(IAR
Noticias)
25-Noviembre-08
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El presidente
estadounidense, George W. Bush (c), posa con el primer ministro
japonés, Taro Aso (i), y con el presidente surcoreano, Lee Myung-bak,
en la cumbre de APEC en Lima.(Foto AFP) |
La crisis financiera
mundial acaparó los discursos de la cumbre Asia-Pacífico en Lima.
Mientras el presidente estadounidense George W. Bush insistió con el
libre mercado como receta, el mexicano Felipe Calderón invocó a
Sigmund Freud, padre del psicoanálisis.
Por Milagros Salazar -
IPS
L a prescripción de Bush, expresada el sábado
ante los altos ejecutivos y empresarios presentes en la conferencia,
se resumió en confiar en "el poder los mercados".
"Juntos, nuestros países deben concentrar esfuerzos en tres grandes
fuerzas que impulsan el crecimiento: la libertad del mercado, la
libertad del comercio y la libertad de los pueblos", señaló.
Expertos resaltaron que Bush evitó en su discurso ubicar entre las
causas de la crisis internacional la falta de controles y los
desequilibrios del sistema financiero estadounidense.
Bush llegó a Lima el viernes por la tarde para participar en la XVI
Reunión de Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC),
en lo que constituye su última visita a América Latina antes de
entregar el 20 de enero la presidencia a su sucesor, Barack Obama.
"Dejaré la presidencia en dos meses, pero este gobierno" hará todo
lo posible para alcanzar un acuerdo en la Ronda de Doha de
negociaciones multilaterales de comercio, como señal de que
"rechazamos el proteccionismo en el siglo XXI", añadió.
Las economías de APEC suman 56 por ciento del producto bruto mundial
y 46 por ciento del comercio internacional. Sólo tres países de
América Latina integran este foro: Chile, Perú y México
El economista Humberto Campodónico señaló que, a pesar de la
importancia de la cumbre, los discursos presidenciales son sólo
"buenos deseos".
Resulta difícil, dijo, que los países ricos liberen sus mercados en
momentos de crisis, sin protegerlos de las exportaciones de países
como los de América del Sur o Asia.
"Lo que se ha dicho es un saludo a la bandera. Si en momento de
crecimiento los países desarrollados no liberalizaron sus economías,
¿por qué lo harían ahora, en tiempos de crisis? Resulta
incoherente", señaló a IPS.
En una entrevistada publicada el jueves pasado por el diario peruano El
Comercio, Bush señaló que esperaba que la reunión de APEC "hiciera
eco de los buenos propósitos" del Grupo de los 20 (G-20), que
integran las mayores economías mundiales, tanto industriales como
emergentes, y que realizó su cumbre la semana pasada en Washington.
En la reunión del G-20 se acordó apelar al gasto público para
combatir la recesión, afianzar el control sobre los mercados, atacar
el proteccionismo y reanimar las negociaciones hacia un acuerdo
multilateral de comercio que hoy se encuentran bloqueadas.
Sin embargo no hubo anuncios sobre mecanismos concretos para
implementar esos compromisos, sobre todo en los países en
desarrollo.
En la primera declaración conjunta emitida el sábado, los líderes de
las 21 economías de APEC se comprometieron a evitar en los próximos
12 meses cualquier medida que obstaculice la marcha del libre
mercado y expresaron su apoyo a los países emergentes.
"Nos abstendremos dentro de los siguientes 12 meses de elevar nuevas
barreras para la inversión o el comercio de bienes y servicios,
imponiendo nuevas restricciones a las exportaciones", señala el
documento.
De esta manera, los líderes expresaron su respaldo a los acuerdos
del G-20 en Washington sobre la crisis y el Plan de Acción para la
reforma de los mercados financieros dirigido a evitar un
enlentecimiento del crecimiento económico por medidas
proteccionistas que, según ellos, agravaría la actual situación.
También se pronunciaron por reformar y fortalecer las instituciones
financieras internacionales "para reflejar la voz y representación
creciente de las economías emergentes y en vías de desarrollo".
Los jefes de Estado y de gobierno reafirmaron su compromiso con el
logro de un acuerdo para la Ronda de Doha a la brevedad y establecer
un área de libre comercio en el área de APEC, así como con los
Objetivos de las Naciones Unidas para el Desarrollo del Milenio.
Bush señaló en Lima que "la recuperación de la crisis financiera
llevará tiempo, pero es posible, y al hacerlo comenzará una nueva
era de prosperidad".
