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Älvaro Uribe Vélez, presidente de Colombia |
Los discursos de los
diplomáticos en los foros multilaterales por lo general emplean
concesiones en las primeras palabras, reconociendo algún mérito del
sujeto examinado, para de inmediato descargar la andanada de
críticas que traen preparada.
Por Gustavo Capdevila - IPS
Esa estructura siguieron casi la totalidad de
delegados gubernamentales que el miércoles hablaron en la sesión
dedicada a las violaciones de los derechos humanos en Colombia,
celebrada en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
Las intervenciones de más de 40 oradores se abrieron con expresiones
de aceptación a los esfuerzos desplegados por el gobierno de
Colombia en aras de la aplicación de los derechos humanos en el país
sacudido por casi medio siglo de guerra civil.
A renglón seguido, los mismos diplomáticos enumeraron las
dificultades de las autoridades colombianas para terminar con
violaciones numerosas, frecuentes y tan graves como asesinatos,
desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, torturas y
otros abusos de calibre parecido.
Adrien-Claude Zoller, un veterano experto suizo que preside
actualmente el centro de formación internacional Ginebra por los
Derechos Humanos, describió a IPS los rasgos del discurso escuchado
durante el Examen Periódico Universal de la situación en Colombia.
Por lo pronto, ningún país tomó la palabra solamente para defender a
Colombia, dijo Zoller. "Ninguno", repitió convencido. En
consecuencia, el tono empleado por todas las delegaciones fue más o
menos el mismo, agregó.
Es decir que cada uno de los oradores sabe que en Colombia hay
problemas serios de derechos humanos, dedujo el experto.
Es la primera vez que se registra esta coincidencia desde que a
comienzos de este año empezó a funcionar el Examen Periódico
Universal, un mecanismo creado por el Consejo de Derechos Humanos
para verificar el acatamiento en esta materia de los países miembros
de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).
Esta singularidad me parece muy importante, subrayó Zoller. "La
mayoría de los problemas graves que hay en Colombia han sido
evocados durante el debate", observó.
Los países europeos siguieron esa línea, de reconocer ciertas
mejoras en la situación de los derechos humanos en Colombia, pero
recalcaron de inmediato que "subsisten serias preocupaciones", como
lo hizo el delegado de Dinamarca.
El número de indígenas muertos por la violencia en Colombia es
alarmante, dijo el representante de Copenhague, quien alertó que por
esa razón algunas comunidades de pobladores nativos se encuentran al
borde de la extinción.
El mismo delegado mencionó el uso generalizado de la tortura por las
fuerzas de seguridad colombianas y reclamó que Bogotá ratifique el
protocolo de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas
Crueles, Inhumanos o Degradantes.
Canadá resaltó la gravedad de las violaciones que se cometen en
Colombia y puso el acento en las ejecuciones extrajudiciales.
Irlanda aludió a esos mismos abusos y declaró su inquietud porque
esos asesinatos han sido atribuidos a las Fuerzas Armadas
colombianas.
A su vez, Australia relató que miembros de las Fuerzas Armadas
mantienen vínculos con los grupos armados irregulares o actúan con
aquiescencia respecto a esas formaciones.
Bélgica mostró preocupación por declaraciones del gobierno
colombiano que ponen en cuestión la independencia de la Corte
Suprema de Justicia.
España, que en los últimos tiempos había respaldado algunas
políticas del presidente derechista Álvaro Uribe en la materia, tomó
distancia y se mostró preocupada por el giro de los acontecimientos
en ese terreno.
La delegación española recomendó al gobierno colombiano que asegure
el diálogo con importantes sectores de la sociedad civil, "dejando
de lado discursos estigmatizadores y los señalamientos
injustificados de una y otra parte".
El representante de Uruguay recomendó al gobierno colombiano que dé
estrictas órdenes a las fuerzas de seguridad para que no confundan y
califiquen de "terroristas" a quienes en realidad son defensores de
los derechos humanos y activistas de organizaciones no
gubernamentales.
Desde altas esferas se ha estimulado esta falsa confusión, con
resultados trágicos, dijo el delegado de Montevideo.
Zoller reprochó al vicepresidente de Colombia, Francisco Santos,
quien encabezó la delegación de su país, por haber acusado a las
organizaciones no gubernamentales de no querer participar en el
proceso, "lo que no es totalmente verdad", dijo.
Hay una gran diversidad entre los miembros de la sociedad civil
colombiana que vinieron a Ginebra para asistir a la sesión, dijo el
experto suizo. Además, en Colombia se producen desapariciones.
Entonces, "¿quién garantiza que la mayoría de los que han llegado
este año volverán el venidero?", se preguntó.
Ya conocemos la historia y todo el mundo lo sabe aquí. Por eso este
no es el lugar ni el momento para que el vicepresidente ataque a
"los que no tienen voz y que están presentes", dijo.
El mecanismo del Examen Periódico Universal determina que, en el
grupo de trabajo de ese sistema que prepara los informes definitivos
de cada país, las organizaciones de derechos humanos sólo pueden
exponer sus denuncias a través informes presentados a la Oficina de
la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos
Humanos.
Uruguay observó que en Colombia persisten las violaciones a los
derechos humanos y al derecho internacional humanitario. Las fuentes
de esos abusos son los grupos armados paramilitares, las distintas
fuerzas guerrilleras y también las Fuerzas Armadas del Estado,
sostuvo el delegado uruguayo.
Ayda Quilcué, consejera mayor del Consejo Regional Indígena del
Cauca, departamento del sudoeste colombiano, declaró a IPS que los
pueblos indígenas, los afrocolombianos y la sociedad civil aprecian
la importancia del examen sostenido en Ginebra. Muchos países se
interesaron por hacer preguntas y algunas recomendaciones, observó.
"Esas recomendaciones nos servirán como herramientas para hacer el
seguimiento en el interior del país", dijo. Me voy satisfecha por
haber comprobado el nivel diplomático que hay en el mundo, porque se
desnudó la problemática de la sociedad civil y de los indígenas, lo
cual es importante para nosotros, concluyó.