ciento.
En tanto, las cuentas públicas anotarán en 2008 un superávit de 0,3
por ciento del PIB regional, y un déficit de 1,5 por ciento en 2009.
Bárcena indicó que las reservas internacionales de la región sumaron
510.000 millones de dólares en 2008.
Sin embargo, entre los factores que contribuyeron a su aumento
figuran las entradas de capital financiero.
"Esta característica le da alguna dosis de fragilidad al stock de
reservas, en especial en algunos países de la región, teniendo en
cuenta la volatilidad que caracteriza a ese tipo de recursos",
señala el documento de más de 90 páginas. A diferencia de otras
crisis, el sector privado es el más expuesto en estos momentos. En
Chile, por ejemplo, la deuda externa privada representa nueve por
ciento del PIB, mientras que la pública es de dos por ciento.
La buena noticia es que la inflación bajaría desde 8,5 por ciento en
2008 a seis por ciento en 2009.
Aunque la funcionaria reconoció que vivimos "una crisis económica
inédita, desde la Gran Depresión de 1929" y que el escenario
proyectado para la región a corto plazo es preocupante, se mostró
relativamente optimista frente el futuro, gracias a las últimas
señales dadas por los gobernantes latinoamericanos.
En particular, se refirió a las cuatro cumbres simultáneas
sostenidas esta semana por los 33 países de la región en el complejo
turístico brasileño de Costa do Sauípe, nororiente del país. "Yo veo
(el panorama) con un optimismo cuidadoso porque la región está
fortaleciéndose mucho a sí misma. Sin esta crisis, (tal vez) no
hubiéramos estado en la ocasión de que todos los jefes de Estado
estuvieran en la misma sintonía, preocupados de las mismas cosas",
declaró Bárcena a IPS tras la conferencia de prensa.
"Independiente de los colores políticos, estamos logrando en la
región una convergencia de intencionalidades, de decir vamos todos a
poner en práctica políticas sociales, vamos a aprender los unos de
los otros", observó.
Hay "una enorme avidez por entender qué está haciendo cada país,
cómo se pueden combinar, cómo se pueden hacer más esfuerzos de
cooperación", apuntó.
A su juicio, la región ha aprendido algunas lecciones del pasado,
entre las que se destaca la implementación de políticas
contracíclicas que promuevan la demanda en momentos en que ésta se
contrae, mediante el aumento del gasto público.
La secretaria ejecutiva de la Cepal llamó a los países a impedir que
la crisis aumente la inequidad, a preservar el gasto social, a
apostar por la inversión en infraestructura y a evitar el
proteccionismo.
Asimismo, los invitó a buscar soluciones conjuntas, promoviendo la
integración regional, coordinando políticas macroeconómicas,
profundizando el comercio intrarregional y fortaleciendo la
institucionalidad de la región.
Finalmente, Bárcena señaló que la crisis abre una puerta para pensar
un nuevo rol para el Estado y para reabrir la discusión sobre los
paradigmas del desarrollo económico dominantes.
En este último sentido, Bárcena señaló a IPS que los países ya están
convergiendo en dos ideas fuerza: evitar sesgos de inequidad en las
medidas del Estado y avanzar en "mayor regulación y supervisión",
aunque sin caer en los excesos, concluyó.