El presidente estadounidense recordó que los países de Asia-Pacífico
han afrontado juntos diversas pruebas en el pasado, como el
terrorismo, la proliferación de armas, los desastres naturales, y
que salieron airosos etapas difíciles.
Para estar a tono con lo que piden sus pares, Bush señaló que es
partidario de realizar reformas al Fondo Monetario Internacional
(FMI) y al Banco Mundial.
El mandatario aprovecha a su visita a Lima para coordinar el desarme
de Corea del Norte. Con ese fin se reunió el viernes pasado con el
presidente de China, Hu Jintao, y el sábado con los representantes
de Corea del Sur y Rusia.
El economista Alan Fairlie señaló que en foros como APEC se
enfatizan las coordinaciones globales y declaraciones, sin que se
aprueben, precisamente, medidas concretas.
"El asunto fundamental es qué hacemos en nuestros países para evitar
magnificar la crisis. Lo que hará APEC será un llamado para buscar
los mejores mecanismos", dijo Fairlie a IPS.
"Hay que actuar de inmediato. No debemos esperar que sea la
inversión extranjera la que resuelva nuestros problemas. Todo
dependerá de nuestros recursos y de nuestras medidas. Es hora de
dejar de hacer anuncios. Lo que se debe hacer es actuar y pronto",
advirtió.
El presidente mexicano, Felipe Calderón, formuló un discurso más
reflexivo. Hizo hincapié en las razones de la crisis y precisó que
se trata de un problema global generada por las "economías
desarrolladas", léase Estados Unidos.
Sin embargo, agregó, la crisis impactará en las economías
emergentes, sobre todo en América Latina, porque implicará una caída
de las exportaciones, entre otras consecuencias.
Por eso, Calderón propuso soluciones estructurales que no caigan en
la turbulencia del corto plazo y un liderazgo "más firme" del
próximo gobierno estadounidense y de los países que participan en
APEC.
Con ese propósito, planteó, como primera medida debería, esfuerzos
para "detener la hemorragia y el ciclo de incertidumbre" que reclama
soluciones técnicas y financieras pero también "soluciones 'adaptativas'
para corregir la falta de confianza".
Para Calderón, al gran problema económico se le suma "la
incertidumbre y la incredulidad en el futuro", por lo que habría que
recurrir a Freud.
"Lo que necesitamos es detener el pánico generalizado que es lo que
está hundiendo nuestras economías en estas semanas", apuntó.
En la misma tónica de su homólogo mexicano, la presidenta de Chile,
Michelle Bachelet, instó el viernes a la comunidad internacional a
orientar su mirada a soluciones globales que permitan superar la
crisis.
Bachelet pidió una solución "inclusiva" a la crisis, es decir, que
considere a los países en desarrollo, En ese sentido, calificó la
cumbre del G-20 de positiva, pero considerada como "el primer paso".
La presidenta chilena señaló que instituciones como el FMI y el
Banco Mundial deben dejar de estar regidas por Estados Unidos y la
Unión Europea, y que los países latinoamericanos deberían tener la oportunidad de encabezarlas.
También el presidente de China, Hu Jintao, señaló el viernes que
"los países en desarrollo deben tener mayor voz y representación en
las instancias financieras internacionales".
En medio de fuertes medidas de seguridad, las reuniones tuvieron
como escenario principal la sede del Ministerio de Defensa en el
distrito limeño de San Borja. Los jefes de Estado y de gobierno
sesionaron a puertas cerradas desde las dos de la tarde del viernes.
"Los discursos que hemos escuchado expresan la voluntad de hacer
cosas que no se definirán en este foro sino en la OMC. Todo esto de
la liberalización del comercio y el rechazo al proteccionismo es una
especie de masaje moral, nada más", explicó Campodónico a IPS.
El presidente de Perú, Alan García, aseguró el viernes que "el mundo
no está enfermo, sino que afronta una crisis de crecimiento".
García ofreció a Perú como "un refugio" para los capitales
espantados por el desequilibrio, porque ofrece estabilidad política,
social y económica. También ofreció a sus pares y a los empresarios
presentes en la cumbre una cartera de proyectos en minería y gas.
El presidente peruano cerró el miércoles pasado las negociaciones de un
tratado de libre comercio con China, y el viernes inició
negociaciones para acuerdos similares con Japón y con Corea del Sur.
Los jefes de Estado y de gobierno emitieron el domingo la Declaración
de Lima, en la que exponen los acuerdos alcanzados en la cumbre.
Cerca de 50.000 uniformados, más de la mitad de toda la fuerza
policial del país, custodiaron a los más de 8.000 participantes en las
distintas instancias de la cumbre en la capital peruana.
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