(IAR
Noticias) 15-Noviembre-08
A pesar de que a los países del
Cono Sur se les atribuía una relativa inmunidad frente a la virulencia de la
crisis financiera internacional, varios de ellos ya han mostrado síntomas de la
"epidemia global".
Por Max Seitz - BBC
Si algunos creían que esta región se
iba a contagiar menos que otras por la menor ingerencia de sus bolsas en la
economía real, su disminuido acceso a los mercados mundiales de capitales o
hasta su mayor experiencia en colapsos de variado tipo, ahora la realidad parece
contradecirlos.
"Todo parece confluir en la desaceleración del crecimiento", le explicó a BBC
Mundo el analista Aldo Abram, director general de la consultora Exante, con sede
en Buenos Aires.
Y recordó que el Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo a un 3% su
pronóstico de expansión económica para América Latina y el Caribe en 2009.
Los padecimientos del Cono Sur pueden resumirse así, según Denisard de Oliveira
Alves, profesor de finanzas de la Universidad de Sao Paulo: "Reducción de las
inversiones internas y externas, acompañada de fuga de capitales, y caída en la
demanda de exportaciones".
"Las monedas locales tienden a devaluarse, lo que genera una presión
inflacionaria, se contrae el consumo interno y hay menos -o nada- de crédito",
añadió a BBC Mundo el investigador brasileño.
Los economistas consultados precisaron que, en el sector privado, muchas
compañías han reducido su nivel de actividad o congelado sus planes de
expansión, lo que ha puesto un freno a la creación de empleos.
Mientras que, en el ámbito público, los gobiernos han comenzado a preocuparse
por contar con suficientes fondos para mantenerse en pie.
Brasil: fuga y devaluación
Oliveira Alves y Abram coincidieron en que el contagio de la crisis financiera
internacional se ha observado claramente en Brasil y Argentina, que son la
primera y la tercera economía de América Latina, respectivamente, y los
principales socios del Mercado Común del Sur (Mercosur).
Aunque aclararon que otras naciones del Cono Sur como Chile, Paraguay y Uruguay
también han presentado síntomas de la "infección" generalizada.
Brasil ha resultado muy golpeado por varias razones. Oliveira Alves explicó que,
desde que estalló la crisis global, la moneda local -el real- se ha devaluado un
45%.
"Como esto ha producido pérdidas en el capital de las empresas y los inversores,
se ha registrado una fuga de capitales hacia el exterior de unos US$5.000
millones. Es mucho", evaluó el economista.
Tal vez ello explique, en parte, que los activos en las bolsas de toda América
Latina se hayan reducido de US$58.000 millones en mayo a US$20.500 millones en
la actualidad, según la consultora EPFR Global, con sede en Estados Unidos.
Dinero en mano
"El brasileño común tampoco se ha quedado de brazos cruzados y ha intentado
proteger su dinero retirándolo de los bancos o cambiándolo por dólares para
ahorrarlo en casa o sacarlo al exterior. Ante estos resguardos, el consumo se ha
contraído un 4% respecto del año pasado", agregó Oliveira Alves.
Un menor flujo de dinero en el sistema bancario ha llevado a dos de las
entidades más grandes del país, Itaú y Unibanco, a anunciar su fusión a
principios de noviembre en un esfuerzo por tener más solvencia frente la crisis
mundial. Conformaron así el mayor grupo financiero de América Latina.
Con todo, los créditos se han vuelto más caros y difíciles de obtener para los
brasileños.
En el plano externo, las exportaciones de Brasil se han vuelto más baratas por
la depreciación del real.
"Uno podría pensar que esto facilita las ventas, pero no es así porque la
demanda ha disminuido en todos los mercados. Además, los ingresos que se
obtienen son menores por la fuerte caída en los precios internacionales de las
materias primas", aclaró Oliveira Alves.
Brasil es el primer exportador de carne y el segundo de soja del mundo.
"Curiosidad" argentina
El caso de Argentina es tal vez el más llamativo de todos. Hay acuerdo en que el
contagio de la crisis financiera global parecía controlado hasta que la
presidenta Cristina Fernández anunció su polémico plan de estatizar los fondos
privados de pensiones.
"El país estaba en una situación de fortaleza relativa, que se basaba en la
solvencia fiscal del gobierno y en la política monetaria del Banco Central,
consistente en vender dólares de sus reservas para evitar la devaluación del
peso frente a la creciente demanda de la moneda estadounidense", explicó Abram.
"El problema es que con el proyecto de traspasar las jubilaciones privadas al
Estado surgió una enorme duda respecto del derecho de propiedad en Argentina. Y
frente al aumento del riesgo, los inversores internos y externos protagonizaron
una fuga de capitales".
Según cifras oficiales, tan sólo en octubre salieron de Argentina US$4.500
millones, el doble que el mes anterior.
Al igual que en Brasil, los consumidores han retirado dinero de los bancos y se
han refugiado en el dólar, pero el caso argentino tiene una particularidad: el
fantasma del denominado "corralito" (el congelamiento de los depósitos decretado
hace siete años que pocos olvidan) que despertó la estatización de las
pensiones.
A pesar de las frecuentes intervenciones del Banco Central, la moneda
estadounidense es hoy más cara que hace un mes.
Menos empleo
Asimismo, una menor demanda interna ha desacelerado la producción y ha afectado
el nivel de empleo en Argentina.
Uno de los sectores más golpeados ha sido el automotriz, justamente el rubro que
en los últimos años impulsó el vigoroso crecimiento industrial del país.
Según fuentes sindicales, unos 10.000 obreros han sido suspendidos o despedidos
desde el inicio de la crisis financiera internacional, situación que las
compañías atribuyen a una disminución de las ventas.
Por su parte, numerosas empresas de servicios han aplazado la contratación de
nuevo personal.
En cuanto a las exportaciones, Argentina -tercer productor de soja del mundo-
enfrenta el mismo escenario que Brasil: una baja en la demanda y en los precios
internacionales de los commodities (materias primas).
Entre tanto, el gobierno de Fernández evalúa cómo hacer frente a importantes
vencimientos de la deuda pública en 2009. "Si el país ya tenía cerrado el acceso
al crédito externo, hoy lo tiene más que nunca por la coyuntura global", precisó
Abram.
Los otros países
El diagnóstico general de merma de inversiones, salida de capitales y reducción
de las exportaciones también vale para Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay, según
explicó el economista Denisard de Oliveira Alves.
Aunque aclaró que deben tenerse en cuenta algunas singularidades.
Chile, el mayor productor de cobre del mundo, sufre por la baja en el valor
internacional de ese metal, que venía registrando un incremento del 700% desde
2001.
No obstante, el gobierno de Michelle Bachelet cuenta con un fondo de
estabilización de unos US$20.000 millones que fue recaudado cuando los precios
del cobre eran altos y que hoy le sirve para evitar una fuerte desaceleración
del crecimiento.
Para el analista Aldo Abram, Uruguay también tiene elementos para hacer frente a
la crisis global porque en épocas de bonanza fomentó las inversiones en el
sector agropecuario, el más eficiente y competitivo de su economía.
Mientras que Paraguay, al igual que Argentina, es particularmente vulnerable a
la caída de la demanda de soja y del precio de esta oleaginosa.
Bolivia es, tal vez, la nación cuyas circunstancias más difieren de las del
resto. "Está aislada del mundo porque tiene una situación política y social
explosiva", puntualizó Abram. "Los niveles de inversión han sido bajos en los
últimos años y por eso la desaceleración de la economía global le va afectar
menos".
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