(IAR
Noticias)
25-Noviembre-08
|
 |
|
Diputada salvadoreña Lourdes Palacios. |
América Latina y el Caribe necesitan
cientos o miles de millones de dólares para hacer frente al impacto
económico del cambio climático, y esos fondos no abundan en el
mercado internacional.
Por Emilio Godoy - IPS
E l Banco Mundial advirtió, ante legisladores
presentes en un foro que concluirá este domingo en México, que cada
desastre natural vinculado con el cambio climático en la región,
como tormentas, sequías e inundaciones, cuestan, en promedio, 0,6
por ciento del producto interno bruto de los países afectados.
Si la frecuencia de estos fenómenos aumenta de uno cada cuatro años
a uno cada tres, esos desastres podrían reducir dos por ciento el
producto interno bruto por habitante y por década en la región,
según un informe presentado por Laura Tuck, directora del
Departamento de Desarrollo Sustentable del Banco Mundial.
La economía caribeña podría sufrir pérdidas de 6.000 millones de
dólares hacia 2050 en gastos de producción costera y en el turismo,
la industria farmacéutica y la pesquera.
Aunque la contribución de América Latina a las emisiones de gases
invernadero, causantes del cambio climático "es baja, la región
necesitará tomar medidas para permanecer en un ruta de alto
crecimiento (económico) y carbono bajo", dijo Tuck en el foro,
celebrado en la sede del Congreso legislativo mexicano.
En esta capital se dan cita 77 legisladores de la región, bajo el
auspicio del Congreso mexicano, el Banco Mundial, la Alianza de
Comunicadores para el Desarrollo Sostenible (COM+), la Organización
Global de Legisladores para el Equilibrio Ambiental (Globe) y la
Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
"Necesitamos fondos para tomar medidas contra el cambio climático y
los recursos son escasos", dijo a IPS el legislador jamaiquino Noel
Arscott.
En los próximos cinco años, esa isla caribeña necesitará entre 1.000
millones y 2.000 millones de dólares para desarrollar energías
renovables, como acción dirigida a atacar las emisiones de gases de
efecto invernadero procedentes del uso de combustibles fósiles.
América Latina es responsable de 12 por ciento de la emisión de
gases de efecto invernadero, que provocan el aumento de la
temperatura y la alteración mundial del clima. México y Brasil
encabezan el listado de mayores emisores de la región.
"Podemos tomar medidas para modificar nuestra matriz energética",
pero "lo que necesitamos es adaptación", para lo cual se requiere de
fondos procedentes de los países industriales, "que son los que
deben tomar medidas para reducir las emisiones", dijo a IPS la
diputada salvadoreña Lourdes Palacios.
El Salvador necesita 130 millones de dólares para ejecutar proyectos
de agua y saneamiento ambiental. El Congreso legislativo de esa
nación salvadoreña aprobó hace poco un crédito del Banco
Interamericano de Desarrollo por 20 millones de dólares con esos
objetivos.
La reunión de Globe, organización creada en 1989, se celebra en
vísperas de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de
las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, en la ciudad polaca de
Poznan.
La conferencia, que se desarrollará los días 9 y 10 de diciembre,
evaluará el cumplimiento del Protocolo de Kyoto de la Convención,
que entró en vigencia en 2005 y que obliga a los países industriales
a reducir sus emisiones de gases invernadero.
Estados Unidos está excluido de esos compromisos, pues retiró su
firma del Protocolo en 2001, pocas semanas después del inicio de la
primera presidencia de George W. Bush.
Los efectos inmediatos del cambio climático en América Latina y el
Caribe son el incremento de temperatura de 0,1 grados centígrados
durante la década pasada, huracanes intensos, inundaciones en el sur
de Brasil, Paraguay y Uruguay y sequías en el sur de Chile, el
sudoccidente de Argentina y en Perú.
Las consecuencias del cambio climático a largo plazo en la región,
según el informe del Banco Mundial, incluyen la desaparición de
glaciares tropicales, la expansión de enfermedades tropicales, la
destrucción de biodiversidad y ecosistemas --como mantos de coral y
selvas tropicales--, la caída de la producción agrícola y la
devastación de la infraestructura costera.
La productividad agrícola podría caer en América del Sur entre 12 y
50 por ciento par 2010, dependiendo de un escenario climático
modesto o severo. En México podría registrarse una pérdida casi
total de la productividad económica en 30 a 85 por ciento de las
haciendas.
"Serán necesarios una política coherente y un marco de inversión,
tanto para la adaptación como para la mitigación", planteó Tuck.
América Latina y el Caribe poseen más de 33 por ciento de la biomasa
forestal del mundo, 50 por ciento de las selvas forestales y 65 por
ciento de biomasa forestal tropical. Sus exportaciones agrícolas
equivalen a 12 por ciento del total mundial y tres por ciento del
empleo agrícola.
El borrador de declaración final de la reunión, al cual IPS tuvo
acceso, propone que hasta 2020 "los países en desarrollo más
importantes deben asumir compromisos adecuados (…) para reducir la
intensidad de las emisiones de carbono en su desarrollo".
Con ese fin, "deben contar con (…) transferencias de recursos y
tecnologías" de los países industriales.
Pero Tuck alertó de que "a pesar de las innovaciones, América Latina
y el Caribe se ha estado moviendo en una ruta de crecimiento alto en
carbono".
De esa cuenta, las emisiones por habitante de dióxido de carbono, el
principal de los gases invernadero, generadas por consumo de energía
crecerían 9,5 por ciento para 2015 y 33 por ciento para 2030.
El Banco Mundial propuso a la región establecer una "arquitectura
internacional" en materia de cambio climático y de políticas
internas para adaptarse a los efectos de ese fenómeno y explotar las
oportunidades de mitigación.
Tuck sugirió "mecanismos viables para permitir el apoyo financiero a
políticas que reduzcan la deforestación y la degradación del suelo,
esquemas de comercio de carbono que promuevan la energía hidráulica
y la reducción de barreras comerciales a los biocombustibles".
"Tenemos que calcular nuestra deuda ecológica y la manera de
pagarla", dijo la diputada salvadoreña Palacios.
|